Banco de pruebas

La investidura de Díaz Ayuso convertirá Madrid en el espejo de las políticas liberales del PP y Cs con la incómoda compañía de Vox

Salvo mayúscula sorpresa de última hora, Isabel Díaz Ayuso será investida hoy presidenta de Madrid en una reedición del acuerdo tripartito nacido en Andalucía que aglutina al centro y a la derecha en sus diversas tonalidades. La comunidad que alberga la capital de España se convertirá así en el principal escaparate de las políticas abanderadas por el PP y Ciudadanos para el conjunto del país. El Gobierno que compartirán ambas formaciones, dependiente de Vox desde su nacimiento y condicionado a su apoyo exterior, aspira a ejercer de contrapoder al socialismo de Pedro Sánchez y a visualizar una alternativa liberal frente a las recetas de la izquierda representada por el PSOE y Podemos. La nueva baronesa del PP no lo tendrá fácil. La candidata llegó al pleno de investidura envuelta en acusaciones de connivencia con la corrupción que ha carcomido los cimientos de su partido y que tienen bajo la lupa de la Justicia a cualificados exresponsables autonómicos populares. Aunque los indicios contra ella son por ahora insuficientes para augurar una imputación, su pertenencia al círculo de Esperanza Aguirre –la presidencia que tuvo a sus órdenes a los implicados en los escándalos más sonados– y Cristina Cifuentes, de las que ha intentado desmarcarse, no constituye el mejor aval para hacer creíble su compromiso de «regeneración». El programa marcadamente liberal presentado por Díaz Ayuso incluye «la mayor rebaja fiscal de la historia» –hasta 5,5 puntos en la tarifa autonómica del IRPF–, una apuesta arriesgada en un escenario económico plagado de nubarrones, entre otros compromisos sellados con Ciudadanos; y una combinación de guiños y límites a las exigencias de Vox a cambio de sus votos. Las veladas amenazas del grupo ultraderechista de no respaldar hoy a la candidata si no satisface en mayor medida sus demandas sonaron a una desesperada búsqueda de protagonismo, aunque ilustran sobre las tensiones a las que se verá sometido un Ejecutivo sujeto a ataduras y contradicciones de compleja conciliación entre sus socios. El mantenimiento del poder en Madrid, pese al desplome del PP en las autonómicas, es un espaldarazo al liderazgo de Pablo Casado, que coloca en una comunidad clave a una persona de su absoluta confianza y afín al renovado discurso del partido que tan escaso entusiasmo suscita entre otros barones. De la capacidad de Díaz Ayuso para limpiar las cloacas que aún subsistan en el PP de Madrid y sobrevivir en la Puerta del Sol sin caer en las tentaciones radicales de Vox dependerá en parte el futuro de su jefe de filas.