40 años de diputaciones democráticas

En aquellos cuatro años sin autonomía se creó mucha riqueza y los pueblos quedaron perfectamente equipados para vivir en ellos. Hoy, sin embargo, nos encontramos con una Extremadura envejecida y despoblada, inveterado furgón de cola de los trenes que no tenemos, aunque sí los teníamos entonces

LUCIANO PEREZ DE ACEVEDO Y AMOPRIMER PRESIDENTE DEMOCRÁTICO DE LA DIPUTACIÓN DE BADAJOZ. 1979-1983

Se había dispuesto por el Gobierno que las nuevas corporaciones provinciales y municipales entrantes no fueran recibidas por las corporaciones salientes. También se dijo que nada de gobernadores civiles en el acto solemne a realizar; otra cosa era que el antiguo jefe de la Administración Local y del Movimiento hiciera una visita a la Diputación para saludar al presidente y diputados elegidos, lo que así se hizo finalizada la elección y toma de posesión de los Diputados. La autonomía municipal y Provincial así lo exigían.

Entramos en la Diputación sin que nadie nos recibiera. Subimos en silencio las escaleras del edificio y allí nos recibió, finalmente, el secretario general, que nos pasó directamente al salón de plenos donde se organizó el acto de nombramiento de diputados y la elección del presidente, que recayó precisamente en mi persona, del Partido UCD frente al candidato del PSOE Zenón Luis Paz, recientemente fallecido (q.e.p.d.). El resultado final de la votación fue de 16 votos favorables a UCD y 11 al PSOE, de un total de 27 diputados.

Y así, ese 20 de abril de 1979 comenzaba la andadura democrática de la Diputación Provincial de Badajoz y del resto de las Diputaciones españolas.

He contado en otro lugar que no existía en aquellas fechas una legislación democrática sobre la Administración Local. Regía la Ley de Régimen Local de 1950 y sus disposiciones complementarias por lo que tuvimos que improvisar una normativa de funcionamiento democrático. Hasta 1985 no fue promulgada la nueva Ley de Régimen Local.

Aquella Diputación que tuvimos el honor de gestionar no tuvo el contrapunto de las autonomías, de la Junta de Extremadura, que inició su andadura en 1983, una vez terminada esta primera legislatura provincial. El Gobierno improvisó un sistema preautonómico que sirvió de muy poco, apenas nada, aunque fue preparando el camino de la autonomía de verdad. Esta circunstancia, de ausencia de autonomía, potenció enormemente a las Diputaciones, que hubieron de llenarse de nuevas competencias y servicios indispensables para los pequeños y medianos municipios.

Junto a los servicios tradicionales de «agua, saneamiento y carreteras», dotamos a los pueblos de un consultorio médico, un matadero por comarca, alumbrado público para las calles y electrificación rural, planes especiales para la captación y abastecimiento de agua potable y depuradoras, iniciándose también las de aguas residuales. Presas para mancomunidades de municipios (v.g. Tentudía), pavimentación de calles, plazas y jardines, planeamiento urbanístico, nuevas casas-ayuntamiento, etc., instalaciones deportivas con pabellones cubiertos en comarcas y pistas polideportivas en cada pueblo.

Muy importante fue la obra cultural de las Diputaciones de Badajoz y Cáceres, de una gran tradición, con sus instituciones culturales 'Pedro de Valencia' y 'El Brocense', de las que nació la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, que está dando a nuestra región un lustre cultural muy importante.

También se gestaron ayudas a museos, bibliotecas, nuevos conservatorios de música, servicios culturales y de ocio para la tercera edad, etc. Se potenció la labor asistencial y de beneficencia tradicional de las Diputaciones con un Hospital Provincial prácticamente nuevo después de una costosa reforma, con nuevos servicios como la tomografía axial computarizada (TAC), y que fue el primer equipo que se montó en Extremadura y gran parte de España; se acondicionó la Maternidad Provincial, Casa Cuna, Jardín Infantil, (orfanatos), residencia Hernán Cortés (antiguo hospicio) y Hospital Psiquiátrico de Mérida (antiguo Manicomio).

Los servicios contra incendios recibieron nuevas unidades y se adquirió la finca 'La Cocosa' de 600-700 Has. entre Badajoz y Valverde de Leganés para el fomento de la ganadería autóctona. Se diseñaron planes de saneamiento ganadero (tuberculosis vacuna), mejora de pastos y especies arbóreas de la Dehesa, y un largo etc.

También se inauguró el nuevo Museo de Bellas Artes, un edificio para una nueva Imprenta, otro edificio para el Conservatorio de Música y otros, que sería muy prolijo seguir enumerando y detallar.

No he seguido la marcha de las Diputaciones y de la autonomía durante los 36 años transcurridos desde entonces; lo que sí puedo decir es que en aquellos cuatro años sin autonomía se creó mucha riqueza y los pueblos quedaron perfectamente equipados para vivir en ellos. Hoy, sin embargo, nos encontramos con una Extremadura envejecida y despoblada, inveterado furgón de cola de los trenes que no tenemos, aunque sí los teníamos entonces. Eso sí, políticos tenemos muchísimos más que antes, y unas duplicidades administrativas y políticas de escándalo. Vendría muy bien evitar tanto despilfarro, siguiendo criterios de ahorro y austeridad.

Tampoco estaría mal ir prescindiendo de todos estos entes asociativos, como consorcios, fundaciones, sociedades mercantiles de capital público –excepto las mancomunidades de municipios que son necesarias para una serie de servicios–, porque son las Diputaciones las que deben prestar directamente sus servicios y el ejercicio de sus competencias, sin subterfugios para evitar el control y el cumplimiento de la ley. Tenemos que trabajar muy duro para sacar Extremadura adelante.