Activismo exterior

Sánchez relanza la agenda internacional del Gobierno consciente de que es fuera donde se adoptan las grandes decisiones

Pedro Sánchez ha mantenido una incesante actividad exterior desde que llegó al Gobierno hace poco más de dos meses. Su visión política, atenta al referente europeo, incluye una combinación de la gobernanza doméstica con una presencia constante en el escenario internacional, donde cada vez se adoptan más y más importantes decisiones. Por eso, en su exposición programática en el Congreso, expresó que «España puede y debe desempeñar un papel más activo» en el campo de la política exterior, una materia al frente de la cual ha situado al más veterano, prestigioso y experimentado de sus ministros, Josep Borrell. Para conseguir este designio, Sánchez exhibe un dominio de lenguas y una soltura personal que facilitan las relaciones, y que destacan frente a otros precedentes. En unos pocos días, ha visitado el Elíseo y ha recibido a Macron en Madrid, ha mantenido encuentros personales con Tusk, Juncker y May, y ha acudido a reuniones multilaterales de la UE y de la OTAN. El más aparatoso conflicto en el que Sánchez ha debido intervenir es el de la inmigración, en el que, con el gesto del 'Aquarius', ha proyectado una imagen progresista que con toda probabilidad tratará de cultivar, para contrarrestar con elementos positivos tanto la mala apariencia de insolvencia económica que España mostró durante la crisis cuanto la defección reaccionaria del ultranacionalismo catalán. Semejante vector, que se establece sobre la base de una ortodoxia europeísta incuestionable –la presencia en el gobierno de Nadia Calviño lo certifica–, le está permitiendo liderar junto a Merkel, y con la aquiescencia de Francia y Portugal, una postura humanitaria moderada pero firme con respecto al fenómeno migratorio. La visita de Merkel este pasado fin de semana ha supuesto un espaldarazo valioso para el lanzamiento de una nueva política europea. Además, Sánchez llenará de inmediato otro vacío del pasado reciente: la larga inhibición de España en Latinoamérica, que es un espacio de desarrollo natural de nuestro país. Este mismo mes realizará una gira rápida por Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica. El viaje, que le permitirá pulsar la situación agónica de Venezuela, abrirá una nueva senda de presencia y colaboración en un continente que trata de resurgir en medio de graves contradicciones. En septiembre, viajará a la Asamblea General de la ONU y tiene programado visitar en Canadá a Justin Trudeau. Las bases de una política exterior estarán sentadas.

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