Un menor herido tras sufrir tres cornadas en los 'bous al carrer' de Onda

El toro, de nombre 'Asesino', alcanzó al niño, de 13 años, en la casa de su abuela

EFEONDA

Un menor permanece ingresado en el hospital de La Plana de Vila-Real "herido grave pero fuera de peligro" después de que ayer por la tarde recibiera tres cornadas de un toro durante unos festejos de 'bous al carrer', en la localidad castellonense de Onda, han informado hoy fuentes municipales.

Según han explicado vecinos de la localidad, los hechos tuvieron lugar alrededor de las 18.00 horas, en el barrio de la Morería de Onda, cuando un toro de la ganadería de Jacinto Ortega empitonó al niño, de 13 años y vecino de Onda.

El menor recibió dos cornadas en la espalda y una en el muslo derecho, y, nada más resultar herido, fue trasladado de urgencia al Hospital La Plana de Vila-real, donde permanece ingresado, sin que el percance haya afectado a sus órganos vitales, según las fuentes.

La cogida se produjo en el interior del recinto habilitado en las calles del barrio para los 'bous al carrer', en el último día de festejos en honor de San Vicente. El toro, de nombre 'Asesino', alcanzó al niño, que "no entró al espacio" sino que "se encontraba en la casa de su abuela", comprendida en el recinto dispuesto, según las fuentes.

Los servicios médicos de los que, por normativa, disponía el festejo atendieron a la víctima en el lugar de los hechos, para luego trasladarla en ambulancia al Hospital la Plana de Vila-real.

Seguridad conforme al reglamento

El alcalde de Onda, Salvador Aguilella, ha calificado el suceso de «un grave accidente fruto de un descuido», y ha deseado una "pronta recuperación" al menor. Fuentes municipales han hecho hincapié en que el dispositivo de seguridad desarrollado en torno al festejo era "conforme al reglamento vigente" de 'bous al carrer' de la Generalitat.

Según han concretado, el evento contaba con doce jóvenes en el interior del recinto taurino para desempeñar labores de vigilancia -la normativa exige 10- y las policías autonómica y local asistían desde fuera "para impedir la entrada de menores y de personas con las condiciones físicas o psíquicas mermadas".