Mercedes E 300 de, el híbrido enchufable diésel que gasta 3,3 litros

66.700 euros y en modo eléctrico puede recorrer 54 kilómetros. / POLO
66.700 euros y en modo eléctrico puede recorrer 54 kilómetros. / POLO

La mejor combinación para coches grandes y viajes largos, con 1,5 horas de recarga de la batería

J. A. POLOMADRID.

A finales del próximo año Mercedes-Benz tendrá 20 modelos híbridos enchufables y hoy traemos la prueba del nuevo Clase E 300 de (d de diésel y e de eléctrico), un vehículo de 4,93 metros de largo por 1,85 de anchura, 1,47 de altura y 400 litros de maletero, que nos gastó una media de 3,3 litros de gasoil, en un recorrido urbano, incluida la Gran Vía (lleva etiqueta 0), autopista y carreteras secundarias. Estimo que es una opción interesante para quienes hacen mucha ciudad y en carretera realizan viajes largos, pues en urbano nos gastó 1,7 litros, subiendo a 5,4 en carretera.

Combina un motor diésel de 194 CV con otro eléctrico de 122 CV, los cuales trasmiten la potencia de 306 CV al eje trasero mediante un cambio automático de nueve marchas, acelerando en 5,9 segundos. La batería es de 13,5 kWh, más potente que la primitiva de 6,4, pudiéndose recargar en 1,5 horas con el cargador de serie de 7,4 kW, o en cinco horas si el suministrador es el doméstico. Su precio es de 67.400 euros o 70.100 para la carrocería familiar Estate.

Este mismo modelo, el E 220d, con idéntico motor diésel e igual cambio 9G-Tronic, cuesta 12.600 euros menos, es decir, 54.800 euros. Además el maletero tiene 140 litros más, el espacio que utilizan las baterías, subiendo a 540 litros, y pesa 345 kilos menos, pues el E 300 de son 2.060 kilos por culpa de las baterías y el E 220d se queda en 1.715 kilos.

En mi opinión, si se precisa la etiqueta 0 de la DGT para circular por municipios con restricciones (Madrid, Barcelona, Valladolid), la opción más interesante es este híbrido diésel, pero si no es el caso, me inclino por el diésel clásico, que está más que demostrado que contamina menos que los de gasolina, que no produce efecto invernadero y el ahorro por consumo y precio del combustible lo hace más interesante.

Es significativo que una marca como Mercedes-Benz apueste por el diésel, cuando está demonizado por intereses de las eléctricas.