Vecinos de la barriada emeritense de San Juan denuncian falta de limpieza en la zona

Serpiente en casa de uno de los vecinos del barrio. :: BRÍGIDO/
Serpiente en casa de uno de los vecinos del barrio. :: BRÍGIDO

El descampado al lado de las casas se ha convertido en un vertedero, donde proliferan uralitas de amianto, la ratas y culebras

MARÍA BLANCOMÉRIDA.

En el extremo norte de la barriada de San Juan, donde ya no hay casas, ni tiendas, solo las vistas al horizonte del paisaje extremeño, los habitantes de la zona no pueden disfrutar del entorno debido a las condiciones en las que se encuentra el descampado que tienen en frente de sus casas.

Los vecinos se quejan del abandono que sufre el descampado, lleno de ripios y basura que se va almacenando mes tras mes. A pesar de vivir en un lugar, para algunos atractivo, en el campo y al mismo tiempo en la ciudad, varios de ellos han pensado incluso en mudarse por la falta de limpieza y porque la suciedad puede verse por todos lados.

Denuncian la falta de interés y cuidado de la zona por parte del Ayuntamiento, ya que según dicen, como es un barrio que está a las afueras de Mérida, nadie se preocupa por ellos. No solo los restos de las obras van a parar al descampado. También se pueden ver a veinte metros de las casas «un montón de uralitas que son perjudiciales para la salud », comenta Baldomero Laprea, vecino de la zona.

Según él, y como se puede comprobar si uno pasea por la zona, allí van a parar los ripios de las construcciones, además de la basura que la gente deposita: colchones, muebles, latas y hasta jeringuillas...

Los ciudadanos de San Juan cuentan que en ese descampado se iban a construir viviendas, pero con la llegada de la crisis se abandonó y desde entonces la zona sirve como vertedero.

Además, hay un gran agujero en mitad de la zona que también sirve como contenedor general. Baldomero Laprea ha contactado varias veces con el Ayuntamiento a través de redes sociales. A pesar de que le han dicho que harían algo para remediar el problema, lo único que ha conseguido es que hagan «un baldeo de dos o tres calles, pero no de la parte de arriba», comenta.

Dos de los vecinos de San JUan, frente a los restos de uralita de amianto:: BRÍGIDO
Dos de los vecinos de San JUan, frente a los restos de uralita de amianto:: BRÍGIDO

Para Elisa Carvajal, lo más preocupante ahora mismo son las uralitas de amianto que están al lado de sus casas. «Las uralitas son cancerígenas y llevan aquí tres meses, pero nadie viene a recogerlas ni se responsabiliza. Y después está la escombrera». Dice además que esto solo es el principio, porque si uno camina un poco más lejos se encuentra frigoríficos, cubos de plástico, más uralita...

Según ella, hay mucha falta de información porque los ciudadanos no saben que pueden colocar los mobiliarios que no utilicen al lado del contenedor de su casa y Fomento va a recogerlo, pero «como no lo saben vienen a este descampado». Por ello, Carvajal pide que el Ayuntamiento se preocupe más por el tema e informe a los ciudadanos sobre los puntos en los que pueden y se debe dejar la basura. «Sabiendo dónde depositarlo, no necesitas coger el coche y venir aquí a contaminar y ensuciar el campo», comenta.

Mientras tanto un grupo de vecinos contrató a una persona para que limpiara una parte, también «por protección contra los bichos», porque en lo que va de año a Elisa Carvajal le han entrado tres serpientes en su casa, una de ellas «era una alicante». María Teresa, otra vecina de San Juan tiene que cerrar las ventanas porque «las ratas campean a su aire y parecen gatos».

«Hemos reclamado muchas veces al Ayuntamiento pero no ha servido de nada. Fui al veterinario con el perro y me preguntó que por dónde lo saco a pasear, porque le han salido hongos de la porquería que hay aquí».