Solicitan que el Puente de Hierro de Mérida sea declarado Bien de Interés Cultural

El Puente de Hierro sobre el Guadiana es toda una obra de ingeniería en la ciudad. :: brígido/
El Puente de Hierro sobre el Guadiana es toda una obra de ingeniería en la ciudad. :: brígido

La Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril pide al alcalde que inicie los trámites para esta distinción al puente que cumple 135 años

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

La Asociación Extremeña de Amigos del Ferrocarril solicitó ayer al alcalde de Mérida y a la corporación municipal que inicien los trámites necesarios para declarar el Puente de Hierro sobre el río Guadiana, por donde pasa habitualmente el tren, Bien de Interés Cultural (BIC) en el apartado de monumento. Precisamente ayer, 14 de diciembre, esta gran obra de ingeniería sobre el Guadiana en Mérida, que pertenece a la línea férrea de Mérida a Sevilla, cumplió 135 años de servicio.

Las razones que esgrime esta asociación para acceder a lo que solicita son varias. Entre ellas, destaca la singularidad de la obra de fábrica, compuesta de 10 pilas y 2 estribos y 11 tramos metálicos de 55 metros de longitud, de centro a centro de las pilas (605 metro lineales). Estas características y dimensiones lo sitúan, junto al antiguo puente sobre el mismo río en el término municipal de la localidad de La Zarza (Badajoz), que tiene 550 metros, como dos de los puentes de tramos metálicos de mayor longitud de la España ferroviaria. «Desgraciadamente, el puente de la Zarza cuando fue sustituido por otro de mampostería, fue enajenado para su desguace. No nos gustaría que el nuestro corriese la misma suerte», afirma Ángel Caballero, presidente de esta asociación defensora del ferrocarril.

También alegan como una de las razones para distinguir este puente haber sido capaz de sobrevivir 135 años, llegando hasta la actualidad en su estado original, lo que le confiere un carácter singular. «Ni el paso del tiempo, con una Guerra Civil incluida, ha sido capaz de doblegarlo». Han bastado actuaciones de mantenimiento periódicas para mantenerse en pie durante tantos años.

PROTAGONISTAÁngel Caballero Presidente de la AEAF

Pide a Adif que lo pinte

Y además, es un puente que forma parte de la vida social, cultura y educativa de Mérida. «Hasta el extremo de que, en 2016, el colegio Pablo Neruda, dentro de la iniciativa 'Apadrina un monumento', tuvo la feliz idea de elegirlo como su monumento para adoptarlo».

Independientemente de todo lo anterior, la asociación considera que sería interesante dirigirse a Adif para solicitarle que proceda a pintar el puente. «El objetivo es acabar con esa sensación de dejadez que se percibe en su estado actual cuando uno lo observa, con independencia del daño que la falta de pintura produce a la parte metálica del mismo. El color de la pintura que se tendría que dar debería ser el original, es decir, el mismo que tiene actualmente, en las partes que aún queda algo».

La construcción del puente del tren, el de Willian Finch Festherstone, fue aprobada por su Majestad el Rey Alfonso XII y comunicada al Ministerio de Fomento y Dirección General de Obras Públicas el 20 de enero de 1882. Esta información procede de unos datos extraídos de documentación aportada por Antonio Hidalgo, un estudioso del tren en la ciudad.

La construcción del puente definitivo de hierro fue construido por la Compañía de M.Z.A. en 1.883. A cada metro lineal del puente (armazón y material de vía) se le consideran 3,4 toneladas, que hacen un peso total de 187 toneladas por tramo.

El 22 de octubre de 1925 se proyectó la sustitución de los tramos metálicos del puente por otros nuevos de acero dulce, lo que importaba un total de 2.752.210 pesetas. Pero existía otra opción de hacerlo con arcos de hormigón en masa, en el estilo de la época, que importaba 3.548.707 pesetas. Ninguno de los proyectos que se presentaron se llevó a efecto.

«Ni el paso del tiempo ni una Guerra Civil han podido doblegar un puente que ahora cumple 135 años de servicio»

 

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