'Lokascotao' y 'La Marara' despuntan en una final del Carnaval Romano muy reñida

La comparsa La Rebelión del Agua./BRÍGIDO
La comparsa La Rebelión del Agua. / BRÍGIDO

En comparsas, 'Los Supervivientes' y 'Los Pastores' consiguen enmudecer al Palacio de Congresos con unas excelentes voces, mientras que en chirigotas 'Lokascotao' y 'La Marara' ponen al público en pie

PAOLA PÉREZ CUENDA

La final del Carnaval Romano de Mérida comenzaba como en noches anteriores ocurrió con las semifinales con algo de retraso. El Palacio de Congresos, más lleno que ningún día, esperaba con más ansias de carnaval que nunca a que comenzaran las ocho actuaciones que vendrían por delante. Una noche divertida y cargada de emociones a partes iguales, crítica con la realidad de la región y con la del país, pero sin duda una noche en las que todas las agrupaciones ofrecieron actuaciones de calidad y merecedoras de ser ganadoras. No obstante, en comparsas destacarían los foráneos de 'Los Supervivientes' y 'Los Pastores' con unas excelentes y potentes voces, mientras que en chirigotas 'Lokascotao' y 'La Marara' pusieron al público en pie, e incluso, consiguieron que hiciera la ola.

La primera comparsa de la noche llegó desde Villafranca de los Barros con 'La Rebelión del Agua', en la que criticaron a los seres humanos por atentar contra los recursos naturales y el agua, de la que «con fuerza saldrá un mundo nuevo» a través de la rebelión pues será la cura para «este mundo que apesta». Una puesta en escena impresionante acompañada de voces potentes y un disfraz al que no le faltaba detalle.

En su primer pasodoble, totalmente nuevo respecto a semifinales, estos seres del mar le cantaron a su región, por lo que reclamaron al Gobierno Español que solucione «la deuda que tiene con Extremadura» y con el tren, tras lo que añadieron que para tener un tren «de este siglo» hay que tener «un presidente que sea digno», en alusión al presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara. En el segundo, le cantaron a los niños a lo que les ha sido arrebatada la vida en estos últimos meses, y que esperan reciban los besos de sus padres «allí donde estén», con lo que pusieron los vellos de punta al público, que respondió con una gran ovación.

Además, le dedicaron unos versos a su paisano Antonio Granero, pregonero este año del Carnaval Romano y que se encontraba en el patio de butacas. Mientras que en el popurrí, esta comparsa quiso acordarse del Guadiana y de su tierra, Extremadura, «paraíso del agua», tras lo que propusieron una cárcel en el fondo del mar «con 100 cadenas para todo el que quiera matar». Sin duda, una actuación muy completa musicalmente y en todos los sentidos.

'Tagorichi', ganadores del cuarto premio en la categoría de chirigotas el año pasado, fueron los encargados de tomar el testigo. Llegados directamente desde la luna, ya que no pudieron aterrizar en ella porque estaba «llena», estos astronautas de la Nasa arrancaron verdaderos aplausos y vítores. En el primer pasodoble exigieron al alcalde de la capital extremeña, Antonio Rodríguez Osuna, que defienda una Mérida «sin tentaciones», en alusión a las casas de apuestas y la distancia mínima de estos establecimientos con respecto a los centros educativos, tras lo que dedicaron unos versos a la discusión sobre el uso del lenguaje inclusivo en femenino y en defensa de la igualdad.

Ya en los cuplés, esta chirigota emeritense dedicó unas estrofas al debate sobre la salida del Valle de los Caídos de los restos de Franco, para después rematar con un magnífico estribillo «si hay agua en martes, no hay mercadillo» que les otorgaría una merecida ovación del auditorio, no sin antes mandar a más de un político a Plutón y dedicar unos compases al tren extremeño. Sin duda, una actuación bien defendida y con la que arrancaron las risas del público «aunque haga falta hacer hasta la voltereta».

Comienzo de vértigo

Y de una chirigota asidua al concurso a una comparsa que vuelve por segunda vez al Carnaval Romano de Mérida. Desde Fuente de Cantos, llegaron 'Los Pastores', ganadores del tercer premio de comparsas el pasado año. Bajo el tipo 'La oveja negra' y pisando con firmeza las tablas del Palacio, sorprendieron al auditorio con unas voces potentes y un maravilloso punteo de guitarra. Un primer pasodoble totalmente nuevo dedicado a las madres que «entregarían su corazón a sus hijos» y que lucharon solas sin un padre para sus hijos, para después pasar a un segundo pasodoble en el que criticaron la escasa cobertura de Canal Extremadura en el Carnaval Romano pues «no sé qué hay que esperar para que a esta ciudad se la quiera de verdad y no solo una noche».

Ya en la tanda de los cuplés, los fuentecanteños criticaron las obras de acceso al Palacio de Congresos y la «moda de las pancartas» por parte del resto de agrupaciones ya que «parece que hay que sacarla para ganar». En un popurrí con letras que pusieron los vellos de punta a los asistentes y un magnífico solo con voz femenina, estas ovejas negras se acordaron también de la mujer y del «hijo de puta y cobarde» que la maltrata, lo que les hizo merecedores de una gran ovación y de un muy buen lugar en la final.

Antes del descanso, llegó el turno de 'Los Camándulas', quienes en su quinto año en el Concurso de Agrupaciones carnavaleras más concurrido de la región, presentaron de nuevo su tipo de amos de casa en gallumbos que «valen pa' tó», con el que se metieron al público en el bolsillo en un abrir y cerrar de ojos. Junto al público, estos Antoñitos dejaron como los chorros del oro el Palacio de Congresos, pusieron lavadoras, hicieron los baños, plancharon y hasta desvelaron su plato estrella, el huevo frito, para el que invitaron al escenario a Antonio Granero para elaborarlo.

En los pasodobles, estos 'Antoñitos' le cantaron a los hombres que «no son animales sin piedad» y que como ellos defienden la igualdad, mientras que en el segundo pasodoble, totalmente nuevo, dedicaron algunos versos al «vicio» de los jóvenes al móvil y al «mundo de falsedad» de las redes sociales. Una actuación de sobresaliente que generó muchas carcajadas y aplausos con un tipo muy divertido y al que no le faltaba detalle, además de unas voces muy afinadas, con las que en el popurrí lograron encandilar al público con unos emotivos versos dedicados a sus madres, en los que les agradecían haberles enseñado a ser buenos amos de casa y a las mujeres que «habéis cambiado nuestra sociedad».

Y de esta chirigota y tras el descanso, de nuevo a una comparsa que si brilló por algo fue por su puesta en escena, además de por un magnífico punteo de guitarra que arrancó los primero olés. 'Los Supervivientes' de Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba, llegaron con voces calmadas para cantarle a la gente de la calle, que lo perdió todo, a los «supervivientes», a los mendigos.

Estos cordobeses dedicaron un primer y emotivo pasodoble a los «auténticos supervivientes» como son los niños con cáncer y sus familias, o la chica a la que La Manada «un día ultrajó», con lo que enmudecieron al auditorio. Mientras que en el segundo pasodoble criticaron a los políticos «ladrones y mentirosos» que arruinaron al país en una crisis económica que sufrieron y «aún sufren» muchos españoles. Sin embargo, acabaron con un popurrí en el concienciaron al público sobre la situación de «miseria» de las personas que viven en la calle. Sin duda, una interpretación brillante.

El auditorio en pie

Posteriormente y desde el río Guadiana, llegaron los camalotes «invencibles» de 'La Marara', quienes ganaron el pasado año el tercer premio de su categoría y quienes fueron uno de los platos fuertes de la noche de ayer ya que al igual que en semifinales se metieron al público en el bolsillo desde los primeros compases. Y si potente era su puesta en escena y su disfraz, lo mejor de la actuación fueron, sin duda alguna, sus voces, sus letras y sus ritmos.

En el primer pasodoble, reivindicaron que el Carnaval Romano sea reconocido como Fiesta de Interés Turístico Regional y criticaron el cierre del Teatro María Luisa, mientras que en los cuplés hablaron sobre la cantidad de clínicas dentales que hay ahora y sobre el tren extremeño, tras lo que anunciaron con un «hasta siempre» que se despiden del concurso y dejan paso a las nuevas generaciones.

Bajo su tipo 'En el Guadiana', sacaron el máximo rendimiento a todo lo relacionado con el camalote, como con un pegadizo estribillo: «¡Un bote, dos botes, camalote el que no bote!» con el que consiguieron que el auditorio hiciera la ola, para terminar con un popurrí dedicado a su ciudad, «un lugar que por febrero enamora». Una mezcla de ingredientes que inundaron el Palacio de risas, vítores y aplausos. Una actuación de diez y merecedora de uno de los primeros premios.

En séptimo lugar, subieron al escenario las componentes de la comparsa ganadora en la pasada edición del concurso. Bajo el tipo 'La Manada' y con una pancarta en la que rezaba «No quiero ser más, pero tampoco menos», 'Las Iguales' defendieron contra viento y marea la igualdad en todos los ámbitos, que «deberían aprender del Carnaval». Estas revolucionarias pisaron con fuerza las tablas y cantaron, sobre todo, para que «la voz de la mujer se escuche en todo el mundo». También criticaron el tren extremeño, pues en Extremadura hay «tres tipos de trenes: lento, muy lento y parado».

En la ronda de pasodobles, 'Las Iguales' criticaron al Partido Popular emeritense por «cargarse» el Carnaval Romano durante su mandato y «destruir» el Teatro María Luisa, aunque el que sorprendió fue el segundo pasodoble cantado también en lengua de signos y dedicado a las personas sordas con la finalidad de que disfruten del carnaval. Estas mujeres defendieron con garra una mujer revolucionaria que no acepta la derrota: «ni sumisa, ni devota, te quiero libre y loca».

Aunque, el mensaje principal de esta actuación era claramente feminista, durante los cuplés criticaron también que solo la final fuera retransmitida por Canal Extremadura, tras lo que arremetieron en contra de que en jurado del concurso solo haya una mujer, para terminar cantándole en el popurrí a su Mérida, la mujer que «cualquier lucha necesita» y carnavalera. Una magnífica actuación que puso los vellos de punta al público.

Y para cerrar la noche con broche de oro, sobre las 2 menos cuarto de la mañana apareció sobre las tablas la chirigota 'Lokacostao', que, tal y como ocurrió en las semifinales, en cuestión de segundos se metió al auditorio en el bolsillo. Nuevamente, trajeron su sala de espera de lo más particular, y en la que no faltaba ningún personaje: el hipocondríaco, la embarazada, el borracho, los abuelos, la familia de gitanos, el niño burbuja, el celador, la enfermera y hasta la limpiadora, con lo que la diversión estaba asegurada. Y así fue, ya que fue una actuación la mar de divertida, en la que le sacaron el máximo partido al tipo y que provocó los aplausos y piropos del público.

En los pasodobles, los emeritenses le cantaron al Carnaval, pues «también es una enfermedad» y a los «miserables» que se avergüenzan de las personas con síndrome de Down, a quienes dirigieron un mensaje: que «nunca» se sientan «inferiores ni diferentes», con lo que se ganaron una gran ovación. Ya en los cuplés, estos jóvenes le cantaron a todas las agrupaciones que actuaron en la final del concurso. Un estribillo que se pega fácil al oído: «Lo mal que estoy y lo poco que me quejo», mientras que en el popurrí invitaron al público a cantarle a la vida y disfrutar del Carnaval, con el que cerraron por todo lo alto y con el público en pie. Sin duda, 'Lokacostao' estará entre los primeros premios del concurso en su categoría.

Y colorín colorado, se acabó la final y con ella el Concurso de Agrupaciones del Carnaval Romano de Mérida. Ahora solo queda esperar hasta las 22,30 horas de esta noche para conocer a los ganadores del concurso en la categoría de chirigota, comparsa, coro y cuarteto durante el pregón. Pero, esto solo acaba de empezar y las calles de Mérida esperan ansiosas abarrotarse de gente para disfrutar el verdadero carnaval.