La Concatedral de Santa María de Mérida, también centro de arte

Unos visitantes a la Concatedral de Santa María hacen fotos al retablo mayor. :: J.M. ROMERO/
Unos visitantes a la Concatedral de Santa María hacen fotos al retablo mayor. :: J.M. ROMERO

El templo se ha incluido, junto a Santa Eulalia, en el circuito turístico de Mérida | Destacan el retablo mayor, el órgano de finales del XVIII, y algunas figuras procesionales, como el Cristo de las Injurias

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

La Concatedral de Santa María atesora en su interior un gran patrimonio artístico y cultural que los vecinos de Mérida y los turistas que visiten la ciudad ya pueden descubrir más a fondo y disfrutar. Gracias a la insistencia del Ayuntamiento de incluir la visita de este templo en el circuito turístico ya se puede conocer con más detalles tesoros tan preciados como el retablo mayor, la talla del Cristo de la O o el imponente órgano, que en poco tiempo podría estar sonando y ofreciendo conciertos de música sacra.

La posibilidad de visitar ya tanto la Basílica de Santa Eulalia como la Concatedral de Santa María hará que Mérida crezca, año tras año, en turismo religioso. Y se asemeje en gran medida a lo que un día fue esta ciudad, según conclusiones de varios estudios, la cuna del Cristianismo Hispano.

El delegado de Patrimonio del Arbobispado Mérida-Badajoz, Agustín Velázquez, conservador del Museo Nacional de Arte Romano y uno de los grandes protagonistas de la Semana Santa Emeritense, conoce muy a fondo el patrimonio artístico que acoge la Concatedral. Explica cuáles son las obras de arte en las que hay que fijarse si uno opta por hacer una visita guiada a este templo.

Otros de los tesoros artísticos son unos retablos de la Inmaculada que datan del siglo XVIII

Por un lado resalta la existencia del imponente órgano que se encuentra en la parte trasera del templo. Es de finales del siglo XVIII y pertenece al organista madrileño Tomás Ruiseño. Este ha estado en funcionamiento hasta hace relativamente poco tiempo deleitando a los fieles de la Iglesia con música del gran Manuel Domínguez Merino.

«El órgano está en buenas condiciones porque no solo conserva el mobiliario, con todos sus tubos, sino también la maquinaria. Pero debido al paso del tiempo y por no usarlo de forma habitual el fuelle es lo que está más estropeado. Con la reparación que se le va a realizar, y alguna limpieza, en poco tiempo podremos volver a disfrutar de nuevo de conciertos de órgano de música religiosa», explica.

El retablo mayor

También le otorga mucha importancia, sin duda alguna, al retablo mayor. Salió de las manos de Agustín Núñez Barrero, un carpintero del siglo XVIII, que sustituye a un retablo anterior que existió, del siglo XVII, que es el que en la actualidad se está restaurando, y que es el de La Candelaria.

En el retablo mayor se puede apreciar que las figuras son bastante grandes en relación al tamaño del propio retablo. «Eso es porque son figuras renacentistas heredadas del retablo anterior. Es un retablo muy barroco, con mucha hojarasca, mucho dorado y con pocas imágenes, que están centradas en La Asunción, custodiada por dos Apóstoles. También hay una imagen de Santa Julia y otra de Santa Eulalia, que poca gente conoce que está aquí. En la parte superior se puede observar La Trinidad, como solían estar en todos los retablos de la época, flanqueada por grandes clípeos o rosetones con los escudos de la Orden de Santiago, que es la que realizó la obra.

Otro retablo muy interesante, que también data del siglo XVIII, es el que se encuentra al lado del retablo mayor y que es el que acoge la talla del Cristo de la O.

Dice Velázquez que después de haber hecho su restauración se ha averiguado que es de la misma factura que el que hizo el retablo mayor. Este cobija una imagen tardo gótica, el Cristo de la O, que es del siglo XIV. «Este retablo no tiene nada que ver, en estilo, con esta imagen tan venerada en Mérida, que presidió los funerales de la hermana del Emperador Carlos V», explica.

Otro de los tesoros artísticos que guarda la Concatedral son unos retablos de la Inmaculada, también del siglo XVIII, que está al lado de la capilla bautismal.

Esta capilla también es muy interesante, históricamente hablando. Según Velázquez es la heredera del antiguo baptisterio, donde se bautizaban los neocatecúmenos pera luego pasar en procesión ritual en la noche de Pascua y participar en las celebraciones cristianas

Velázquez destaca también algunas figuras procesionales como el Cristo de las Injurias, una imagen que data de finales del siglo XVII principios del XVIII y cuyo autor es el afamado Blas Moler.

Tampoco hay que olvidarse de la Capilla del Sagrario, que acoge un retablo que data del siglo XVII, donado por el Conde la Roca, un retablo de terracota que está lleno de reliquias y que procede de Italia. «El altar que está delante es una mesa altar visigoda, la primitiva mesa altar visigoda con la que contaba la catedral ya en el siglo VI».

Son algunas de las obras de arte que se pueden disfrutar en la Concatedral, que abre sus puertas de lunes a viernes de 11.30 a 13.30 horas y de 17 a 19 horas de forma gratuita, aunque quien lo desee puede dejar un donativo. Serán atendidos por voluntarios de la iglesia.

 

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