Santa Clara resucita el dominio de Mérida sobre el reino visigodo

Vista general de la exposiicón visigoda en la iglesia de Santa Clara. /J. M. Romero
Vista general de la exposiicón visigoda en la iglesia de Santa Clara. / J. M. Romero

Está previsto incluir en 2020 nuevas tecnologías para los visitantes a través de aplicaciones para móviles | La colección de piezas de la iglesia es la más importante sobre esta cultura

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

La Colección Visigoda del Museo Nacional de Arte Romano (MNAR), la más importante de la Península Ibérica sobre esta cultura, reabrió al público el pasado 10 de septiembre. Abrió sus puertas tras finalizar las obras de reparación que se han llevado a cabo en la iglesia de Santa Clara, sede de la colección, situada en la calle Santa Julia.

La sala se cerró el pasado 22 de marzo para evitar posibles desprendimientos de materiales tras la aparición de fisuras en la cúpula de la iglesia. Una vez realizados los estudios previos, el Ministerio de Cultura y Deporte inició las obras el 15 de julio. Se trataba de asegurar la estructura de la cúpula y del muro medianero del coro. La inversión total ha ascendido a 17.413 euros.

La iglesia del Convento de Santa Clara fue la primera sede del Museo Arqueológico de Mérida desde su creación en 1838. Tras el traslado al nuevo edificio, al actual, en 1986, la Iglesia ha acogido la exposición permanente de la colección visigoda. La iglesia fue construida entre 1625 y 1675 con un esquema clásico de planta de cruz latina y nave única, con cúpula sobre el crucero.

La directora del MNAR, Trinidad Nogales, de quien depende este otro museo, explica que esta colección es la más importante de Hispania en su género. «Muchas de estas obras se custodiaron en las colecciones emeritenses desde la Edad media y el siglo XVI en palacios, conventos y casas. Y desde el siglo XIX se tiene constancia de la exposición de piezas visigodas en la Iglesia del Convento de Santa Clara, destinada a Museo desde 1838».

Las piezas que se pueden ver son de carácter monumental, especialmente decoración arquitectónica: pilastras, cimacios, canceles, capiteles, relieves... Pero también hay cerámicas, epigrafía, metalistería... Obras muy representativas de esta cultura, heredera del mundo romano en Hispania.

Dos hombres observan atentamente una de las vitrinas con varias piezas; abajo, detalles y pieza que integran la muestra. / J. M. Romero

Muchas de ellas están realizadas en mármol, reutilizando piezas romanas y proceden de edificios religiosos desaparecidos. Pero alguno conocemos por fuentes documentales, especialmente 'La vida de los santos padres emeritenses', un texto anónimo de hacia 630 d.C.

Se integran, como complemento y parte esencial, en el discurso expositivo del Museo, que abarca desde la fundación de la colonia a la Antigüedad tardía.

«Lo que la comunidad científica conoce con el nombre de Antigüedad tardía abarca principalmente la época en que los visigodos reinaron en la Península Ibérica. Pero también algo más. Durante esos siglos, que irían desde el V hasta el VIII d.C., Mérida fue capital de Hispania, después capital del reino suevo y, finalmente, una de las principales ciudades del reino visigodo, por lo que tenía un destacadísimo papel en la defensa del catolicismo frente a la doctrina arriana de los pueblos germánicos», explica Nogales.

Escultura decorativa

Materialmente no estamos ante restos tan impresionantes como los de época romana. Pero sí con una de las mejores colecciones del periodo en toda la Península Ibérica. En ella encuentran representación casi todos los puntos antes tratados, unos más y otros menos. «Lo que más destacaría sería la escultura decorativa, en especial asociada ahora a la Iglesia», asegura. Le siguen en importancia las inscripciones, la mayor parte funerarias.

En cuestión de numismática, se han adquirido por compra muchas piezas bizantinas y visigodas, algunas de ellas raras y valiosas. Y entre los utensilios vuelve a dominar la cerámica. Tampoco podemos olvidar que algunos mosaicos, en el caso singular de Mérida, pudieron ser usados, restaurados o incluso producidos hasta avanzado el Siglo VI.

Las piezas de época visigoda expuestas al público, en espera de la creación de una sede específica para su correcta exhibición, se distribuyen entre la Sala VIII de la planta segunda de la sede principal del Museo y el edificio de Santa Clara.

Desde 1986, al inaugurarse el nuevo edificio del MNAR, las piezas visigodas se instalaron en la sede de Santa Clara. Las más representativas son las que se eligen para las conferencias y actividades. Allí forman la colección visigoda, que depende del MNAR en gestión y programación.

El edificio fue adaptado para la colección en el año 1986. Se editó una guía breve, hoy agotada, y se ha planificado incluir nuevas tecnologías de información a los visitantes de aplicaciones para móviles en 2020.

En la programación actual del MNAR el ciclo de conferencias se desarrolla en esta sede, que ha vuelto a despertar el interés del público.