Ben-Hur se estrena entre risas y aplausos del público en Mérida

La obra 'Ben-Hur' arrancó las carcajadas de los espectadores/BRÍGIDO
La obra 'Ben-Hur' arrancó las carcajadas de los espectadores / BRÍGIDO

A lo largo de sus casi dos horas de duración, la obra aborda desde la perspectiva del humor, asuntos de actualidad como la igualdad de género o la homosexualidad

BEATRIZ BRAVO

El estreno de Ben-Hur en el Festival Internacional de Teatro Clásico cumplió las expectativas del público de Mérida que asistió y participó de la obra de humor que la compañía Yllana ha realizado sobre la historia del heroico personaje de Lewis Wallace. La versión de Nancho Novo sobre la mítica novela logró sacar las risas del graderío del Teatro Romano, sin que nadie quedara indiferente ante lo que transcurre sobre el escenario.

Los personajes variopintos y muy trabajados se ganaron a los alrededor de 2.500 espectadores del teatro, con un aplauso final que sonó convencido. Fue un auténtico espectáculo en el que además de los diálogos cómicos, destacó la complicidad de los actores con el público y la escenografía de cine.

EQUIPO ARTÍSTICO

Reparto
Eva Isanta, Agustín Jiménez, Elena Lombao, Víctor Massán, Fael García y Richard Collins-Moore.
Versión
Nancho Novo.
Dirección
Yllana.
Dirección Artística
David Ottone y Juan Ramos Toro.
Escenografía
Carlos Brayda.
Música original
Marc Álvarez
Iluminación
Juanjo Llorens.
Construcción de cuadrigas y galera
Carlos Brayda.
Diseño audiovisual
Javier de Prado.

La técnica de Teatromacope resulta fundamental para la obra, como una especie de efectos especiales para situar al espectador en los grandes momentos de la película que protagonizó Charlton Heston en 1959. Una gran pantalla de 18 metros con la que interactúan los personajes, e incluso el público en algunos momentos de la obra, sin ocultar el escenario milenario que preside la diosa Ceres.

Una historia llega de gags y diálogos absurdos con muchas posibilidades de diversiónJuan Ignacio Cordero De Cáceres

En su primera producción para la arena del teatro romano, la compañía Yllana ha logrado una comedia teatral bien realizada, con influencias de la película Ben-Hur de William Wyler y La vida de Bryan. Además de parodias, también da pie a reflexiones sobre la verdad, el amor y la lucha de género.

El texto de Nancho Novo mantiene la esencia de la obra original con mensajes sobre paradojas de la religión o la injusta discriminación que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad. Asimismo, este Ben-Hur refleja la tensión del amor entre personas del mismo sexto, de forma mucho más explícita que lo que deja entrever la obra de Wallace y con algunas salidas de tono en el terreno erótico, pero sin llegar a lo vulgar.

La comedia de Ben-Hur es precisamente eso, una obra de humor de principio a fin, con el público protagonista de algunas de las escenas más divertidas. El espectador asiste a una historia llena de gags y diálogos absurdos, con muchas posibilidades de entretenimiento y diversión. Así, y a lo largo de las cerca de dos horas que dura la obra, se van sucediendo los momentos de risas y carcajadas, en función del umbral del humor de cada uno.

«La obra ha sido estupenda. Nos hemos reído un montón y salimos encantados»

«La obra ha sido estupenda. Nos hemos reído un montón y salimos encantados» juan ignacio cordero | cáceres

De este modo, aún siendo una versión rigurosa, bien planteada en los argumentos y una escenografía perfectamente ambientada, no se puede esperar una representación al estilo de los grandes clásicos que han pasado por este festival. Esta obra busca hacer reír y entretener con una historia jamás contada de Ben-Hur, objetivo que por las manifestaciones del público asistente parece que Yllana ha conseguido.

La entrada triunfal del emperador romano que encarna Agustín Jiménez al inicio del espectáculo ya cuenta con el público para la obra, distinguiendo en su saludo a los poderosos, los pobres, las mujeres y los esclavos, como si de una grada de aquellos tiempos se tratara. Es el introductor de la obra, que al igual que el refinado poeta y Jesucristo, a los que da vida Richard Collins-Moore, aparecen a lo largo de la historia para contextualizar las escenas.

«Rompe con lo clásico, es algo muy fresco. Dice muchas cosas y eso me ha encantado»

«Rompe con lo clásico, es algo muy fresco. Dice muchas cosas y eso me ha encantado» josé luis ortega | madrid

Desde el inicio, se deja ver el trasfondo religioso, con la llegada de los Reyes Magos en camello siguiendo la estrella que les guía de noche pero les deja perdidos durante el día, como desorientados se muestran en cuanto a la definición del dios único y verdadero porque cada uno tiene el suyo. «Nuestras historias coinciden pero no el nombre de nuestro dios», dice Gaspar en una conversación plagada de perogrulladas y obviedades que retrotraen al público a conflictos ideológicos de actualidad.

Después aparecen María y José camino a Jerusalén, para dar a continuación un salto posterior en el tiempo con la escena del protagonista, Judá Ben-Hur, que interpreta Víctor Massán, respetando hasta el final la cronología de la épica historia. Eva Isanta hace de madre de Ben-Hur, con una gran interpretación tanto en este como en el resto de sus personajes.

Brígido

Todo el elenco debuta con esta obra en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, salvo Richard Collins-Moore. Pero el público ya esperaba sucumbir al humor con Eva Isanta y Agustín Jiménez. Mientras, la no tan popular Elena Lombao brilló en todas sus gracietas y podría decirse que fue la sorpresa de la noche. Su personaje, una locuela enamorada de Messala (Fael García), y su papel de mujer ingenua que no deja de esforzarse por hacerse un hueco en la obra, divierten al público en todo momento.

Por su parte, Fael García provocaba carcajadas con su papel de Bruto más que con el propio Messala, ya que las interacciones del primero buscaban más la interacción con el público. La interpretación de Víctor Massán también es correcta, pero quizá por el dramatismo de su personaje no destaca precisamente por ser un personaje divertido.

Judá Ben-Hur es un judío poco espabilado, un poco vago negándose a trabajar en sábados y que quiere ser animador sociocultural, un oficio para el que demuestra su valía en una de las escenas más divertidas de la obra, en las galeras. Agustín Jiménez en su papel de legionario dirige el barco que reman unos actores secundarios muy particulares que arrastró de las gradas. Espectacular fue también la esperada carrera de cuadrigas, gracias a la técnica de teatromascope que tan pronto daba velocidad a la escena como la mostraba a cámara lenta.

«Ha sido fantástico, como todo lo que hace Yllana. Soy seguidora de ellos y sabía lo que iba a ver»

«Ha sido fantástico, como todo lo que hace Yllana. Soy seguidora de ellos y sabía lo que iba a ver» Reyes Picazo | Calamonte

La risa está asegurada también en escenas como el momento Titanic de Ben-Hur y Messala, al que siguió un apeteósico final musicalizado con el tema 'It's raining men' que entonaba también el público.

Bromas aparte, merece la pena destacar los papeles de Eva Isanta y Elena Lombao como mujeres a las que la obra deja a un lado en un determinado momento y sólo aparecen con papeles miserables al estilo de los que en épocas pasadas les reservaba la sociedad. Escenifican así una reivindicación, que ya no es tan lejana: la igualdad de la mujer.

Bien podría ser esta la verdadera historia de Ben-Hur. O no. Otra invitación a la reflexión que deja la obra en su alegato final al escepticismo y a dudar de todo lo que damos por hecho que es verdad.

Al finalizar la obra, los actores se mostraron orgullosos por el resultado y la respuesta del público. Para Eva Isanta fue una noche mágica que le hacía sentir privilegiada, una magia que Víctor Massán todavía no había digerido al término del estreno. El extremeño Agustín Jiménez dijo sentir en todo momento el apoyo del público, Fael García recalcó lo cómodo que se sintió en su papel de Bruto y Elena Lombao confesó estar viviendo uno de los momentos más felices de su vida.

Por su parte, Richard Collins-Moore, se mostró también contento por la que es ya su segunda actuación en el Festival de Teatro de Mérida. «Soy el único de la compañía que repite aquí en Mérida y soy guiri», bromeó en declaraciones a los medios tras el estreno.

Ben-Hur es la segunda obra de la 64 edición del Festival de Teatro Clásico y se representa hasta el domingo. Le seguirá el espectáculo Nerón, de Eduardo Galán, que se estrenará el miércoles próximo, con Raúl Arévalo en el elenco de actores.