«Hasta hace poco los fisioterapeutas estábamos para los casos desesperados»

Sonia Bedate, a la izquierda, recibiendo su galardón. :: hoy/
Sonia Bedate, a la izquierda, recibiendo su galardón. :: hoy

La joven emeritense confiesa que aún no sabe quién le ha propuesto para recibir este galardón ni cómo su nombre ha llegado a la academia

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Hace algunas semanas, la emeritense Sonia Bedate se llevó una de las sorpresas de su vida. De hecho, a día de hoy, todavía no sabe quién le ha propuesto ni por qué para que haya sido galardonada con una Medalla al Mérito Sanitario. Distinción que recibió en Madrid hace algunas semanas por parte de la Ilustre Academia de Ciencias de la Salud Ramón y Cajal. Sonia es fisioterapeuta y, junto al doctor Ambel, otorrinolaringólogo de Badajoz, son los únicos extremeños reconocidos con este galardón entre especialistas sanitarios de toda España.

Sonia terminó la carrera de Fisioterapia en 1998 y desde entonces no ha parado de trabajar. Casi siempre ha ejercido en Mérida, desarrollando distintas especialidades. Ya hace 15 años que montó su propia clínica en Nueva Ciudad, donde presta servicios desde bebés a ancianos, pasando por deportistas, pacientes con lesiones de accidentes...

-¿Hay trabajo en Mérida de su especialidad? ¿Se valora la labor de un fisioterapeuta?

«Pacientes que tienen que operarse acuden a nosotros para intentar evitar la intervención»

-Pues la verdad es que sí. En estos últimos años he notado que la gente cada vez valora más nuestra labor y casi siempre nos consultan para todo antes de ir a otros sitios. En ese sentido, nosotros podemos hacer una valoración inicial y luego derivar a la persona a otro especialista. No hemos notado mucho la crisis, porque siempre hemos tenido pacientes, ya que nos movemos en un ámbito de actuación muy amplio. Atendemos desde deportistas a bebés, pasando por gente de mayor edad, pacientes recién operados... Y en muchas ocasiones ya no tratas a una sola persona, sino también a toda su familia. Se convierten en pacientes que confían en ti y que llevan muchos años ya con nosotros.

No sabe quién le propuso

-La medalla que le han otorgado ¿por qué ha sido, qué méritos le reconocen?

-Pues la verdad es que la medalla me cogió por sorpresa. Un día me llegó una notificación al correo electrónico y la verdad es que no le hice mucho caso. Era algo que me sonaba bastante raro. La notificación decía que se me había concedido una medalla y que tenía que estar en Madrid tal día para recibirla. Pero no le eché cuenta. Mi marido también me lo dijo. Y entonces ya me picó la curiosidad para ver desde dónde me habían mandado el correo. Procedía de una dirección oficial, de la ilustre academia Ramón y Cajal. Fue entonces cuando ya me decidí a llamar para informarme. Y me confirmaron que son unas medallas que conceden al Mérito Sanitario. En mayo ya concedieron las medallas al Mérito Humanitario. Unos galardones que distinguen toda la trayectoria de los profesionales sanitarios. Yo les pregunté cómo había llegado allí mi nombre. Y me dijeron que es algo que se propone por parte de pacientes, miembros de la propia academia, colegas de profesión... Pero yo no conozco a nadie que me haya propuesto ni nadie me ha dicho nada... Es un misterio. No sé si alguno de los médicos que pasan por la clínica o alguno de mis pacientes... No tengo ni idea.

-¿Y qué tal la gala? ¿Cómo fue recibirlo?

-Una de las sorpresas que me llevé cuando recibí el premio es que casi todos los premiados era gente que estaban casi al final de sus carreras profesionales. Fue como una especie de homenaje a sus dilatadas experiencias. Premios dedicados a valorar el trabajo diario de los profesionales. Fue una experiencia muy bonita la que viví en Madrid, muy emocionante, y los premios fue en un sitio muy bonito, en el salón Ateneo. De Extremadura solo estábamos un reconocido médico otorrinolaringólogo de Badajoz, el doctor Ambel, y yo.

-Este tipo de premio supongo que será una motivación para seguir adelante con la profesión ¿no?, algo que le anima...

-Desde luego. Que los propios pacientes te valoren día a día es lo más gratificante de esta profesión. Pero que los equipos médicos cuenten con nosotros es algo muy gratificante, ya que hace años eso no pasaba. Hasta hace poco tiempo, el fisioterapeuta era alguien que estaba un poco para los casos desesperados. Y ahora realmente sí que es verdad que, por ejemplo, en los congresos que he estado sobre suelo pélvico, un tema que me interesa mucho, noto que los propios cirujanos y los médicos especialistas reconocen que la fisioterapia es una parte muy importante para muchas patologías. Nosotros vemos que muchos pacientes que tienen que operarse acuden primero a nosotros para ver si pueden evitar la operación. Y en muchos casos se pueden evitar cierto tipo de cirugías que son bastante más agresivas para el cuerpo que un tratamiento de fisioterapia.