El drama de Shakespeare muta a comedia en el Festival de Mérida

Pericles, príncipe de Tiro, es la historia de un hombre en busca de su hija y su amada esposa en un alocado montaje

Escena en la que Salvatia, María Isasi, revive a Taisa,Ana Fernández./Brígido
Escena en la que Salvatia, María Isasi, revive a Taisa,Ana Fernández. / Brígido
MARÍA BLANCO CANCHO

Posiblemente a gran parte de los puristas del teatro grecolatino no les acabe de convencer la tercera obra del Festival de Teatro de Mérida, 'Pericles, príncipe de Tiro', con la versión de Joaquín Hinojosa. Aunque sea una creación de William Shakespeare, si buscan la típica función clásica, aquí no la van a encontrar. No es lo tradicional. Pero los puristas del flamenco también criticaron a Camarón en sus comienzos.

Más allá de eso, Pericles es una función brillante en la que Hernán Gené, su director, ha plasmado en el escenario su imaginación y ha construido un mundo para que tanto él, como los actores y el público disfruten de un rato agradable durante las cerca de dos horas y cuarto que dura la obra, y sin descanso.

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Es un gazpacho de temas, música, personajes, vestuarios, teatro dentro del teatro, etapas de la historia que se entremezclan... pero que de alguna manera todo encaja y el resultado es una función coherente, con sentido y divertida. Así lo demostraron los cerca de 1.400 espectadores que cada cierto tiempo soltaban carcajadas. 'Pericles, príncipe de Tiro' presenta un escenario negro y sencillo, con tan solo dos escalones. De esta forma el montaje escenográfico consigue sacarle el máximo provecho al Teatro Romano.

A los lados de este sobrio escenario están situados, a conciencia, los vestidores. Y es que desde las gradas se pueden ver sin pudor, los entresijos del espectáculo donde los actores cambian de indumentaria para interpretar al siguiente personaje, porque los ocho figurantes de la obra dan vida a múltiples papeles. Pero lo dicho, de alguna manera, se consiguió un desorden ordenado.

La función comienza con un naufragio donde el barco a la deriva queda creíble gracias a la simulación y, por supuesto, con la ayuda de Gené, que a parte de director, interpreta a un narrador situado delante de un atril que no se sabe muy bien si se asemeja más a una especie de Jesucristo con albornoz rosa o a un cantante de rock. Mientras narra la historia de fondo suena una melodía de rock sinfónico.

Las risas del público se oyen cuando tras el naufragio de Pericles, Ernesto Arias, la acción se rompe y resulta que todo es una obra de teatro en la que ese narrador rockero es en realidad el director de una función sobre la vida del príncipe Pericles. El director ha cortado la escena para decirle al protagonista que lo está haciendo de maravilla y que tenga confianza en sí mismo y añade irónicamente «eres el Pericles que siempre soñé». Aunque este personaje no está muy convencido porque piensa que está gordo y viejo para interpretar ese papel.

Mediante estas desconexiones en medio de la trama, se consigue una tragicomedia muy bien lograda. En los momentos más tristes de la función, el director corta la escena para reñir a quien encarna a Pericles y el público vuelve a reír.

Otro ejemplo del logro de la tragicomedia es cuando Pericles está en el barco y hay una horrible tempestad en la que la esposa supuestamente muere. Hay que reírse a la fuerza al ver cómo uno de los personajes intenta simular esa tempestad agitando el chubasquero de 'capitán pescanova' que lleva puesto Pericles. Queda muy ridículo y excelente a la vez.

«Me parece ingenioso que se hayan cambiado sobre el mismo escenario»

«Me parece ingenioso que se hayan cambiado sobre el mismo escenario»

«Muy diferente a lo habitual. Ha sido muy agradable y muy bonita. Me ha gustado mucho»

«Muy diferente a lo habitual. Ha sido muy agradable y muy bonita. Me ha gustado mucho» Miguel Martín, Monroy

«Me ha parecido divertida, me ha gustado un montón y tiene cosas muy interesantes»

«Me ha parecido divertida, me ha gustado un montón y tiene cosas muy interesantes» Laura Calvo, Madrid

«Una representación fantástica. No conocía esta obra de Shakespeare»

«Una representación fantástica. No conocía esta obra de Shakespeare» Bartolome Pons, Cádiz

Hay escenas que regalan momentos situados en la antigua Grecia pero de repente, para comunicarse entre ellos, utilizan el teléfono. O cuando los personajes de un burdel simulan el aterrizaje de un helicóptero que provoca una fuerte ventisca. María Isasi y Ana Fernández, copropietarias del prostíbulo, bordan ese papel.

Además de hacer este rol, Isasi da vida a la Salvatia, mujer que devuelve la vida a Taisa. Por su vestimenta y su peinado quizá el espectador piense más en 'la loca de los gatos' que en una hechicera. Además, Isasi interpreta a Felonia, la malvada mujer que quiere matar a la bella Marinea, hija de Pericles, interpretada por Marta Larralde. Destaca en su papel, José Troncoso, que hace de padre de Taisa. Este personaje recuerda ligeramente a Barajas, el de la popular serie de Aída.

Más tarde se va a producir un encuentro entre Pericles y su amada esposa Taisa y sonará la canción de Wicked Game, de Chris Isaak, creando una atmósfera romántica. La obra acabará, como era de esperar, con un final feliz.

Para sintetizarlo, la historia es el agonizante y tormentoso viaje de Pericles en busca de su hija perdida y el ansiado reencuentro con su esposa. Una historia triste que hará reír al espectador. Una función difícil de llevar a cabo por la cantidad de personajes, cambios de escena, música de diferentes épocas y estilos, vestuarios, pelucas, idas y venidas pero, al final, consigue salir airosa y que se entienda la trama.

Hubo algún actor olvidadizo que se confundió en el texto durante la obra, algo también comprensible por la cantidad de frases y nombres que tienen que memorizar. Algún fallo de sonido se pudo escuchar también. Pero esos problemas ocurrieron durante la noche del estreno y seguramente se mejorarán el las próximas citas de esta semana.