El pequeño comercio resiste en el centro de Mérida

De izquierda a derecha: Nora Pastor en la Carnicería González; Antonio Sánchez en su pescadería en Marquesa de Pinares; Dona Caballero en su establecimiento de frutas y verduras./Brígido
De izquierda a derecha: Nora Pastor en la Carnicería González; Antonio Sánchez en su pescadería en Marquesa de Pinares; Dona Caballero en su establecimiento de frutas y verduras. / Brígido

Aunque las franquicias ocupan cada vez más terreno, estos negocios mantienen su clientela habitual gracias a la oferta de productos frescos

MARÍA BLANCO

A pesar de que el tiempo no perdona y las ciudades y formas de vida cambian, el pequeño comercio en el centro de Mérida sigue teniendo cabida, y más allá de sobrevivir, va viento en popa.

En la actualidad muchas ciudades turísticas están experimentando el éxodo de vecinos del centro a zonas más alejadas del núcleo urbano, con el objetivo de dar entrada al turismo y las franquicias. Fenómeno conocido como gentrificación. Sin embargo, en Mérida, a pesar de ser una ciudad turística se siguen viendo pequeños comercios en el centro histórico.

Tres de los negocios que antes de la reforma se encontraban en el Mercado de Calatrava han seguido manteniendo su clientela habitual. Además, aunque se hayan instalado supermercados de grandes superficies alrededor, según los comerciantes, lejos de perjudicarles, les beneficia, ya que traen afluencia a su zona.

Así le ocurre a Abdona Caballero, más conocida como Dona, en su establecimiento de frutas y verduras situado en la calle Santa Eulalia. Desde que tuvo que salir del Mercado de Calatrava sus clientela habitual no la ha abandonado. Según dice, tiene algunos clientes desde hace más de 20 años.

En su establecimiento de siete metros cuadrados y lleno de frutas y verduras frescas, Dona paga unos 600 euros de alquiler al mes. Las grandes superficies no le afectan a su clientela por varios motivos. Uno es que lleva «muchísimos años en el mercado» y conserva a su clientela habitual. Otro es que en verano, cuando parte de sus clientes se van de vacaciones, los turistas compran en su negocio. Y el último, tiene que ver con la calidad de los productos que ofrece. La gente acude a su tienda en busca de productos frescos, algo que los supermercados no suelen ofrecer. «Nosotros vamos a diario a comprar a los productores. Las grandes superficies compran un palé, lo meten en la cámara y hasta que dure», comenta Dona.

Mercado Calatrava

Su marido ve con buenos ojos el nuevo proyecto gourmet del mercado. Ella es un poco más excéptica. Primero quiere ver y después valorar. La empresa que va a gestionar el nuevo mercado, Larry Smith, les ha solicitado regresar y establecer de nuevo allí su puesto de frutas y verdura. Pero por ahora, «estamos viendo las condiciones», señala.

Lo mismo le ocurre al comerciante Antonio Sánchez en su Pescadería Hermanos Sánchez Lázaro situada en la calle Marquesa de Pinares. Además de conservar a sus clientes habituales, al lado de su establecimiento tiene un supermercado que, según él, atrae a más gente a su pescadería. «Hace un año y medio estábamos en el Mercado de Calatrava y la mayoría de clientes siguen siendo fieles a nosotros», comenta Antonio.

Tres establecimientos que antes tenían un local en el Mercado de Calatrava siguen conservando a su clientela

Por otro lado, no está muy seguro de cómo resultará el nuevo Mercado de Calatrava con el estilo gourmet que se le pretende dar. «No sé yo si Mérida tiene tantísimo público como para soportar ese tipo de establecimiento. Creo que está más enfocado para el turismo y esto no es Sevilla o Madrid».

Los hermanos pescaderos no saben si volverán a instalarse en el Mercado, según dicen. Dependerá de las condiciones que les ofrezcan. El alquiler de la pescadería que tiene que pagar actualmente le sale «bastante caro y puede que en le Mercado haya que pagar más», argumenta.

Nora Pastor, dueña de la Carnicería González en la calle Berzocana, es otro de los establecimientos que tuvo que despedirse del Mercado, pero ha seguido con su clientela habitual.

Aunque antes en el mercado su negocio le iba bien, prefiere quedarse en el lugar donde está ahora porque a pesar de tener un alquiler alto, «no nos benefició salir del mercado, y ahora volver a hacer lo mismo te da un poco de miedo. No sabes al final cómo va a funcionar», explica Nora.