Pepe Viyuela, actor: «Acoger refugiados es un rasgo de inteligencia que enriquece a la sociedad»

Pepe Viyuela, en la sede del Festival de Mérida. :: j. m. romero/
Pepe Viyuela, en la sede del Festival de Mérida. :: j. m. romero

Pepe Viyuela se despide este domingo de Mérida con la obra 'Metamorfosis', no sin antes pedir un tren digno para Extremadura

MARÍA BLANCOMÉRIDA.

Es actor, humorista, payaso y activista. Aunque se interesa mucho por temas políticos y está en el consejo ciudadanos de Podemos, él asegura que lo suyo sigue siendo el mundo del espectáculo. Pepe Viyuela se despide mañana del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la obra 'Metamorfosis', no sin antes pedir un tren digno para Extremadura.

-¿Cómo se ha sentido estos días?

-Con una alegría creciente, las primeras representaciones fueron de zozobra, de duda, de no saber cómo iba a responder la gente y a medida que han ido pasando las funciones, he ido viendo que la respuesta es tan buena y acogedora que se disfruta mucho.

-¿No es un poco cansado hacer once días de función?

-La gente trabaja todos los días en sus destinos laborales y nosotros queremos hacer lo mismo. A mí me encanta hacer funciones todos los días, es la mejor manera de limarlas y pulirlas.

-¿Ha notado cambios desde que se estrenó la obra hasta ahora?

-Claro. Además, a través de las notas del director se va ajustando todo. Hemos mejorado cosas.

-Algunos críticos hablan de bromas facilonas en 'Metamorfosis'.

-Creo que las cosas se hacen para que la gente tenga su propia opinión sobre ellas. Nunca he estado en un espectáculo que concite la unanimidad, siempre hay diferencias de opiniones y son absolutamente respetables. También tienes toda esa gente que te dice que le ha gustado. Esa es la riqueza del arte, que haya controversia.

-Es actor, humorista y un poco político.

-No escondo mis afinidades políticas ni mi ideología. No pertenezco a un partido y tampoco tengo ninguna ambición en detentar cargos. La política activa profesional no es mi terreno. Pero una democracia se enriquece cuánto más opinemos y cuánto menos miedo tengamos a definirnos políticamente. A veces no queremos opinar por miedo a algún tipo de consecuencia.

-Pero forma parte del consejo de Podemos.

-Sí, hasta que cambie el Consejo Ciudadano Estatal, porque en el último congreso salí para ese consejo porque me presenté en las listas de Iñigo Errejón. Pero siempre he dejado claro que no quería participar en ningún tipo de lista electoral más allá de eso. Para ser político de verdad hay que ser altamente generoso. Es como un tributo que se entrega a la sociedad y yo por ahora no he tenido esa generosidad. Entender la política como una forma de lucrarse me parece que ha sido el principio del problema en España.

¿-No le importa que le categoricen como actor?

-Nunca me ha importado porque me parece muy saludable que en cualquier profesión uno pueda expresar su opinión sin temor. La democracia es eso, respetar opinar distinto e incluso defender el derecho a que se expresen los que no opinan como tú.

-En la rueda de prensa pidió un tren digno para Extremadura. ¿Por qué lo hizo?

-Primero por una cuestión de justicia. Hay un retraso en la estructura ferroviaria de comunicación y transportes en esta región y tiene que paliarse. Es una desigualdad, una deuda que se tiene con Extremadura. Además, aunque no viva aquí no puedo dejar de empatizar con su gente. Tengo muchos vínculos con Extremadura, muchos amigos y estoy pendiente permanentemente de cuales son las demandas de esta tierra. Eso es política también, todo es política, todo lo que tenga que ver con el bienestar de la gente, la solución de los problemas educativos...

-¿Cómo cree que debería ser el futuro Gobierno? ¿Debería abstenerse Podemos?

-Creo que está faltando grandeza por ambas partes. Tanto el Partido Socialista como Podemos me parece que no han tenido hasta ahora conciencia de la importancia del momento y de formar un gobierno de progreso. Creo que no han sido conscientes de la desilusión tan grande que se ha provocado entre la gente que votamos a la izquierda y supongo que eso va para largo.

-El día que más orgulloso se sintió de España fue cuando acogimos al Aquarius. ¿Por qué?

-Fue un momento muy importante. Pedro Sánchez acababa de acceder a la presidencia y fue un golpe de timón frente al comportamiento cobarde de los gobiernos occidentales con el tema de los refugiados. Fue un gesto valiente. Después algo debió pasar para que no volviera a ocurrir más. Que te acojan en un país es un rasgo de generosidad y de inteligencia, porque toda esa gente que llega enriquece la sociedad. La inmigración no es una lacra, es un problema a solucionar y habría que ahondar muchísimo en el asunto para atacarlo de raíz. Que no seamos solamente países de acogida, sino también países que fomenten medidas que lleven a que la gente no tenga que huir. Aplicar políticas de inversión en vez de políticas de robo permanente de los recursos de esos países. Hay que ayudar a que eso cambie, empezando por no negarles la acogida. Miles de personas se mueren en el Mediterráneo, que se está convirtiendo en un lugar maldito e incómodo para ir de vacaciones. Mirar desde la tumbona de la playa hacia el horizonte y pensar que un poquito más allá se está muriendo tanta gente y estar consintiéndolo dice muy poco de nosotros.

-Se interesa por el conflicto saharaui. ¿Por algo en especial?

-Tengo una relación estrecha desde el punto de vista humanitario y personal. Tenemos una niña saharaui en casa que viene los veranos a vivir con nosotros a Extremadura. Es el segundo año que viene y conocemos a sus padres, somos ya como una familia. Tengo constante interés por ese tema y por intentar impulsar, desde dónde yo estoy, soluciones. Me preocupa que los sucesivos gobiernos españoles le estén dando la espalda, cuando hace 40 años era una provincia más con ciudadanos con el mismo estatus que tú y yo. Hay un silencio muy grande porque este tema crea incomodidad, porque históricamente ha sido un error muy grave. Hay cierta vergüenza por parte de los gobiernos que no quieren reconocerlo.

-Es activista, actor, humorista... pero para el público es 'Chema'.

-Estoy muy orgulloso. Creo que un actor debe sentirse orgulloso precisamente por su trabajo y por sus personajes. Que la gente no sepa como me llamo me da igual, pero que me recuerden como 'Chema' o 'Filemón' o 'el de la silla' es lo que realmente llena a un actor. No voy a renegar de eso porque estoy muy contento, forma parte de mi historia como actor y de mi historia personal. Ojalá todos los personajes que uno hace fueran recordados de la misma manera.