Una nueva vuelta de tuerca al proyecto de Ventura Vaca

Vista de lo que era el interior del Mercado de Calatrava. :: j. m. romero/
Vista de lo que era el interior del Mercado de Calatrava. :: j. m. romero

El arquitecto del proyecto de remodelación del Mercado de Calatrava ofrece algunos detalles sobre la obra que se hará | La pretensión del arquitecto y de la empresa que lo va a regentar es convertirlo en un nuevo centro gastronómico y social

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

El Mercado de Calatrava va a ser sometido a una gran remodelación. Uno de sus artífices será el arquitecto que ha diseñado la intervención, el emeritense Ángel Hernández Espada.

Este es un edificio del siglo XIX, del año 1887, construido por el arquitecto Ventura Vaca. Su emplazamiento se encuentra en el lugar donde estaba el Convento de San Francisco de la Observancia, del siglo XVI, entonces centro de enseñanzas de Artes y Filosofía. Desde su inauguración fue el centro de la actividad social y económica de la ciudad. Tenía una estructura típica de mercado.

Fue modificado, de forma sustancial, en 1984 con varios proyectos que permitieron ampliar el edificio y hacer una zona de oficina y unas cubiertas mucho más elevadas. Esto cambió notablemente la configuración del edificio de un mercado tradicional a otro más moderno, respetando solo la primera crujía.

La intervención que se va a llevar a cabo ahora tratará de poner en valor el mercado, por lo que se va a hacer una rehabilitación y una reforma del edificio, además de una ampliación del mismo.

El inmueble, según ha explicado Hernández, tiene una serie de características que lo hacen especialmente complicado. «Tenemos que hacer una ampliación y una reforma reforzando todas las estructuras y trabajando sobre la cimentación existente. Como se trata de una zona de la ciudad de una gran importancia desde el punto de vista arqueológico, no queríamos hacer nuevas cimentaciones. Por tanto, aprovechamos las estructuras que existen y las reforzamos».

Explica que la sobrecarga de uso que había en 1984 era de unos 200 kilos. (La sobrecarga de uso es el peso de todo lo que puede gravitar sobre la estructura por razón de su uso). Actualmente la normativa exige 500 kilos por metro cuadrado. «Tenemos que hacer una serie de esfuerzos estructurales que refuercen la cimentación existente a través de un sistema de micropilotes. Vamos a eliminar gran parte de los muros de hormigón que se ven cuando se entra en el edificio. Y vamos a rehabilitar la fachada que tiene una serie de patologías muy importantes. El ladrillo está muy deteriorado en muchas partes. Hay algunas fisuraciones en algunos de los arcos y tenemos también algunos problemas en el zócalo provocados por la entrada de agua», detalla el arquitecto.

En el interior también se han detectado problemas de patologías en los pilares de fundición, que explica que se pueden apreciar en la basa de las columnas. Eso obligará a hacer las pruebas necesarias para que, en el caso de que esos pilares no puedan ser reparados en su totalidad, si hubiera que sustituir alguno, crear algunos moldes para hacer nuevos pilares exactamente iguales.

Además, se rehabilitará toda la crujía histórica para poder mantenerla. En definitiva, se va a cambiar completamente todo el interior.

La gran cubierta que existe actualmente se sustituirá por una cubierta plana con un gran lucernario central. Esto permitirá la entrada de luz natural al interior del edificio. En la actualidad, aunque sea a plena luz del día, el edificio es bastante oscuro. Aparte de la iluminación cenital, también se buscará la lateral. La idea es que el mercado tenga una gran iluminación natural durante todo el día.

Pocos datos y planos

«La cubierta nueva se hará sobre las mismas estructuras que hay en la actualidad, pero reforzándolas. Ese ha sido el mayor inconveniente. Aparte de que no existían datos reales de cómo era realmente el edificio en planos, de cómo estaba exactamente construido. Por eso hemos utilizado planos de estructura del año 80. No teníamos planos de cómo había quedado finalmente el edificio. Eso nos ha obligado hacer un levantamiento de todo el edificio y, a partir de ahí, hacer los estudios de todas las cimentaciones», explica también Hernández.

En su opinión, la reforma que se hará será tan importante, o más, como la que se hizo en el año 84 desde el punto de vista de la inversión. «Pero se llevará a cabo una rehabilitación mucho más respetuosa con el carácter histórico del edificio».

La pretensión tanto del arquitecto como de la empresa que lo va a regentar es que el Calatrava, además de ser un mercado, se convierta en un centro social, un espacio gastronómico y un nuevo punto de encuentro en la ciudad.