Una nueva intervención en el Teatro Romano combatirá las humedades

Fachada exterior del graderío, donde hay riesgo de desprendimientos. :: BRÍGIDO/
Fachada exterior del graderío, donde hay riesgo de desprendimientos. :: BRÍGIDO

El Consorcio de la Ciudad Monumental destinará cerca de 100.000 euros a una obra que permitirá evitar desprendimientos de piedras sueltas

JUAN SORIANOMÉRIDA.

El Teatro Romano es la joya del patrimonio emeritense. Este recinto está en continua evolución, ya sea para realizar nuevas excavaciones o para obras de mejora. Ahora el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida acometerá un proyecto que permitirá evitar desprendimientos de piezas y retirar las humedades que amenazan la salud de la piedra del monumento.

La entidad ha convocado un concurso, dotado con 97.400 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses, que permitirá intervenir en zonas menos nobles del teatro pero igual de importantes para su conservación. El periodo de presentación de ofertas concluye el 25 de septiembre.

El proyecto señala que el edificio fue objeto a lo largo del siglo XX de significativos trabajos de restauración, que permitieron recuperar el frente escénico con la imagen que conocemos actualmente.

El proyecto señala que las humedades son la causa de deterioro más importante del monumento

Sin embargo, señala que espacios como la fachada exterior, el graderío y los accesos han quedado relegados en un segundo plano menos espectacular que el de la escena, aunque necesarios para la funcionalidad del teatro.

Estas zonas han sufrido alteraciones por la conjunción de diferentes factores. Destacan las características intrínsecas de los materiales, como el 'opus caementicium', una especie de hormigón empleado para el armazón y la estructura del edificio. En su origen estaba cubierto por sillares de piedra, pero actualmente hay zonas en las que está a la intemperie.

Además, se detecta una gran cantidad de filtraciones de agua tanto en los vomitorios como en la 'crypta', el corredor que da acceso a la parte baja del graderío. A esto se suman «las condiciones especiales del entorno, el uso como lugar de celebración de eventos y espectáculos y los factores ambientales propios del clima de Mérida».

Los principales deterioros causados por estos factores son el peligro de caída y desprendimiento de piedras, principalmente de las superficies visibles de 'opus caementicium' en la fachada del edificio, tras el graderío. También la pérdida de superficies originales por el deterioro de materiales y por los daños causados por los excrementos de aves.

Junto a esto, las filtraciones de agua han causado la proliferación de vegetación, como microorganismos, hongos, algas, líquenes y musgos. Se aprecia tanto en las zonas expuestas a la intemperie de la fachada y el graderío como en los interiores de los vomitorios y la 'crypta'.

Combatir las humedades

Asimismo, el monumento presenta humedades por la filtración de agua a través de la masa del 'opus caementicium' hasta las bóvedas de los vomitorios y la 'crypta', afectando muy negativamente a la conservación de las mismas. «Esta es la causa de deterioro más importante que afecta al teatro en la actualidad», recoge el proyecto, ya que puede generar desprendimientos e incluso afectar a la estabilidad de las bóvedas, sobre todo las de ladrillo.

La obra pretende limpiar y corregir estas deficiencias, para lo que se emplearán materiales naturales y sostenibles (se descarta el cemento). Además, se retirarán cables colocados en la fachada que están en desuso, así como un sistema de iluminación empotrada en el suelo de la 'crypta' que actualmente se encuentra sin servicio.