La música despierta recuerdos que borra el Alzheimer

Lourdes le enseña una viola a Emilia, que la observa con atención y la toca. :: j. m. romero/
Lourdes le enseña una viola a Emilia, que la observa con atención y la toca. :: j. m. romero

Alumnos de Neuropsicología de la Música, que imparte la pianista Silvia Núñez, hacen prácticas con personas mayores Usuarios de AFAM asisten a prácticas en el Conservatorio de Mérida

M. ÁNGELES MORCILLO MÉRIDA.

Lourdes Guerrero le enseña a Emilia Fontela el que es uno de los instrumentos de cuerda que más bello suenan, la viola.

Lourdes es alumna del Conservatorio de Mérida. Recibe formación de la asignatura de Neuropsicología de la Música, impartida por la profesora de piano Silvia Núñez. Emilia es una mujer que padece Alzheimer y que forma parte de la Asociación de Familiares y Enfermos de Alzheimer y otras demencias (AFAM). La conexión entre ellas es impresionante. Y la mirada de las otras mujeres que participan en la sesión musical se centra también en el instrumento musical.

Eso, captar la atención y centrar las miradas de enfermos de Alzheimer, es uno de los logros que se consiguen en estas sesiones que forman parte de las prácticas de Neuropsicología de la Música. Se imparte hace tres años en el Conservatorio. Una formación patentada por Silvia Núñez, compositora, profesora de piano del centro musical, música e investigadora.

También trabajan con niños con discapacidad cognitiva y pacientes del centro de rehabilitación neuronal Casa Verde

En su formación ha perfilado enseñar a sus alumnos el funcionamiento del cerebro cuando se estimula con los elementos de la música a nivel consciente y cognitivo, no emocional.

«Los alumnos, en primer y segundo curso, hacen prácticas durante los últimos tres meses de formación», explica Núñez. Esas prácticas se dan en el proyecto Neuroredes con chicos con discapacidad cognitiva. También con personas que están en el Centro Casa Verde, un centro neurológico de rehabilitación.

Con los usuarios de AFAM, que sufren problemas de memoria y de degeneración neuronal, se han puesto en contacto este año. Y Silvia ha conseguido que los propios enfermos se trasladen al Conservatorio. «Que una persona mayor venga a un centro tan hermético como un Conservatorio y se relacione con chicos jóvenes ya es un logro. Se forma un ambiente muy lindo a nivel emocional. Y a nivel cognitivo los alumnos aprecian una atención inmediata de los mayores. Algunos, de hecho, no recuerda por qué está ahí. Salen muy contentos y emocionados e, incluso, hacen los ejercicios musicales para el cerebro».

En la actualidad, son cinco personas mayores las que van una vez a la semana al Conservatorio. Estarán abril, mayo y junio, hasta que se termine el curso en el centro musical.

La gimnasia musical les sirve a estos mayores, entre otras cosas, para estimular la psicomotricidad fina, la agudeza visual, la psicomotricidad gruesa, la atención y la memoria. «Todo eso no es a nivel emocional. Aunque ellos se van a sentir fenomenal porque han realizado el ejercicio. Pero no les despierta recuerdos que están en ese sistema límbico, que es lo que hace la música con nosotros. Si no que les está despertando la atención, muy relacionada con la memoria a corto plazo, que tienen tan deteriorada. Es algo como si les enchufaras a la luz», explica Silvia.

Un gran cambio

Confiesa que la mayoría de los mayores llega al Conservatorio con la mirada perdida, cabizbajos, serios. Y que cuando salen de la sesión se les ve sonreír y hasta levantar la mirada. «Tanto María Jesús García, la psicóloga de AFAM, Fátima Romera, la psicóloga que trabaja conmigo, como incluso yo, nos quedamos asombradas del poder que tienen esas vibraciones y sonidos encadenados y repetidos que consiguen esa estimulación», dice Silvia.

Explica además que para los siete alumnos que están ahora, que tienen entre los 15 y 17 años, esta asignatura y las prácticas que hacen con niños o mayores «les aporta una madurez enorme». Descubren que en el mundo hay muchas cosas a las que pueden ayudar con la música. Y eso les aporta un desarrollo personal grande. «Estimulan la empatía y son muy sensibles a las otras personas. Y se dan cuenta de que el mundo no solo gira a su alrededor».

Estas prácticas forman parte de un proyecto de investigación que lleva a cabo Silvia. En ellas se demuestra el antes, el durante y el después. «El antes, yo les hago ejercicios de atención, pues vienen muy deteriorados. El después es que, los fallos que tenían de memoria, los han mejorado y tienen menos, de inmediato. Vienen muy desorientados y salen orientados y con mucha energía».

Profesionalmente, para Silvia esto supone corroborar la importancia de tener un centro profesional de música en el que se imparta esta asignatura de la Neuropsicología de la Música y darse cuenta de que tiene una gran salida. «Como profesional a mí me aporta todos los conocimientos, lo que estudio e investigo, y lo corrobora. Y en el plano personal, mucho. Es una gratificación porque ves que las personas se sienten mejor y más felices. Y hay una unión especial entre un alumno de 15 años y una mujer de 80. O entre un niño que tiene una discapacidad y no sabe hablar con otro niño de su misma edad que le ayuda...».

Para ella también es recalcar la capacidad que puede tener un alumno, cuando termina esa asignatura, de poder abarcar ampliamente lo que es el concepto de música como arte y como pura ciencia. Que es lo que es la música. Pura ciencia.