Milhojas extremeñas de premio

El emeritense Daniel Sarabia ha sido premiado en el campeonato para elegir al Mejor Maestro Pastelero de España

El extremeño posa con el premio junto a la propuesta que ejecutó durante el certamen./HOY
El extremeño posa con el premio junto a la propuesta que ejecutó durante el certamen. / HOY
Tania Agúndez
TANIA AGÚNDEZBadajoz

Bombones que parecen joyas, pasteles que son esculturas y tartas irresistibles para los paladares más exigentes. Los postres de Daniel Sarabia Fernández son de premio. Las elaboraciones de este repostero emeritense, de 35 años, han conquistado a pasteleros de referencia tanto a nivel nacional como internacional. Este artista de la cocina dulce acaba de ganar un premio de degustación en el campeonato para elegir al Mejor Maestro Pastelero Artesano de España (MMAPE) celebrado el 23 y 24 de febrero en Madrid.

El concurso, el más importante en España para el sector, ha quedado desierto sin ganador principal. Sin embargo, uno de los dos galardones especiales concedidos ha sido para el extremeño por sus postres. Sus milhojas han sido lo que más ha impresionado al jurado sacando la mayor puntuación en esa prueba.

A pesar de haberse quedado a las puertas de alzarse con el primer premio, para Sarabia supone un gran reconocimiento a su labor y la mayor satisfacción de su carrera profesional teniendo en cuenta que es el primer campeonato en el que participa. «Son los Oscar de la repostería y no hay 'mejor actor principal', pero es todo un orgullo que me hayan otorgado uno de los premios secundarios. Buscaban la perfección y todos los participantes cometimos errores. Para mí ha sido una gran experiencia. Mi objetivo era aprender y poder seguir creciendo en el mundo de la pastelería», explica.

El jurado supervisa el trabajo durante el concurso.
El jurado supervisa el trabajo durante el concurso. / HOY

El jurado, integrado por grandes maestros pasteleros, además de valorar el sabor, la textura y el aspecto visual de sus creaciones, resaltaron su organización, la técnica y su manera de trabajar durante el certamen. Con una simple batidora, un microondas y una placa de inducción fundió el cacao, trató la crema y moldeó el caramelo para dar forma a los pasteles que le han empujado a subir al pódium.

Todo ello en directo y bajo la vigilancia constante del jurado y el público que asistió al evento. Al igual que hace en su trabajo diario, Sarabia ejecutó sus elaboraciones basándose en la calidad y en la innovación. Además de los miembros del jurado, personalidades como Jacob Torreblanca o Miguel de Soto le felicitaron por sus resultados.

La exigencia del campeonato le ha hecho prepararse a fondo durante los últimos meses. Su pastelería Marquesa de Pinares, en Mérida, se ha transformado en su laboratorio particular. Allí ha pasado semanas diseñando los postres que ha presentado al concurso. Su tenacidad y esfuerzo le convirtieron en uno de los 13 candidatos escogidos, aunque solo participaron 11. «Que te seleccionen es un gran logro. Ha supuesto mucho estrés y sacrificio, pero la recompensa ha merecido la pena. Ha sido un orgullo que evalúen mi trabajo profesionales a los que admiro. Además, compartir momentos con compañeros con las mismas inquietudes ha sido muy enriquecedor», señala.

Familia pastelera

La vida de este extremeño no se entiende sin la repostería. De familia pastelera, su sueño desde pequeño era serlo también y ahora una de sus mayores aspiraciones es convertirse en el Mejor Maestro Pastelero Artesano de España. Se siente afortunado de haber hecho de su pasión su profesión. Creció entre dulces mientras ojeaba revistas del sector que sus padres tenían en la pastelería familiar. Desde entonces, tiene idealizado la posibilidad de ganar este premio. «Es lo máximo en pastelería y ahora tengo la oportunidad de aspirar a esta distinción».

Esta saga de pasteleros inició su andadura en Barcelona, donde su tío empezó a trabajar en algunos de los mejores locales hasta que pudo abrir su propio negocio. En este establecimiento empezaron a dar los primeros pasos profesionales los padres de Sarabia, hasta que regresaron a Mérida y abrieron su pastelería. Ahora es su hijo Daniel, con 15 años de experiencia, el que está al frente de este espacio. En él ha aprendido todo lo que sabe. Comenzó a echar una mano en la repostería familiar cuando terminó de estudiar a los 18 años y en 2015 se matriculó en la escuela del reconocido maestro Paco Torreblanca, donde completó su formación. «De mis padres aprendí la constancia y la actitud. Lo más importante es el conocimiento, el interés y la pasión. Solo así uno puede superarse. La clave para mejorar día tras día es la investigación: leo mucho sobre el sector y después practico para probar técnicas diferentes, conseguir nuevas conjugaciones de sabores o sacar texturas originales».

Para este extremeño la pastelería es un equilibrio entre un sabor principal, el dulce, y todos los demás sabores que componen un pastel. «Es esencial la pureza del producto. La calidad. Yo quiero que un pastel no sea solo dulce, sino que también se noten los matices de los demás ingredientes. La tendencia es reducir el azúcar para que los demás sabores tengan su protagonismo».

Asegura que la repostería está viviendo un momento de revolución cuyo nivel sigue creciendo. La ciencia y la creatividad, sostiene, van de la mano y están muy presentes en las pastelerías. Por eso para él un buen profesional de la cocina dulce tiene que tener templanza y técnica. Apuesta también por la evolución y la innovación para buscar nuevas propuestas. «Nos inspiramos en los grandes maestros, pero uno tiene que ir buscando su propio estilo».

Su meta principal es seguir dando lo mejor de él en el negocio familiar que le ha hecho ser quien es, un apasionado de la pastelería. Pero no va conformarse solo con eso. Quiere ser el mejor. No quiere rendirse y volverá a presentar su candidatura si se convoca una nueva edición del certamen. Y allí estará para sorprender al público si es de nuevo seleccionado, porque a Daniel Sarabia le gusta sobre todo dejar un buen sabor de boca.

El reto: elaborar 65 piezas en 19 horas

El concurso para elegir al Mejor Maestro Pastelero Artesano de España (MMAPE) se ha retomado tras ocho años sin celebrarse. La cita, organizada por la Confederación Española de Empresarios Artesanos de Pastelería, se desarrolló en el marco del Salón Internacional de Panadería y Pastelería que organiza Ifema. Cada uno de los participantes tuvo 19 horas para preparar un buffet compuesto por una escultura de azúcar o chocolate, dos tartas de chocolate y fruta, siete tartas de viaje, catorce milhojas, veinte bombones de molde y otros veinte de corte. El tema era 'Las letras. Escritores españoles'. Los aspirantes tuvieron que exhibir su profesionalidad, sus conocimientos gastronómicos y sus habilidades artísticas frente a un jurado formado por Carles Mampel, Yann Duytsche, Manu Jara, Toni Viñas, Eric Ortuño y Juan Antonio Serrano.

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