Lavar la ropa fuera de casa

Rafael García en se negocio de lavandería Lavatutto Mérida. :: brígido/
Rafael García en se negocio de lavandería Lavatutto Mérida. :: brígido

En menos de un año se han instalado tres de estos negocios en la ciudad y según sus dueños están teniendo buena acogida Las lavanderías autoservicio se empiezan a implantar en Mérida

MARÍA BLANCOMÉRIDA.

Cuando escuchamos la palabra lavandería, seguro que a muchos les viene a la mente las películas o videoclips estadounidenses, donde la persona espera sentada a que la lavadora deje de dar vueltas.

Antiguamente la gente iba al río a lavar, después surgieron las lavanderías industriales instaladas en grandes superficies y poco a poco cada uno fue disponiendo de su propia lavadora dentro de casa.

Desde hace poco en Mérida están abriendo negocios de lavanderías autoservicio. Por ahora existen tres y, según los propietarios, su actividad va creciendo a buen ritmo.

Viendo la buena acogida que está teniendo este negocio, Javier Mateos y sus dos hermanos decidieron abrir la lavandería La Wash cerca de la Plaza de Toros. Según indica, la sociedad cada vez tiene menos tiempo para hacer la colada en casa. Además, a veces hay prendas como edredones o cortinas que no caben en la lavadora doméstica.

«Nosotros ofrecemos este servicio con unas lavadoras profesionales y la verdad es que está teniendo bastante aceptación porque en una hora te llevas la colada de una semana entera limpia y seca», comenta.

Este negocio lo abrieron a principios de julio y desde entonces cada vez tienen más clientela. Lo que falta, según Mateos, es que la gente se vaya adentrando poco a poco en la cultura de las lavanderías autoservicio. Según indica, además de la comodidad «ahorras en luz y en productos», porque las lavadoras ya incluyen el detergente y el suavizante. «Las secadoras nuestras van a gas, con lo cual ofrecen un secado excelente», afirma.

A esto añade otras comodidades. El local tiene aire acondicionado, red wifi, prensa diaria, una base para recargar los dispositivos móviles y cámaras de vigilancia.

En cuanto al perfil de cliente que suele acudir a las lavanderías, hay de todo. Desde solteros a turistas o gente que viene con sus caravanas. «Pero también madres y padres que tienen colada acumulada de varios días y aquí en menos de una hora está limpia y seca», asegura.

Clientela fija

Lavatutto Mérida es el nombre que Rafael García le puso a la lavandería que abrió en noviembre del año pasado en la avenida de Extremadura. Como explica, decidió abrir este negocio porque se dio cuenta de que había una fuerte demanda. «Esto es un negocio de servicio para la ciudad, los turistas, pequeños negocios, hostelería...» comenta.

Es una actividad que crece poco a poco. A su juicio, la gente tiene que cambiar la mentalidad porque no todos están acostumbrados a lavar la ropa en sitios públicos, pero es un lugar que cada día se desinfecta.

Tener una lavadora en casa puede que no sea suficiente cuando la colada tiene mucho volumen. «En las casas hacen maratones de lavadoras cuando tienen que lavar edredones, ropa voluminosa, cuando cambian la ropa de verano por la de invierno o cuando reciben visitas. En cambio, si el cliente viene aquí está todo limpio y seco en menos de una hora», indica.

Rafael García lleva en el negocio menos de un año. Según él, los clientes fluctúan pero algunos ya se han ido afianzando.

Por su parte, Sonia Gallifa abrió su lavandería hace tres semanas en la calle Pío Baroja, en Nueva Ciudad. Lávalo-Sécalo ofrece dos servicios diferentes. Su local dispone de dos dependencias. Una es la lavandería y secado y la otra es la lavandería para las mascotas y las prendas.

«Decidí montar este negocio porque me resulta práctico hoy en día. Además, es para todo tipo de público», comenta.

Según ella, acudir a una lavandería no es solo más ecológico, sino también más económico, porque se puede poner una lavadora una vez de doce kilos y así «no se desperdicia tanta agua».