'La corte del faraón': entretenida y poco trascendental

'La corte del faraón': entretenida y poco trascendental
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La zarzuela del Festival de Teatro Clásico de Mérida fue un vodevil y revista de hora y media que llenó el graderío del Teatro Romano | Cumplió la función que caracteriza a estos géneros teatrales, pero hubo problemas de sonido que dificultaron el entendimiento del texto

MARÍA BLANCO CANCHOMÉRIDA.

El vodevil se caracteriza por la comedia ligera con diálogos picantes y poco trascendentales. Por su parte, el género de revista es una combinación de baile, música y escenas de humor que suele incluir mujeres con poca ropa. La obra 'La corte del faraón', dentro del Festival de Teatro Clásico de Mérida, se presenta en el marco de estos dos géneros, y, en ese sentido, sí que cumplió su función, entretener.

Fue una obra que entretuvo a un público en una noche de verano más. Así lo demostraron los espectadores con un aplauso acalorado al final de la función. Pero... muchos otros, pensarán si esta obra tiene cabida en el Festival de Teatro Clásico de Mérida. ¿No se deberían fomentar más las funciones clásicas, valga la redundancia, del teatro grecolatino? ¿Esas funciones que rescatan obras de hace 2.000 años, transmiten enseñanzas y dejar las funciones más superficiales para otro tipo de salas de teatro?

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Por suerte cada uno es libre de opinar lo que quiera y habrá tanto detractores como personas que defiendan que el Festival de Teatro Clásico puede acoger todo tipo de obras. Aunque en esta 65 edición del Festival se estén decantando más por la representación de obras más bien ligeras que trascendentales.

La función con cerca de una hora y media de duración, no se hizo excesivamente larga y tuvo algún que otro momento gracioso. Aunque casi todos esos momentos ocurrieron cuando no sonaba la música estridente que solapó las voces de los cantantes. Así ocurrió durante gran parte de la obra, dificultando el entendimiento del texto. No se entiende el porqué de subir el volumen del sonido, cuando precisamente el Teatro está diseñado para que la voz se escuche de una punta a otra sin hacer grandes esfuerzos.

Hubo momentos en los que los micrófonos fallaron. Por ejemplo, cuando el público siguió oyendo a unos actores que ya no estaban en escena pero sus micros seguían conectados y se mezclaron con otras voces que sí estaban en escena.

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La potente y firme voz del cantante extremeño Paco Arrojo fue uno de los momentos más destacados. El placentino se llevó un eufórico aplauso del público que desbordaba el graderío, con casi 3.000 personas. El actor Joan Carles Bestard aportó gran comicidad a la función. Itziar Castro y Celia Freijeiro también fueron aclamadas por sus voces. Hay que resaltar las voces de las extremeñas Inés León y Noelia Marló. Esta última tuvo un momento en el que hizo un solo y se pudo escuchar brevemente una bonita y delicada voz, pero al fallar los micros no pudo deslumbrar tanto como se merecía.

Se hicieron leves menciones y críticas sociales pero sin profundizar demasiado, a excepción de cuando hablaron del partido Vox, que aparecieron unos cuantos actores vestidos del Ku Klux Klan. El vestuario no destacó por su belleza o elegancia, pero si lo situamos en el contexto de la obra fácil y de risas, puede que si encajara.

Hubo una aparición sorpresa que nadie se esperaba que consiguió resolver muy bien la introducción al tema de la censura en la obra. En la película de 1985 protagonizada por Ana Belén y Antonio Banderas y contextualizada en el franquismo, la obra de teatro es censurada por ciertas autoridades debido a su toque picante. Este veto también se pudo ver en la obra de teatro de Mérida pero con un estilo renovado.

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Hubo mucha interacción con el público y los espectadores lo recibieron con agrado y humor. Un momento culmen fue en el que la cantante Itziar Castro se acercó a la zona en la que estaban sentadas las autoridades a incomodarles, en el buen sentido de la palabra, o cuando se acercó a la gran actriz María Galiana (la abuela de 'Cuéntame como pasó') para decirle cariñosamente que ella era la abuela de España.

En conclusión, una obra que sirve para entretener pero que es poco trascendental y con algún fallo. Una función no clásica enmarcada dentro del Festival de Teatro Clásico de Mérida que muchos amantes del teatro grecolatino seguramente rechacen. El gran debate: ¿Puro teatro grecolatino y menos obras poco trascendentales, o viceversa? Para gustos, los colores, pero la gran mayoría de los emeritenses lo que piden desde hace un tiempo son funciones de más calidad.

«Me parecen excelente actores
Esta es la segunda vez que veo una zarzuela. No voy mucho con el tema pero los actores son muy buenos»
«Me ha gustado mucho, ha sido divertida
En especial me ha encantado el Teatro Romano porque nunca había estado y el entorno y el ambiente están bién»
«La obra ha estado muy bien
Al principio, el texto no se escuchaba demasiado bien por la música, pero luego me ha enganchado. Muy bien»
«Me ha gustado bastante
Me he reído mucho. Además han interactuado con el público un montón y eso hace que la obra sea grande»
«Fantástica, maravillosa y divertida
El director, Ricard Reguan, es una pasada. Todo lo que hace lo borda. Ha sido una noche entretenida».