«Si uno tiene una hora a la semana, sí tiene tiempo para ser voluntario»

Marisol Pérez Cabrera, nueva presidenta de la Plataforma del Voluntariado de Mérida. :: J.M. ROMERO/
Marisol Pérez Cabrera, nueva presidenta de la Plataforma del Voluntariado de Mérida. :: J.M. ROMERO

Afronta esta nueva etapa al frente de la plataforma con muchos retos por delante, como fomentar el voluntariado en los jóvenes

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

La Plataforma del Voluntariado de Mérida (PVM) renovó el pasado septiembre su junta directiva. Ahora está presidida por la periodista Marisol Pérez Cabrera. Ha sido tras la marcha de Lola Dorado de la presidencia, que ha ocupado este puesto durante los más de veinte años de existencia de la entidad y que ahora abandona para centrarse en la Asociación de Afectados por ELA en Extremadura.

Marisol es periodista de profesión. Trabaja en el voluntariado en Mérida desde el año 2000, fecha en la que llegó a la Plataforma del Voluntariado para «echar una mano» en el despunte de lo que fue su primera página web.

Desde entonces siempre ha colaborado con la Plataforma en temas de comunicación y organización de eventos. Además ha sido voluntaria con Secretariado Gitano y desde hace tres años lo es en la Asociación de Síndrome de Down y en la de Fibromialgia, Fatiga Crónica y Síndrome Químico (AfibroMérida).

Quiere romper con la idea de que el voluntariado está conformado por personas ociosas, sobre todo mujeres, o jubilados

Implicada con la igualdad entre las mujeres y hombres, ha participado en grupos de trabajo por la igualdad y ha impartido talleres a escolares en la Universidad de Extremadura. Además, ha sido una de las promotoras del primer acuerdo marco del compromiso de los medios de comunicación y periodistas de Extremadura contra la violencia hacia las mujeres. También es redactora del Decálogo de Recomendaciones Éticas para el Tratamiento Informativo de la Violencia de Género, impulsado en 2010 por la Asociación de la Prensa de Mérida.

Marisol Pérez confiesa a HOY que afronta la nueva etapa al frente de la Plataforma «con mucho respeto». «La Plataforma tiene una larga andadura. Son 54 asociaciones y alguna más que nos ha pedido entrar. Mucho respeto por hacerlo bien, conseguir conciliar y aunar el tema del asociacionismo y el voluntariado, que es un poco complicado».

Dice que se ha encontrado con un final de año cargado de cosas, en el que hay que organizar y desarrollar multitud de actos, todos concentrados en muy poco tiempo. Ha sido llegar al puesto y encontrarse mucho trabajo. «Apenas sin tiempo previo ni para pensar ni sentarte, de repente tenemos llena la agenda».

La nueva presidenta resalta la actividad 'Un café para compartir', que se celebró el pasado 18 de octubre. En noviembre, explica, tendrán lugar las Jornadas del Voluntariado, que ya van por su VI edición. Y el 3 de diciembre se celebrará el Día de la Discapacidad, ocasión en la que siempre aprovechan para organizar una chocolatada. El día 5 del mismo mes es el Día Internacional del Voluntariado. Y en los días que hay entre todos estos, se siguen impartiendo cursos y jornadas de distintas materias e intentan estar pendientes de todos los actos que organizan las asociaciones de la ciudad.

Declara que, basándose en los datos estadísticos que baraja el Observatorio del Voluntariado a nivel nacional, se puede hablar de un 37% de voluntariado. «Voluntariado que incluye personas que ayudan económicamente a otras, que aportan mobiliario y otros enseres... Pero de lo que es el voluntariado que presta su tiempo, de ese se habla de un 5,5%. Por lo que, haciendo cálculos, en Mérida podemos hablar de más de 1.000 voluntarios».

«Necesitamos ayuda para organizar todas las actividades que tenemos a lo largo del año. Desde ayuda en intendencia a personas que dediquen su tiempo a cuidar mayores», dice Marisol.

Explica en este sentido que necesitan crear conexiones con los Servicios Sociales del Ayuntamiento para saber a qué personas pueden prestar su ayuda ofreciéndoles y dándoles compañía. «Queremos que esas necesidades nos lleguen y a la vez captar voluntariado. El que está en la actualidad está envejecido».

Mujer de unos 35 años

El perfil del voluntario actual es el de una mujer, con una media de 35 años, que convive y vive en pareja. «La mujer es el porcentaje más alto en el tema del voluntariado. Y además tiene más presencia en todo tipo de voluntariado, ya sea el medioambiental, el de prestaciones sociales o el relacionado con Cáritas Diocesana. Solamente predominan más los hombres en las asociaciones o voluntarios de Protección Civil y actividades por el estilo».

Insiste también en que hay que comenzar a romper la idea de que el voluntariado está conformado por personas ociosas, sobre todo mujeres, o jubilados. «Eso es mentira. Como lo es también que una persona diga que no tiene tiempo para echar una mano. Si alguien tiene al menos una hora a la semana, sí tiene tiempo. Y esa hora nosotros la queremos», sentencia.

Afirma además que entre las personas más jóvenes hay mucha rotación en voluntariado. «Muchos de ellos, que acaban sus estudios universitarios, ven entrar en las asociaciones de voluntarios un paso para obtener formación e, incluso, una facilidad de acceso al mercado laboral».

Marisol es voluntaria desde hace unos 20 años. Confiesa que se hizo una de ellas porque siempre ha estado ligada a este mundo, desde la adolescencia. «Hacía cosas que no sabía cómo se llamaban y que resultaron ser acciones voluntarias», indica. A la Plataforma dice que llegó un poco por azar. Una amiga de una amiga le planteó algo, llegó y se quedó. «Sigo ahí y seguiré hasta el final. Siempre he estado relacionada con el voluntariado porque además creo que es un tema de justicia social. Creo en ella y creo que cada uno, desde el lugar que esté, independientemente de la posición que ocupe, siempre puede hacer algo», resalta. «Aunque sea llevarle a una vecina una barra de pan. Porque a ti eso no te cuesta nada, pero a esa persona le va a facilitar mucho la vida, con pequeñas cosas y gestos».

Incide en la idea de que las personas que hacen el voluntariado son más felices. «Se lo aseguro. Lo que ellos te devuelven no está pagado con nada. Te sientes buena persona, haces algo en lo que crees, ves la sonrisa y cómo te agradecen lo que estás haciendo, la alegría que tienen y lo bien que te reciben... Y te pones a pensar y te preguntas ¿cuánto tiempo me ha costado? Dos horas. Horas en las que habría estado, por ejemplo, viendo la televisión. Todos podemos hacer algo. Y no solo en los momentos de crisis. Tiene que ser una filosofía de vida».

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