La fortuna, auténtica protagonista de 'Pericles, príncipe de Tiro'

BRÍGIDO

EFE

La fortuna y su enorme influencia sobre la vida humana es la auténtica protagonista de 'Pericles, príncipe de Tiro', la más épica y desconocida obra de Shakespeare, que se ha estrenado esta noche en la 65 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida .

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La obra, una versión de Joaquín Hinojosa dirigida por el argentino Hernán Gené, demuestra que lo que somos, lo que nos ocurre y lo poco que llegamos a realizar depende de la interacción de multitud de factores totalmente imprevisibles y en los que apenas intervenimos. Somos hijos del azar.

En este periplo teatral, Pericles, encarnado por Ernesto Arias, es una hoja movida por el viento, un personaje empujado y vapuleado por los caprichos del universo, que no conoce ni puede controlar, y lucha por sobreponerse al dolor y sufrimiento que esto le produce clamando piedad a los dioses, «solo soy un pobre hombre a merced de vuestros designios».

Una tempestad conduce a Pericles hasta Pentápolis, donde consigue la mano de la hermosa princesa Taisa (Ana Fernández). Tiempo más tarde, ella está embarazada y deciden embarcarse de regreso a Tiro. De nuevo, quizá por el adverso y cruel destino o porque Pericles es un auténtico gafe, una violenta tormenta les sorprende en plena travesía mientras Taisa da a luz a una niña. Desdichadamente, la madre muere en el parto y los marineros arrojan su cuerpo a las aguas cumpliendo con las leyes del mar.

Orgullosos, creemos controlarlo todo, sin embargo, un hecho fortuito, una decisión no premeditada o una mera casualidad es capaz de cambiar nuestras vidas. Cualquier acción, por nimia que sea, puede acarrear consecuencias insospechadas. Tal y como afirma Pericles, «la vida es un soplo al que no hay que aferrarse». Por ello, cuando sucede alguna desgracia la mente nos tortura.

Este es solo el principio de un largo y enrevesado relato colmado de aventuras y desventuras que sigue un ritmo trepidante acompañado de música tan actual como Pink Floyd. Su director ha sido capaz de dar a la obra un carácter moderno al tiempo que se mantiene fiel al espíritu original de la antigua Grecia.