Emeritenses contra el Ruido denuncia el exceso de terrazas en varias calles

Terrazas de locales de hostelería en la calle José Ramón Mélida. :: j. m. romero/
Terrazas de locales de hostelería en la calle José Ramón Mélida. :: j. m. romero

Pide también a la administración competente que haga algo para evitar los malos olores que sufren los vecinos

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

La plataforma Emeritenses contra el Ruido denuncia que zonas como la del centro de la ciudad, calles cercanas al Teatro Romano, Rambla, Puerta de la Villa, calle Berzocana, Las Torres o Delgado Valencia «sufren una aberrante cantidad de terrazas sin ningún control».

Dicen que esta práctica supone «la invasión continua del espacio público. En época invernal, las terrazas instaladas apenas disponen de cuatro o cinco mesas. Pero su número se dispara a ciertas horas del día y en ciertas épocas, como en verano».

Declaran además que esto sucede porque a los empresarios y dueños de las terrazas «no se les obliga a cumplir la ley». Indican que la normativa establece que los establecimientos deben tener en lugar visible para el cliente un cartel que indique el número de sillas y mesas autorizadas, el aforo interno y externo, el horario de apertura y cierre y el de recogida de toda la terraza en las horas en que no se utilizan. «Vemos con pesar como se deja todo el material amarrado en cadenas en plena vía pública, algo prohibido por las ordenanzas municipales. Da una imagen de una ciudad como Mérida, Patrimonio de la Humanidad, de chiringuito de playa», lamentan desde la asociación.

El colectivo asegura que hay gente que ha abandonado sus casas por el problema del ruido

Indican que la directiva europea contra el ruido, aplicable en toda la Unión Europea, establece máximos de decibelios a partir de las once de la noche en las calles, que son es este caso 55.

«Esto se incumple sistemáticamente en la ciudad. Debido al incumplimiento de todas estas normas, el ruido de las terrazas se prolonga hasta altas horas de la madrugada sin importar quién vive arriba de los balcones ni que efecto causa en su salud», critican.

Ampliación de horarios

Añade además que en la ciudad «se promueven estas ilegalidades porque durante el verano se amplían los horarios en la zona centro, la más castigada por estas concentraciones de terrazas. Hay que recordar que la ley del ruido de Extremadura establece que estas ampliaciones de horarios deberán atenerse al criterio de ser algo puntual. Y no creemos que tres meses de ampliación de horarios sea algo puntual, sino algo más continuo en el tiempo».

El problema es grave, dicen, porque saben que muchas familias de las zonas afectadas ya han abandonado sus hogares y aseguran que otros aguantan como pueden en sus domicilios.

Finalizan diciendo que además se están incumpliendo las leyes de accesibilidad universal. «Algunos establecimientos instalan sus terrazas en un lado de la calle y en el otro, por lo que hemos visto y comprobado, hasta mesas para despachar los residuos».

Aseguran que ya ha habido un encuentro con responsables municipales para tratar el tema. Una reunión en la que se puso sobre la mesa «el incumplimiento en tema de ruidos tanto de ordenanzas municipales como de leyes autonómicas, estatales y europeas. Ahora esperamos que nos citen para otra reunión técnica para que podamos seguir hablando de este tema».

Por otra parte, y ante las recientes noticias sobre los malos olores que sufre la ciudad procedentes de la almazara de la carretera de Sevilla, Emeritenses contra el Ruido suscribe lo declarado tanto por colectivos emeritenses como por agrupaciones políticas sobre este tema. «Pedimos a la administración competente que averigüe el foco de dichos malos olores. Una ciudad que se precia de ser Patrimonio de la Humanidad no puede consentir que el aire que respira tenga el olor que actualmente tiene».