Comienza la mejora de la Casa de la Madre de Mérida tras más de cinco años de quejas

Comienzan las obras en la zona exterior del centro de educación especial. :: j. m. romero/
Comienzan las obras en la zona exterior del centro de educación especial. :: j. m. romero

La Consejería de Educación asegura que la ampliación del edificio no repercutirá en el normal funcionamiento del centro

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Más de cinco años después de que la Ampa del Centro de Educación Especial Casa de la Madre comenzara a mostrar públicamente las primeras señales de alarma de que el centro no iba lo bien que debería se ha cumplido una de sus reivindicaciones más importantes. Ya han comenzaron las obras de ampliación, reforma y mejora de sus instalaciones.

Cinco largos años en los que han pasado cosas importantes, algunas malas y otras mejores. Cosas que han hecho desesperarse e ilusionarse, de igual manera, a los familiares de los usuarios que allí están.

Según informa a HOY la Consejería de Educación, a pesar de que los trabajos van a coincidir en el tiempo con el desarrollo del curso escolar, no va a ser necesario trasladar al alumnado a otro lugar. «La obra de ampliación de unidades del centro se realiza en un lateral del edificio ya existente que ahora no es utilizado. Por lo que esta intervención no originará grandes interferencias, más allá de las habituales molestias que ocasionan las obras». Podrá convivir sin problemas con el normal funcionamiento de la actividad lectiva del centro, finaliza diciendo la Consejería.

Los trabajos, que tienen una duración prevista de 9 meses, fueron adjudicados por 565.000 euros

La mejora del centro consiste en la remodelación del edificio existente, así como en construir una nueva edificación con seis aulas, un taller, un aula de pedagogía terapéutica y Audición y Lenguaje, dos salas de cambio y un almacén, además de aseos adaptados en la planta alta y pasillos necesarios.

El edificio del colegio ampliado es de planta rectangular y posee dos plantas de altura. En lo que respecta a los accesos del centro, se mantendrán el de la calle Pablo Neruda y también el de Camino Paseras. Mientras, el acceso que existe desde Camino Paseras seguirá siendo de carácter rodado, para el tránsito de vehículos, además de peatonal.

Por su parte, la evacuación del centro se prevé a través de las seis salidas con las que contará la edificación en planta baja hacia espacios exteriores. Así, estos espacios quedarán comunicados con la vía pública. Dichas salidas contarán con las dimensiones suficientes para el camino hacia el exterior del centro y se tendrá en cuenta la longitud de los posibles recorridos en caso de emergencia.

Durante los próximos meses, los padres de los usuarios del centro verán cómo las obras avanzan en un edificio que, hasta ahora, carece del espacio suficiente para acoger, de forma conveniente, a todos los usuarios y trabajadores que acuden a él diariamente.

Las primeras quejas

Las primeras quejas sobre las condiciones de este edificio comenzaron en 2013. Fue cuando algunos padres de niños y jóvenes que estaban allí dieron la voz de alarma ante la falta de personal, con el temor a que, ante esta situación, sus hijos no estuvieran bien atendidos.

En septiembre de 2014, los padres de los usuarios volvían a criticar que el centro, construido para acoger a 20 alumnos, casi triplicaba el número de jóvenes. En esas fechas se contabilizaban 57.

Tras escuchar estas críticas, la Consejería de Educación decidió facilitar dos aulas en el colegio Pablo Neruda, edificio adyacente al centro. A pesar de esta solución provisional, la Consejería ya se comenzó a plantear en estas fechas incluir la ampliación de este centro en la programación de infraestructuras educativas, que se acometería con fondos europeos.

En enero de 2015, la desilusión volvía a golpear en la puerta de la Casa de la Madre. El motivo fue una circular emitida. En ella se decía que, a partir del curso escolar 2015-2016, el alumnado que quisiera escolarizarse o continuar su escolarización en los centros de educación especial no podrían hacerlo cuando tengan cumplido los 21 años o los cumplan en el año natural en el que tratan de matricularse.

Por si fuera poco, a principios de ese mismo año los padres también se quejaron de la calidad del menú del comedor del centro.

Criticaron, entre otros aspectos, que se llevaba varios días sin poner fruta de postre, que la sustituían por yogur, y que en las raciones diarias a veces faltaban verduras.

Denunciaban también que los productos elaborados «no cumplían la proporcionalidad de nutrientes adecuada. Además de que muchas veces no venían correctamente etiquetados y algunos días faltaba pan».

Llegó mayo. Y los padres seguían sin tener noticias de las mejoras prometidas en el centro. Recordaban una y otra vez a las administraciones la falta que hacía ampliarlo.

Ya en marzo del pasado año, el equipo de gobierno de Mérida anunciaba que iba a ceder una parcela de 1.200 metros cuadrados para hacer posible la ampliación del centro. Este anuncio se hizo poco antes de que la Consejería de Educación confirmara que ya trabajaba y avanzaba el proyecto de ampliación del edificio.

El pasado mes de enero, la solución al problema dio un paso de gigante al aprobarse los presupuestos regionales de 2018. Para la Casa de la Madre se tenía destinada una partida de 1 millón de euros.

La Consejería de Educación y Empleo publicó en marzo de este año la convocatoria para la contratación de las obras. La licitación contaba con un presupuesto base de 754.000 euros, con IVA incluido. El proyecto fue adjudicado el pasado mes de julio, por 565.500 euros, adjudicados a la empresa Maycoex S. L y tienen un plazo de ejecución de nueve meses. Al proceso de licitación se presentaron 18 empresas.

A junio de este año, el centro tenía matriculados 47 alumnos de las diferentes etapas de educación especial y contaba con una plantilla de 18 docentes.

Esta obra se hará en paralelo con la del colegio Pablo Neruda. Esta otra intervención consiste en el acondicionamiento del patio delantero del centro, la construcción de un nuevo porche y la eliminación del depósito de gasoil. Se prevé que esta actuación suponga unos 200.000 euros más.

Se dijo que la obra comenzaría en verano. Y aunque se han retrasado un poco lo importante es que haya empezado. Y que con este comienzo se acabe con toda la penuria por la que han tenido que pasar los usuarios del centro y sus familiares. Ahora es cuando, de verdad, además de comenzar a ver las obras, empiezan a ver la luz.

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