FCC combate la procesionaria que ya ha aparecido en varios jardines de Mérida

El parque de María Auxiliadora, uno de los focos. :: j. m. romero/
El parque de María Auxiliadora, uno de los focos. :: j. m. romero

Proserpina, alguna zona verde de Nueva Ciudad y de María Auxiliadora ya sufre la presencia de este insecto, que resulta molesto para los perros

M. ÁNGELES MORCILLO

La procesionaria ha hecho acto de presencia en algunas zonas verdes y jardines de la ciudad. Por este motivo, la delegación de Parques y Jardines se ha puesto en alerta ante los avisos y llamadas que ha recibido durante las últimas semanas de vecinos de varias zonas de Mérida sobre la presencia en árboles, como los pinos, de este insecto.

Esta es una labor que realizan los operarios de Parques y Jardines de FCC. Un trabajo arduo que consiste en patear la zona en cuestión para comprobar si hay nidos en el suelo o en las copas de los árboles. Es un trabajo que, básicamente, se hace visualmente.

La plaga procesionaria del pino aparece casi todos los años. Se localiza, sobre todo, en todas las especies de pino, como el «pinus pinea», el «pinus halepensis» y también en los cedros.

Sandra Mora, de la asociación Batallón Perruno, indica a HOY que tienen conocimiento de que ya existen nidos en algunos árboles del parque de María Auxiliadora.

Otros vecinos de Mérida con perros han alertado de la presencia de la procesionaria tanto en Proserpina, sobre todo en las zonas cercanas al agua, como en alguna zona verde de Nueva Ciudad.

En este sentido, el delegado de Parques y Jardines, Pedro Blas Vadillo, indica a HOY que todos los avisos que van llegando de gente que ha visto algún nido o insecto en el suelo o en los árboles «se va gestionando y tratando con la actuación de la empresa FCC».

Asimismo, indica que este insecto suele aparecer todos los años en las zonas verdes de Mérida. Y al mismo tiempo anima a cualquier ciudadano que se percate de su existencia que se ponga en contacto con el área de Parques y Jardines o Participación Ciudadana para que pueda ser localizado el foco y tratado cuanto antes.

Estas orugas poseen unos pelos urticantes que están impregnados de una toxina llamada 'thaumatopina'. Estos pelos se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación y reacciones alérgicas intensas a humanos y animales. En los animales que la ingieren o la tocan con la lengua pueden dar lugar a la necrosis y pérdida de la misma, pudiendo provocar la muerte.

Por lo tanto, se aconseja que no se lleve a las mascotas a los lugares donde se haya detectado procesionaria. La intensidad de la plaga varía de una campaña a otra, dependiendo de la intensidad de los fríos del invierno. Las procesionarias son listas. Se protegen de las heladas en un bolsón de seda que tejen sus orugas en las copas de los pinos. Al final del invierno, entre los meses de enero y febrero, que es cuando se da el final del desarrollo de la oruga, descienden al suelo para enterrarse.

En 2008 tuvo lugar una inmensa plaga de procesionaria que afectó a casi toda la ciudad, incluso a las zonas verdes de colegios.