Las pruebas de ultrasonido en el Teatro no detectan discontinuidades en la piedra

Pruebas con ultrasonido en el frente escénico del Teatro Romano el pasado noviembre. :: j. m. romero/
Pruebas con ultrasonido en el frente escénico del Teatro Romano el pasado noviembre. :: j. m. romero

En noviembre se hicieron dos muestras no representativas con el objetivo de analizar la viabilidad de la metodología de análisis

M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Ya se conocen las conclusiones y resultados de los trabajos con ultrasonido que se realizaron el pasado mes de noviembre en el frente escénico del Teatro Romano de Mérida. A pesar de que se limitaron a hacer dos muestras, «no representativas», sobre dos elementos de mármol, en ninguna de ellas «se detectaron ninguna discontinuidad».

Así lo confirma a este diario fuentes del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, que puntualiza sobre estas pruebas, que «tuvieron un carácter experimental y se desarrollaron durante un breve periodo de tiempo», el objetivo con el que se hicieron era, sobre todo, el de analizar la viabilidad de la metodología de análisis.

Este diario ya dio cuenta el pasado mes de noviembre de que un equipo del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Extremadura (UEx), tutelados por el catedrático Antonio Jiménez Barco, llevaba a cabo en el frente escénico del Teatro Romano unas pruebas de ultrasonido. El trabajo a pie de campo, es decir, las pruebas entre las columnas del frente escénico, solo duraron unas horas. El resto de las acciones que se desarrollaron y la extracción de conclusiones se realizaron en un laboratorio durante los pasados meses.

Según explicaba en esa ocasión el director científico del Consorcio, Javier Jiménez, estos trabajos sirven para completar las acciones de restauración y conservación del frente escénico del monumento que se realizaron durante los últimos meses de 2016.

Jiménez explicaba a este diario que el equipo de la Universidad de Extremadura realizaba unas pruebas de monitorización, en la que los técnicos emitían unos ultrasonidos para intentar detectar discontinuidades en las piedras que no se ven a simple vista.

La primera vez del método

También servirían estas pruebas para comprobar si en el interior de la estructura existen fracturas o componentes metálicos antiguos o de las épocas de las restauraciones pasadas. «Esto complementa la información que se obtiene de la visualización del material. Por lo que estos trabajos tienen una parte de intervención directa y otra de investigación y diagnóstico», declaraba Jiménez, que aseguraba que es la primera vez que se hacen este tipo de pruebas en el monumento.

Los trabajos que se llevaron a cabo en el frente escénico del Teatro Romano desde durante el pasado año, se consideran necesarios por el normal envejecimiento de los materiales que se han empleado en las reconstrucciones realizadas a lo largo del siglo pasado sobre este monumento.

Con una inversión de 50.000 euros, que cofinancian el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, a través de su aportación anual al Consorcio, y el Festival Internacional de Teatro Clásico, estos trabajos se prolongaron hasta finales de año. La empresa extremeña Resgal fue la encargada de su ejecución.

Los andamios necesarios para actuar en las zonas más altas de la escena nunca cubrieron la totalidad del frons scenae, ya que se fue actuando por tramos.

De esta forma, se pudo conseguir que esta parte del monumento no quedara completamente oculta y así perturbaba lo menos posible la visión a los visitantes que acudían a contemplar el monumento durante ese tiempo.

En esta fase se acometió también el segundo cuerpo de columnas al este de la valva regia. Los trabajos comenzaron en 2015 con el primer cuerpo, que se realizó a través de las convocatorias del Ministerio para municipios Patrimonio de la Humanidad con una inversión de 25.000 euros.

 

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