Europa en ascuas

El anuncio de dimisión de May, en medio de las elecciones, incrementa la incertidumbre sobre sus resultados en el resto de la UE

Las elecciones al Parlamento Europeo, que comenzaron a desarrollarse ayer en Holanda y Reino Unido y culminarán el próximo domingo también en nuestro país, son las más cruciales de cuantas se han celebrado desde su constitución en 1952, 35 años antes de que los españoles pudiéramos participar como ciudadanos comunitarios. La paulatina incorporación de nuevos socios a la UE, y los tratados de Maastricht en 1992 y de Lisboa en 2007, fueron incrementando la relevancia institucional y legislativa de la Eurocámara. Las diferencias sobre el ritmo de integración europea y el alcance de su unidad y de su cohesión social han jalonado de crisis puntuales el funcionamiento de las instituciones de Bruselas. Pero a lo largo de esta última legislatura, especialmente tras la afluencia de refugiados en el verano de 2015 y el referéndum del 'brexit' en 2016, las tensiones desatadas por los populismos nacionalistas y la transformación del euroescepticismo en fobia hacia Europa han acabado poniendo en cuestión la propia razón de ser de la Unión. La perspectiva de que el escrutinio parlamentario conceda un tercio de los escaños a los grupos que conforman el arco más desafecto al proyecto europeo, y con ello puedan lastrarlo seriamente, constituye el argumento común que conservadores, socialdemócratas, liberales, verdes y otros han trasladado a los ciudadanos estas semanas. Pero es de temer que sean las posturas extremadamente críticas y contrarias a la unidad europea las que, en términos relativos, activen la sinrazón identitaria más de lo que las opciones tradicionales se muestren capaces de movilizar el sentido común. Entre otras razones porque los partidos que concurren a los comicios europeos son, antes que nada, formaciones nacionales necesitadas de preservar su representatividad y sus posiciones de poder en sus respectivos países. Hace tan solo dos meses, la caótica incapacidad de las instituciones británicas para hacer efectivo el 'brexit' parecía disuadir a la ultraderecha y a la eurofobia populista presente en el resto de Europa de extremar sus posturas, relajando así la pulsión social proclive a un voto de ese signo. Sin embargo, el anuncio de que hoy mismo Theresa May podría presentar su dimisión, en medio del escrutinio electoral y cuando los pronósticos apuntan a la victoria del Partido del Brexit de Nigel Farage en el Reino Unido, devuelve las urnas del Parlamento Europeo y la propia UE a una incertidumbre sin precedentes.