Maldita comunidad internacional

¿Está haciendo algo Europa o los países árabes para quedejen de bombardear Gaza o para que los colonos judíos no arranquen los olivos de los palestinos que son su medio de vida?

MERCÈ RIVAS

Se habla mucho de la presión que la Comunidad Internacional ejerce sobre los conflictos bélicos. Desgraciadamente, cada día es menor y a Palestina no llega. ¿Está haciendo algo Europa o los países árabes –insisto, los países árabes– para que dejen de bombardear Gaza o para que los colonos judíos no arranquen los olivos de los palestinos de Cisjordania ya que es su medio de vida?

Marwan el Burini, embajador de Palestina en El Salvador, opina que «no nos queda más remedio que seguir confiando en la comunidad internacional. Tarde o temprano el derecho internacional y la justicia debe imponerse, no hay invasión o injusticia que haya durado para toda la vida».

Mientras tanto, persiste el agua no potable, escasez de alimentos, más de la mitad de la población sin trabajo, hospitales sin materiales, jóvenes sin futuro y de vez en cuando por la tarde-noche bombardeos. Heridos y muertos. Eso sí, en los últimas semanas han pasado de cuatro horas de luz al día a seis o doce. Una de cal y otra de arena. Claramente enloquecedor.

Los israelíes dicen que sus bombas van dirigidas a la organización Hamás pero la realidad es que los civiles son los más perjudicados. Ni a los palestinos de Ramallah dirigidos por Mahmud Abás, presidente de al-Fatah, el principal movimiento palestino y de la Autoridad Palestina, ni a los israelíes de Netanyahu, ni a medio mundo les gustan los métodos de Hamás pero ¿quién paga los platos rotos? Directamente la población.

«A Israel le interesa esta situación, máxima tensión pero sigue controlando la situación, también le interesa la división interpalestina, y la alimenta», añade Marwan El Burini. Lo triste es que los israelíes deberían saber algo de sufrimiento pues vivieron el Holocausto así como numerosos actos xenófobos a través del mundo y de la historia. Debería ser el pueblo más pacifista y solidario, pero sus dirigentes, elegidos democráticamente, son todo lo contrario.

Todo esto que afirmo se ha escrito millones de veces, se ha difundido por todos los medios, no es nada nuevo pero es que los dirigentes políticos de la llamada «comunidad internacional» se hacen los sordos-ciegos. Ni ven, ni oyen, ni sienten. De vez en cuando hacen una declaración diplomática y punto. Y los países árabes, exactamente igual. Siempre hablan de sus hermanos palestinos pero la realidad demuestra que son más hermanastros que hermanos.

Cambiaría radicalmente la situación si todos los países árabes hiciesen piña para defender a los palestinos. Gaza es un territorio que no interesa a nadie. 365 kilómetros cuadrados que cultivan productos mediterráneos, aunque el agua que los riega esté contaminada. Hay que tener en cuenta que lo primero que bombardea Israel no es la casa del líder de Hamás sino las potabilizadoras.

También podrían pescar del Mediterráneo, pero Israel no les deja pasar de las 3 millas (lo redujeron en verano, de 6 a 3). Si lo hacen los bombardean. Y si pescan algunas sardinas, éstas están también contaminadas ya que, al no haber plantas potabilizadoras, todas las aguas fecales llegan al mar.

Y en medio de éstas dificultades, Israel mantiene encerradas por muros, vallas o controles militares a dos millones de personas. Pero eso no interfiere en la vida de la comunidad internacional. Ni oyen, ni ven, ni hablan. No piensan en la población ni analizan por qué Gaza es un laboratorio militar de armas para Israel.

Eso a nivel internacional, pero entrando en el mundo local nos podemos preguntar: ¿Trabaja mucho el gobierno palestino de Abás por los gazatíes?

Ellos dicen que sí, aunque algunos pensemos que sus diferencias con el partido Hamás no resulte así. «El gobierno palestino no ha escatimado recursos ni esfuerzos en ayudar a la población en Gaza, el 50% de nuestro presupuesto va a Gaza. Creemos que una reconciliación y entregar el poder al gobierno palestino liderado por Abbas es la mejor garantía para la población de Gaza, pero Hamás lamentablemente tiene otro proyecto».

El gobierno de Ramallah quiere acabar con Hamás pero de momento están acabando con Shada de once años, con Mohamed de once, Amal de 14 años, o Amina de cincuenta. La división política entre palestinos también mata.

El primer mensaje sería: señores dirigentes políticos palestinos, sean del partido que sean, ¿por qué no llegan a un acuerdo pensando en su pueblo? Su división de opiniones y de métodos de hacer política no tienen por qué pagarlo las mujeres y hombres de la Franja.

El segundo: dirigentes de países árabes, dejen de lado sus intereses personales y ayuden a los que llaman «sus hermanos».

Y la tercera: comunidad internacional, actúe de una vez.

Y no nos olvidemos de los que viven en Cisjordania, detrás de un muro, acosados por los colonos y ejército israelí...