EE UU y China firman una tregua arancelaria

Donald Trump saluda a Liu He, viceprimer ministro chino./AFP
Donald Trump saluda a Liu He, viceprimer ministro chino. / AFP

Los aranceles del 30% previstos por Washington no entrarán en vigor el martes, gracias al acuerdo parcial alcanzado este viernes

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

No hubo desencantos. Los rumores de que EE UU y China habían alcanzado un acuerdo de mínimos que pone freno a la entrada en vigor de los aranceles desataron la euforia de los mercados, exultantes con los datos de confianza del consumidor y las mejores perspectivas para alcanzar un acuerdo de 'brexit'. ¿Y si no era cierto? ¿Y si Trump salía de la reunión abroncando a su invitado chino? «Los mercados no se equivocan», guiñó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a los periodistas.

La guerra no ha acabado, solo se ha firmado una tregua. China ha comprado tiempo ofreciendo al mandatario estadounidense algo que necesita urgentemente una parte de su electorado, compras de soja y otros productos agrícolas por valor de 40.000 o 50.000 millones de dólares, canceladas en respuesta a los indiscriminados aranceles del 25%, que a partir de este martes hubieran pasado al 30% sobre bienes por valor de 250.000 millones de dólares. Para cuando entrase en vigor la siguiente fase el 15 de diciembre, prácticamente todos los productos chinos que se venden en EE UU hubieran quedado sometidos a estos arbitrarios aranceles, sacudiendo a los mercados globales y trasladando el costo a los consumidores estadounidenses.

A cambio de ese rescate agrícola, EE UU emitirá licencias tecnológicas y se compromete a trabajar intensamente en redactar el acuerdo definitivo en las próximas tres semanas, lo cual «no debería ser un problema», tranquilizó el presidente estadounidense. Prueba de que las conversaciones tienen el beneplácito de Pekín es que el viceprimer ministro chino Liu He ha recuperado el título de «enviado especial» para estas negociaciones que su Gobierno le arrebatase a principio de año, lo que hace pensar que tiene más margen de compromiso y por tanto más capacidad para agilizar las negociaciones.

Esto explica la satisfacción de Trump, acompañada de otras concesiones chinas mayores como protecciones a la propiedad intelectual de las empresas estadounidenses y el compromiso de no seguir devaluando la moneda china para competir deslealmente en el comercio con EE UU. «Están pasando cosas buenas en las conversaciones comerciales con China, mejores sentimientos que en el pasado», tuiteó Trump, «más como en los viejos tiempos».

Reunión en Chile

El impredecible mandatario había tenido un buen comienzo con su homólogo chino Xi Jinping, por quien este viernes dijo sentir «un gran respeto», pero la guerra con China era una promesa de campaña que tenía que cumplir para no decepcionar a sus bases. A Trump le gusta ganar y tener algo de lo que presumir ante su electorado de cara a la reelección, como confesó este viernes. «¡Me gustaría que pasara algo significativo!». Ambos mandatarios se reunirán personalmente en Chile a mitad de noviembre durante la cumbre de Asia Pacífico, en la que revisarán lo acordado verbalmente. «Es un acuerdo sustancial, pero queda aún mucho trabajo por hacer», templó Mnuchin.

Con este acuerdo de mínimos ambas partes se garantizan una ronda más, la decimocuarta, con la esperanza de que sea la definitiva. «Una de las cosas buenas de este trato con China es que, por varias razones, no necesitamos pasar por un largo y complejo de aprobación en el Congreso», se animó el presidente. «Cuando esté totalmente negociada la firmo en nombre de mi país y ya está. ¡Rápido y limpio!».

Para que eso se produzca tendrá que renunciar a parte de las aspiraciones que requerirían de la aprobación del Congreso, pero dada la cercanía de la campaña electoral y el proceso de impeachment, Trump prefiere algo rápido que ofrecer a sus bases. La expectativa era que China se comprometiese también a dejar de subsidiar sectores que compiten con desventaja frente a los productos estadounidenses, abrir el sector automovilístico y los mercados financieros a la inversión extranjera. A EE UU le queda ceder en las licencias a Huawei, que según los negociadores estadounidenses «no es parte de este acuerdo».

Para quienes teman acuerdos por detrás sobre cosas ilegales que Trump le ha pedido públicamente a China, el mandatario aseguró este viernes que no han hablado de Biden, pese a que la semana pasada dijo que le gustaría que China investigase los negocios de su hijo en ese país.