Desafío europeo

Los vasos comunicantes de una incontenible migración reconducen hacia España la corriente que otros se vuelcan en evitar

La migración desafía el sentido profundo de la Unión Europea, su propia identidad. Es lo que pudo comprobarse ayer en el encuentro entre la canciller Angela Merkel y el primer ministro húngaro, Victor Orban. La mandataria alemana subrayó que Europa representa humanidad, mientras Orban se limitaba a advertir de que su país está sellado frente a quienes pongan en riesgo su seguridad. El Consejo Europeo del 28 y 29 de junio se cerró en falso. Porque las opciones más favorables a abrir las puertas a los refugiados y también a los migrantes denominados –impropiamente– como económicos no cuentan con una alternativa capaz de confrontar las corrientes xenófobas en las sociedades más afectadas por los prejuicios en razón del origen de esos seres humanos. No es un problema que interpele únicamente a aquellos gobiernos cuya mayoría y continuidad depende directamente de la contención –y de las concesiones– frente a la ola de xenofobia que recorre Europa. Emplaza igualmente a países que, como el nuestro, lo padecen sin que la sociedad ni la política reflejen divisiones drásticas al respecto. La peripecia de las personas rescatadas por el 'Aquarius', y luego por las salvadas en el buque de 'Open Arms', han permitido rubricar el compromiso de las instituciones españolas –Gobierno central, autonomías y ayuntamientos– ante las situaciones de emergencia. Un compromiso que los profesionales de Salvamento Marítimo y voluntarios de distintas ONGs vienen haciendo realidad a cada hora, al límite de sus fuerzas, en el sur del sur de Europa, ante las centenares de personas que se embarcan en pateras para atravesar el Estrecho. Es previsible que en lo que resta de verano, y en lo sucesivo, los vasos comunicantes de una migración incontenible reconduzcan hacia las costas andaluzas o canarias la corriente que Grecia, Malta y sobre todo Italia intentan derivar hacia otros países de la Unión. Pero no resulta tan fácil diferenciar a los migrantes que pueden tener derecho a asilo de aquellos y –sobre todo– aquellas que pueden verse en riesgo en caso de que sean devueltas a sus lugares de origen. Y todo, con menores y hasta recién nacidos por medio. Recién nacidos que muy a menudo son fruto de violaciones en el propio éxodo, como pasajes de tránsito. España, el Gobierno de Sánchez, se ha comprometido a preservar en lo posible la vida de quienes se aventuren a cruzar el Mediterráneo. Pero queda pendiente la cobertura a su itinerario posterior.

 

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