«La revolución de Hong Kong, como la de Cataluña, no tendrá éxito»

Junius Ho, en su despacho, donde concedió la entrevista a este diario./Z. A.
Junius Ho, en su despacho, donde concedió la entrevista a este diario. / Z. A.

El político más odiado por los manifestantes de la isla rebelde habla en exclusiva para explicar lo que piensa «la mayoría silenciosa» que se opone a las protestas

ZIGOR ALDAMACorresponsal. Hong Kong

A ojos de los manifestantes que exigen democracia plena en Hong Kong, Junius Ho es incluso más malvado que el propio demonio. Lo relacionan con las tríadas prochinas que protagonizaron uno de los episodios más violentos de los tres meses de protestas en la estación de Yuen Long, lo tachan de retrógrado y de homófobo, y algunos incluso reconocen a este periódico que disfrutarían matándolo. Pero, en las distancias cortas, este diputado que se sienta en el Parlamento regional de la excolonia británica desde 2016 demuestra que no tiene cuernos ni sujeta un tridente rojo.

Ho recibe a este periodista con una amplia sonrisa en el despacho que ocupa en la sede del Legislativo, que fue atacada y destrozada el pasado 1 de julio, y responde pacientemente a las preguntas durante dos horas. Ha rechazado entrevistas con medios como el 'The New York Times' o CNN «porque son 'fake news' y distorsionan la realidad», pero quiere dar a conocer su versión de los hechos y la perspectiva de lo que considera «la mayoría silenciosa de Hong Kong».

-¿Por qué se fotografió el 21 de julio saludando a quienes propinaron una brutal paliza a los manifestantes en Yuen Long?

-Aquel fue un suceso lamentable con el que no tuve nada que ver. Me han utilizado de cabeza de turco por estar en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. Yo vivo en ese barrio, había participado en un mitin, y fui a la estación de Yuen Long a despedir a un amigo. Allí, los residentes me saludaron. Son mis votantes, y no veo por qué debería haberles negado el apretón de manos. Ellos se estaban preparando para defenderse porque sabían que los manifestantes tenían planeado causar problemas en Yuen Long, después de veinte incidentes violentos. El diputado -demócrata- Lam Cheuk-ting envió a unos trescientos 'camisetas negras' allí y fueron éstos quienes incitaron a la violencia que luego provocó el caos en la estación.

LA CLAVE

Influencias en manifestaciones.
«La CIA, Taiwán y las tríadas están involucradas en las protestas, a través de financiación»

-Pues no le perdonan ese gesto de apoyo.

-Lo sé. Solo quince horas después, otro político informó públicamente sobre la ubicación de mi oficina y fue destrozada. Más tarde señalaron las tumbas de mis padres y fueron profanadas. Estos sucesos y la eficacia de acciones tan bien coordinadas demuestran que los manifestantes no son gente ordinaria sin líderes, como afirman, sino que hay dinero e intereses foráneos dándoles apoyo y recursos.

-¿A quién acusa de influir en las manifestaciones?

-La CIA y Taiwán están involucradas en las protestas, seguramente a través de financiación. También algunas tríadas, que ejercen de ejecutoras. Hacen el trabajo sucio. Tampoco sería de extrañar que estén implicados criminales adinerados que han cometido delitos en la China continental y que están en contra de la ley de extradición que originó las protestas. Todos tienen interés en crear inestabilidad. Personalmente, no creo que sea únicamente un movimiento estudiantil. Hay rumores de que los que combaten en el frente cobran hasta 10.000 dólares (8.000 euros).

China gana poder

-En cualquier caso, en torno a dos millones de personas se manifestaron contra la propuesta de ley y para exigir el sufragio universal. ¿Qué futuro quiere para Hong Kong?

-Hong Kong es parte de China. Es un hecho que no va a cambiar. Los jóvenes gritan que la suya es una revolución para liberar a Hong Kong. ¿Pero liberarlo de qué? ¿Qué revolución es ésa que nos va a llevar de un elevado estándar de vida a otro más bajo? Porque es evidente que China está ganando poder a la vez que Hong Kong lo pierde. Shenzhen -la ciudad al otro lado de la frontera- ya cuenta con un PIB mayor, y no tardará en ser más próspera que nosotros. La China de 1997 no es la de ahora. Por otro lado, creo que sería peligroso permitir que todo el mundo se presente a las elecciones.

-La gente teme que las libertades de Hong Kong se pierdan. ¿Qué cree que sucederá a partir de 2047, cuando se produzca la integración total en China?

-Hasta el momento Pekín ha respetado los acuerdos a los que llegó y no ha interferido en la autonomía de Hong Kong. Tenemos libertad de expresión y de prensa. De hecho, RTHK -la radiotelevisión pública- no es un organismo que se ponga del lado del Gobierno, sino todo lo contrario. Internet no está censurado, y también disfrutamos de la mayor libertad económica del mundo. El sufragio universal es un objetivo a más largo plazo, y creo que lo alcanzaremos en algún momento, pero hay que recordar que Pekín nunca prometió que lo concedería. Yo no sé qué sucederá en 2047, pero no creo que se obligue a Hong Kong a abandonar el capitalismo para abrazar el socialismo. Si tiene suficiente confianza en sí misma, China mantendrá el modelo 'un país, dos sistemas'.

-¿Qué le parece la actuación de la Policía, que muchos tachan de brutal?

-Al contrario, yo creo que ha hecho bien su trabajo. Si acaso, está siendo demasiado permisiva. La gestión de los disturbios se ha caracterizado por su contención. Buen ejemplo de ello es la retirada que protagonizaron los policías cuando el Parlamento fue asaltado, porque temieron que se produjese un baño de sangre. En otros países se habría cortado de raíz, y creo que una respuesta más contundente habría servido para evitar que las protestas se eternicen. Si esta situación se prolonga demasiado en el tiempo, Hong Kong puede verse muy dañada económicamente y perder las ventajas de las que disfruta como centro financiero que es.

-¿Qué cree que sucederá a partir de ahora?

-Me temo que el problema continuará al menos hasta la celebración de las elecciones de distrito, el 24 de noviembre. Pero creo que la situación se irá apaciguando porque entramos en el nuevo curso escolar y los manifestantes tendrán que ponerse a estudiar. Habrá que ver si el boicot a las clases se alarga. En cualquier caso, confío en que la Policía sea capaz de controlar la situación. La revolución no tendrá éxito, lo mismo que en Cataluña. Allí también buscan la independencia, pero España nunca la otorgará. Veo muchas similitudes entre ambos casos. En Hong Kong, si los independentistas llegan a disparar dos balas, serán aplastados.

Más información: