Argentina decidirá en segunda vuelta tras el histórico resultado de Macri

El conservador Mauricio Macri./
El conservador Mauricio Macri.

El candidato conservador da la sorpresa y logra un empate técnico con el oficialista Scioli

COLPISA / AGENCIASBUENOS AIRES

El conservador Mauricio Macri dio la sorpresa en las presidenciales del domingo al colocarse en un empate virtual con el favorito Daniel Scioli, el candidato apoyado por la presidenta Cristina Kirchner.

Argentina definirá el 22 de noviembre en una inédita segunda vuelta si gobernará durante los próximos cuatro años el oficialista Daniel Scioli o el conservador Mauricio Macri, después de que ningún candidato obtuviera los votos suficientes para imponerse en la primera ronda. El dato sobresaliente de estas elecciones no fueron las sospechas de fraude, como algunos esperaban, sino la decisión del Gobierno, a cargo del escrutinio provisional, de difundir los primeros resultados seis horas después de cerrar los colegios electorales y cuando ya habían sido contados los votos del 67% de las mesas de votación.

Entrada la madrugada, con el 94,23% de las mesas escrutadas, Scioli, del gobernante Frente para la Victoria, sumaba el 36,54% de votos, por debajo del resultado de las primarias de agosto. Pisándole los talones, Macri, postulante del frente conservador Cambiemos, tenía el 34,64%. Con estos números, ninguno iba a obtener el 45% de los votos o al menos el 40% más una diferencia de diez puntos sobre el segundo más votado necesarios para consagrarse presidente en la primera votación, por lo que Argentina celebrará por primera vez en su historia una segunda ronda electoral. El árbitro de la segunda vuelta del 22 de noviembre será Sergio Massa, peronista disidente que quedó tercero, con 21,27%.

Scioli y Macri "intentarán seducir a esos votantes desde este lunes", afirma el politólogo Rosendo Fraga, de la consultora Nueva Mayoría. El próximo 22 de noviembre los 32 millones de electores inscritos en el padrón tendrán que volver a las urnas para dirmir el duelo. "El resultado es más sorprendente al no haber sido anticipados por los sondeos", estima el sociólogo Gabriel Puricelli, del Laboratorio de Políticas Públicas. Según el analista, casos como estos ocurren "frecuentemente cuando estamos ante un fin de ciclo, un cambio de época".

Una nueva era empieza en Argentina después de doce años de un Kirchner en el poder. Primero fue Néstor Kirchner (2003-2007) y luego su esposa Cristina (2007-2015), impedida por la Constitución a un tercer mandato. Para Puricelli, el golpe recibido por el oficialista Frente para la Victoria (FPV) es parte del desgaste natural "por el tiempo que han estado en el poder, es un factor universal que no tiene que ver con Argentina. Es el fin de un ciclo", remarca.

Cambio en la política del país

Acompañado por su mujer, la exmodelo Karina Rabollini, el excampeón de motonáutica Scioli, que saltó a la política en los años 90 de la mano del presidente Carlos Menem (1989-1999) y terminó como vicepresidente de Néstor Kirchner (2003-2007), salió a convocar a los indecisos e independientes para lograr la victoria definitiva en noviembre. "Encararé esta nueva etapa con más fe que nunca", dijo ante miles de militantes en un estadio Luna Park, de Buenos Aires, donde destacaron los "naranjas" que secundan al candidato y casi estuvieron ausentes los kirchneristas "puros".

Scioli, de 58 años, agradeció por "dejar un país normal, sin deudas y con paz social" a la presidenta argentina, Cristina Fernández, que en la noche de este domingo estuvo en la sede del Ejecutivo, pero no apareció por el Luna Park, a unas pocas metros de la Casa Rosada. En su discurso, el candidato oficialista señaló que "existen dos visiones muy diferentes del presente y del futuro de la Argentina que están en juego" y sostuvo que "los cambios tienen que ser para adelante y no para atrás".

En el bunker de Scioli sonaban los tradicionales bombos peronistas y música de reggaeton y se vendían camisetas con la imagen del fundador del partido, Juan Perón, y del kirchnerismo. En el de Macri, de 56 años, cantaban "Se siente, Mauricio presidente", mientras flotaban los globos de colores que son marca registrada de su cotillón. "Rumbo al 22 de noviembre, como una etapa hacia el 10 de diciembre, que cada uno asuma el protagonismo para poder decirle el día de mañana a sus hijos 'yo en 2015 me comprometí'", dijo Macri, que salió a convocar a todo el arco opositor, desde la izquierda hasta el peronismo disidente. Macri, alcalde de la capital argentina desde 2007 y líder de Propuesta Republicana (Pro), aseguró que "lo que ha sucedido el día de hoy, cambia la política de este país".

Otra gran sorpresa fue la elección a gobernador de la provincia de Buenos Aires -gobernada por Scioli desde 2007-, donde se imponía la candidata de la alianza de Macri, María Eugenia Vidal, por cinco puntos sobre el kirchnerista Aníbal Fernández, con más del 90% de los votos escrutados. Esta provincia es del tamaño de Italia, y con sus casi 16 millones de habitantes cuenta con el 37% del padrón electoral del país.

"Un mañana mejor"

En tercer lugar se ubicó Sergio Massa, exjefe de gabinete de la mandataria saliente, Cristina Kirchner, y diputado peronista de centroderecha, quien se tornó en virulento opositor del Gobierno. "Cumplimos la promesa y dejamos un país normal", dijo una distendida Kirchner al emitir su voto. Impedida por ley de presentarse a un tercer mandato, la jefa de Estado respalda a Scioli, quien a diferencia de la confrontativa mandataria se inclina a la centroderecha y es amigable con los mercados y los grupos económicos.

Adelantó que en las próximas horas los dirigentes de Una se reunirán para armar "un documento único que le muestre a los argentinos que hay otra forma de hacer política" y dijo que no discutirán "cargos" sino "programas de gobierno" y que se convertirá en "garante" de un "cambio" para "construir un mañana mejor". Una hegemonía de candidatos de derecha o centroderecha pone fin a doce años de gobiernos centroizquierdistas de los Kirchner.