David Trueba: «Siempre voto con una pinza en la nariz»

Confesión. «Yo también tengo algo de 'cromañón' machista, pero intento superarlo». :: r. c./
Confesión. «Yo también tengo algo de 'cromañón' machista, pero intento superarlo». :: r. c.

«Falta autocrítica, si barriéramos todos nuestra acera al despertar, qué limpio estaría el mundo», dice el cineasta

ARANTZA FURUNDARENA

Ni la realidad ni la edad han conseguido quitarle a David Trueba las ganas de reír. A sus 50 años recién cumplidos aún se parte con chistes incluso gamberros y escatológicos. «Porque no todo tiene que ser inteligente y sofisticado», apunta este razonador compulsivo. He aquí a un hombre con guasa que no utiliza el WhatsApp.

-¿Y eso?

-Es que la gente es muy pesada. Resulta mucho más sintética por SMS y en esta vida hay que tener lo menos posible de todo. Yo es que soy muy zen.

-El miércoles publica su última novela ,'El río baja sucio'. Un título digno de Greta Thunberg.

- ¡Ja, ja, ja! Y en realidad tiene algo que ver... En la Biblia se nos dice que la vida es un largo río tranquilo. Yo hablo de cuando, siendo todavía adolescentes y puros, descubrimos que ese río está lleno de corrupción y problemas.

-¿Le gusta la generación de Greta?

-Han dado en la clave, pero quizá deberían empezar por criticarse a sí mismos. No puedes estar comprando en Amazon y decir que los aviones contaminan.

-¿No hay más revolución que la individual?

-Exacto. Mi padre lo primero que hacía por las mañanas era barrer su acera. No iba nunca a criticar la del vecino. Si barriéramos todos nuestra acera al despertar, qué limpio estaría el mundo.

-¿Irá a votar con o sin pinza?

-Yo siempre voto con una pinza en la nariz. En los partidos hay demasiado personalismo, liderazgo mal entendido.

-«Soy un muro contra patrias y banderas», ha dicho. ¿Contra todas por igual?

-Todos los nacionalismos me producen alergia. Pero en el nacionalismo español te sientes más implicado porque parece que te tiene que representar. El que se alza en nuestro nombre es el primero que debemos dinamitar. Recomendaría a catalanes y vascos que empiecen por dinamitar el suyo.

-Hubo una izquierda en los 80 que se sentía española sin complejos. ¿Ser español ahora es de derechas?

-Siempre ha habido un intento por parte de la derecha de apropiarse de eso. Yo creo que ser español es ser de Cervantes, de Lorca, de Unamuno y de Baroja, heterodoxo, librepensador e inasequible al desaliento.

-Se lo decía por su hermano Fernando...

- Le malinterpretaron o no supo explicarse bien. Él quería decir que no hay que ir con la bandera por delante para ser un patriota, sino haciendo las cosas bien.

-Su elegancia a la hora de asumir el desamor es mítica.

-Es que aquí nadie posee a nadie. No existe amor en la posesión.

-¿Y dónde está su parte 'cromañona'?

-Existe. Yo también soy un 'cromañón' y todavía tengo valores machistas metidos dentro de mí. Pero quizás soy más consciente y trato de superarlos.

-Supongo que sigue sin contar sus penas a los amigos. Que les divierta...

-Eso, que les divierta su p... madre, ja, ja... No. Se las cuento a veces, pero trato de no ser pesado.

-¿Aunque luego las aireen por ahí?

-A los amigos les concedo todas las deficiencias posibles porque les quiero. Como ellos me las concederán a mí, seguro.

-¿Se le ha caído el mito de Woody Allen?

- Creo que es un caso que no se parece en nada a los demás, que tiene mucho que ver con una separación brutal donde se han echado mucha mierda el uno al otro. Lo bueno que tiene el MeToo es que denuncia un comportamiento repetitivo, como el caso Weinstein, que es evidente que es un ser deleznable.

-¿Y el de Plácido Domingo?

-No lo conozco en persona. Solo si hay un patrón de comportamiento habitual podemos aventurarnos a una especie de juicio. Debemos ser prudentes.

-¿Cuál es su 'propia fe', que diría Brassens?

-Sigo creyendo en que la gente, cuando la tratas y la conoces en la intimidad, es salvable.

-¿Incluso los de Vox?

-Por supuesto, son personas seducidas por una receta facilona. Cuando se acerquen a la verdad verán que esas recetas no existen.

-¿Por qué no se dedica a la política?

-¡No me desee tanto mal! Jamás me dejaré llevar por las prioridades de los partidos, que suelen consistir en enfrentarnos los unos a los otros. Soy un fanático de la convivencia y creo que tenemos mucho más que compartir de lo que nos dejan.