Pancho Varona: «Siempre he preferido no pintar nada»

Fiel compañero. «A mí me gusta estar dos metros por detrás de Joaquín», dice Pancho Varona. :: e. c./
Fiel compañero. «A mí me gusta estar dos metros por detrás de Joaquín», dice Pancho Varona. :: e. c.

«Hace casi 40 años Joaquín me pidió un Ducados y eso nos unió para siempre; él nunca lleva tabaco»

ARANTZA FURUNDARENA

Joaquín Sabina es su gran amor (artístico) y el padrino de su hija. Llevan 37 años de escenario, carretera y barra. Solo han discutido una vez y ambos se pidieron perdón de rodillas. Pancho Varona (Madrid, 1957) tiene la cualidad de los buenos actores secundarios. Es un talento a la sombra que ahora saca a la luz un libro ('Pociones') y se va de gira por su cuenta. En Bilbao actuará en la sala Bira el 9 de mayo. «Mi madre es de Sodupe», avisa.

- O sea que tiene sangre vasca.

- Sí, de niño en casa me llamaban Pantzeska. Y a mi hermana Gloria, Aintzane. Yo de vasco tengo la nariz, el mentón...

LA CLAVE «Según Sabina, el secreto de nuestro matrimonio artístico es que no hay sexo entre nosotros»

- Y el buen comer.

- Eso de joven, porque me vi muy gordo hace veinte años, me sometí a una dieta furibunda y ahora tengo mi tipín.

- ¡Lo ha mantenido! Más que un libro de 'Pociones' debería escribir uno de recetas.

- En realidad es un recetario de pociones. Ya sabe que 'Pociones' viene de poemas y canciones.

- Creía que se refería a esas pociones mágicas que necesitan los artistas para inspirarse.

- No. Yo no creo en las pociones mágicas, solo en las muchas horas de trabajo. Esa es la mejor droga. Lo he hablado muchas veces con Joaquín.

- Veo que, como él, lo niega todo.

- Exacto. Yo también lo niego todo, ja, ja, ja... No me diga que no es genial esa letra.

- Sobre todo porque Sabina la escribió siendo una leyenda.

- Joaquín es la persona que menos leyenda se considera del mundo. Él es un mago de las palabras.

- ¿Su primer encuentro fue un flechazo?

- Yo tenía 25 años. Iba cada noche a La Mandrágora, a escuchar a Sabina, Krahe... Y, como allí solo cabíamos 40 personas, te acabas conociendo de vista. Un día Joaquín me pidió un Ducados y eso nos unió. Él nunca ha tenido tabaco, ni ahora ni en aquella época.

- ¿Canalla se nace o hay que entrenarse a fondo?

- El canalla nace canalla. Y yo siempre he intentado pasar desapercibido. En la mili estaban los malos, los buenos y los que no pintábamos nada. Siempre preferí no pintar nada para que no se fijasen en mí.

- ¿Nunca ha tenido vocación de estrella?

- Nunca. A mí me gusta estar dos metros detrás de Joaquín y dos metros a su izquierda. Disfruto siendo su sombra.

- Miguel Ríos me confesó que del 'sexo, droga y rock and roll' ya solo le quedaba lo tercero.

- La última ele de 'roll' es lo que nos queda solamente, ja, ja, ja... Y nos agarramos a ella no veas cómo. Es como si todos los viejos rockeros estuviéramos colgando del palito inferior de esa ele. ¡Qué imagen tan estupenda para una viñeta!

- ¿Cómo se escribe una canción a dos manos?

- Yo delante de Joaquín nunca he escrito. Le he acompañado mientras él escribía. Porque cuando iba a un bar no quería ir solo. Sí le he compuesto la música de algunas canciones, igual que a Luz Casal y otros artistas. La melodía del 'No me importa nada' la hice con Manolo, de Viceversa. Y la letra es de mi hermana.

- ¿Le ha levantado algún ligue a Sabina?

- Antes salíamos juntos todas las noches pero ligábamos poco.

- No me lo creo.

- Él cuando tenía delante un papel y un bolígrafo era imbatible. Siempre buscaba el rincón más oculto del bar, le pedía una servilleta a la camarera... Y así, a un metro de mí, escribió 'Y nos dieron las diez'.

- Para escribir eso hay que haber ligado mucho.

- Es un homenaje a todas las camareras del mundo, como dice él. Si tuvo algo con alguna ya no lo sé... La verdad es que nunca nos hemos peleado por una chica.

- ¿Cuál es el secreto de su feliz matrimonio artístico?

- Según Joaquín, el secreto está en que no hay sexo entre nosotros.

- ¿Hablan alguna vez de la jubilación?

- Nunca. No pensamos jubilarnos ni él ni yo. Es más, no pensamos ni morirnos, ja, ja, ja...

- ¿Su periplo junto a él ha sido un viaje en metro o en limusina?

- Al principio, en trenes sucios, en coches malos, compartiendo habitación en pensiones... Y ahora, no crea, yo sigo viajando en turista.

- ¿Y Sabina?

- Él va en 'business', por algo es el jefe. Pero yo, con tal de viajar a América, iría incluso en bodega.

- ¿Qué le hace, como dice usted, 'llorar cantimploras'?

- La reciente muerte de mi amigo José Antonio Romero, que fue de la banda de Sabina, de Serrat... Pero también soy capaz de llorar por los patos del estanque de al lado de casa. El año pasado iba todos los días con cinco barras de pan a darles de comer. Estoy hecho un moñas. El rockero duro llorando por los patos, ja, ja, ja... Ay, hija mía, lo que hemos sido y en lo que nos hemos quedado.