«El sexo para mí ha pasado a un plano distinto»

Contexto socipolítico. «Lorca hoy nos daría a todos un zarandeo de cordura». :: javier mingueza/
Contexto socipolítico. «Lorca hoy nos daría a todos un zarandeo de cordura». :: javier mingueza

«El otro día me encontré en el AVE con mi 'doble' Gabriel Rufián; por suerte él iba dormido»

ARANTZA FURUNDARENA

De un padre murciano que escuchaba a Pink Floyd y una madre manchega de Puertollano nació en Barcelona un niño cantaor vocacional, un flamenco por su cuenta. Tras mudar muchas veces de piel, Miguel Poveda vive feliz en la de padre amantísimo de Ángel, su hijo de tres años. Él y Lorca ocupan todo su universo. El cantante estrena disco: 'Enlorquecido'.

-¿Qué le 'enlorquece' de Lorca?

-Su personalidad arrolladora. Es un ser mágico.

-¿Se identifica con él?

-Intuyo que nos habríamos llevado bien. Era un entusiasta, se emocionaba con todo y le daba gran valor al compañero. En eso me identifico.

-¿Hay algo de Lorca que no sepamos?

-Mucho. Yo por ejemplo he descubierto que Federico era muy sexual. No homosexual, que eso ya lo sé, sino sexual, pasional. Pese a la represión de la época, tuvo una vida sexual bastante extensa.

-¿En eso también se parecen?

-Para mí el sexo tiene importancia por supuesto. Cuando además es con amor se convierte en la expresión máxima. Pero creo que Lorca ahora mismo me gana en sexualidad, ja, ja, ja... Tengo 45 años y un hijo pequeño, y cuando llega la noche estoy muerto de cansancio. Me encuentro en esa fase en la que eres padre y el sexo pasa a otro plano distinto.

-'No me encontraron' es uno de los temas del disco. ¿A Miguel Poveda dónde no lo encontrarán?

-Uf, pues quizás en un mitin político, je, je... En general, en la mentira, en lo superficial, en lo banal. No me encontrarán en el Miguel de hace diez o quince años. Como la serpiente, he ido mudando de piel. Y no me reconozco en esas pieles que he dejado atrás.

-¿Cuál ha sido su última 'mudanza'?

-Con Lorca. Él me ha zarandeado los cimientos en todos los sentidos. Me ha hecho darle importancia a lo que realmente la tiene, que es el ser humano. Sobre todo ahora que estamos peleándonos por territorios y por cosas absurdas. Creo que hoy Federico nos daría un zarandeo de cordura.

-¿Estamos volviendo a la intolerancia que mató a Lorca?

-Estamos llegando a extremos muy dolorosos. Por ejemplo en mi tierra se respira un ambiente hostil, triste, de odio, de rechazo... Hay una pelea por ver quién es más territorial que el otro, más catalán puro y más español puro. Parece que vamos a volver a la época de Queipo de Llano.

-Creció en Badalona. ¿Le hicieron sentirse charnego?

-No, porque todos lo éramos. Siempre crecí en un ambiente muy diverso. Cantaba flamenco y además era 'casteller'. Y siendo tantas cosas no soy menos catalán, ni soy menos cantaor ni menos homosexual.

-¿Coronó alguna vez la cima del 'castell'?

-No. Me quedé en el tercer piso, je je... Pero pasé mucha fatiga ahí arriba.

-¿Le ha cambiado Lorca más que la paternidad?

-Federico me ha dado un universo fascinante de poesía, de belleza, ganas de cambiar el mundo...

-¿Y ser padre?

-Eso se sale de todos los universos, del mapa. Eso no se puede describir. Madre mía, eso me ha hecho el ser más chiquitito del mundo pero a la vez el más feliz.

-Creo que además es un padre muy entregado.

-Sí, pregunte a mis amigos. Ellos alucinan. Un día que el niño se quedó atrapado varias horas en el AVE con mi hermana sufrí lo indecible. Los independentistas habían colocado piedras en las vías. Puse un 'tuit' y me llamaron 'Charnego, español de mierda'... Ese es el ambiente que se respira.

-¿Ya ha conocido a su 'doble' Gabriel Rufián?

-Calla, calla... Que el otro día iba yo en el AVE, me levanto para ir a la cafetería y al volver le veo a Rufián. Por suerte, iba dormido. Pensé: Dios mío, que no nos vean juntos.

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