Rosa y su empanada vegana

La artista andaluza en una sensual pose. / JOSÉ LUIS TABUENA
La artista andaluza en una sensual pose. / JOSÉ LUIS TABUENA

La cantante granadina enfurece a la comunidad vegetariana por sus contradicciones a la hora de renunciar a la proteína animal

ARANTZA FURUNDARENA

Hay veganos, vegetarianos, ovolactovegetarianos... Y luego está Rosa de España. Que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. «De la misma manera que hay un perfume que deja de gustarte, a mí ahora mismo el jamón me huele a sangre, me huele a muerte», le confesó la cantante granadina a esta periodista en una entrevista de hace dos años. Y cuando se le preguntó si una andaluza como ella pensaba renunciar al pata negra respondió: «Bueno, renunciar no. Cuando sienta que tengo que comerlo, lo comeré». He ahí a una artista dispuesta a sacrificarse por su público... Quienes estos días la están poniendo del color de su presunta dieta (o sea, verde) tal vez estén cometiendo una terrible injusticia.

Y es que, desde el martes, a Rosa le deben de estar pitando los oídos. La comunidad vegetariana se ha levantado en armas contra ella por haber confundido ciertos términos (dice ser vegana cuando consume huevos y leche) y, lo peor, por haberse comido el pollo, como en su día Andreíta (la hija de Belén Esteban), solo que sin que nadie la obligue. La caída del imperio vegano tuvo lugar en el último programa de 'Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition', de Cuatro. Rosa dejó boquiabiertos a los demás comensales por su alegre heterodoxia. Con la sopa que preparó la peluquera Raquel Mosquera le pasó como con el jamón, que le olía a algo prohibido... Pero no lo suficiente. «Le faltaba más pollito», fue su veredicto tras ventilarse el consomé.

Con el segundo plato, unos tallarines con 'frutos de mar', le ocurrió algo parecido. «Me daba cosilla tanto animalito pero he intentado mantener el tipo», precisó después de haberlo degustado con verdadera afición. Tal vez el tipo que realmente le cuesta mantener a Rosa sea el que tiene que ver con la báscula, porque lo de comer animales se diría que le sale muy de dentro... «Yo me quité mi jamón gustándome -confesó en su día-. Y con lo que a mí me encantaba el marisco, pues también me lo quité. Todo lo que tenga ojos y patas, como yo, es como si me comiera a mi perrita. Pero lo mismo algún día se me quita esta onda... Nunca se sabe».

«Es como si me comiera a mi perrita», opina López sobre la ingesta d e carne

Con «nuez 'mojada'»

De momento, sigue en ella. En el próximo programa Rosa actúa como anfitriona y, erre que erre, se decanta por una propuesta vegetariana. Y eso que a la hora de elaborar sus recetas se encuentra con ciertas carencias... Le falta, como ella dice, «nuez 'mojada'». El resultado se conocerá el próximo martes, pero los avances anticipan un estrepitoso fracaso. «Sabe a quemado», sentencia Francisco (el cantante, no el Papa). «Está demasiado picante», opina Alex Gibaja. La única que de verdad aprecia el veganismo culinario en su máxima expresión es, quién lo diría, Raquel Mosquera, una mujer de belleza tan carnal que quedaría perfecta (y estupenda) tras el mostrador de cualquier charcutería.

Tal vez el problema de Rosa sea que para convertir a los demás al vegetarianismo primero se tiene que convencer ella misma. «El primer año de veganía engordé once kilos y en las primeras analíticas que me hice tuve una bajada de defensas que incluso afectaban a la médula», explicaba hace dos años. «Luego aprendí a comer tofu, frutos secos, semillas, legumbres, seitán... Y ahora mis análisis salen perfectos».

La pregunta es hasta cuándo podrá Rosa seguir luchando contra su propia naturaleza... Pocos saben que la ilusión de su vida, antes de triunfar en 'O.T', era, según ha confesado ella misma, «montar un asador de pollos».