«En su origen, 'La Bella Durmiente' era un cuento terrorífico»

8-M. «Dejará una huella buena, pero hay que seguir caminando en busca de la igualdad». :: f. gómez/
8-M. «Dejará una huella buena, pero hay que seguir caminando en busca de la igualdad». :: f. gómez

En su nuevo libro muestra el «fondo feminista» de relatos clásicos que fueron edulcorados en su adaptación al cine Ángela Vallvey Escritora

ALVARO SOTO

Los relatos de Blancanieves, la Bella Durmiente, Cenicienta y la Sirenita eran un enorme tesoro de sabiduría, pero las adaptaciones al cine los convirtieron en historias más bien machistas. Así lo cree la periodista y escritora Angela Vallvey (Madrid, 1964), que les vuelve a dar su sentido original en su nuevo libro, 'Cuentos clásicos feministas' (Arzalia).

-Los cuentos infantiles, en su origen, ¿no eran machistas?

-La idea que hoy tenemos del machismo sería inconcebible en la época en que la mayoría de estos cuentos se gestaron o fueron recopilados. Provienen de un mundo muy diferente al nuestro, poco alfabetizado, y tenían la función de educar. Las niñas-mujeres de muchos relatos son 'bienes' sociales que se desea proteger en un mundo feroz. Sobrevivir era su final feliz.

-¿Y la boda con el príncipe?

-El casamiento constituía un refugio para ellas. Aunque también en los cuentos muchas veces se ponían dificultades a la boda, como si la sabiduría popular supiera que el matrimonio escondía una trampa. Así que yo veo un fondo feminista en algunos de esos cuentos, en su versión original y analizados en su contexto histórico, por su aspiración de servir de guía y advertencia a las chicas sobre los trances de un universo que pocas veces era amable con ellas. La perspectiva es distinta según los parámetros de hoy, claro.

-Así que la culpa es de Disney...

-Ha edulcorado el mensaje y ha transmitido la idea de que la mujer, como Blancanieves, tiene que barrer, fregar y ejercer de madre a cambio de protección. Su horizonte existencial sería el de una fregona desesperada por aprovechar sus años fértiles. La Bella Durmiente es otra metáfora de la mujer sumisa que solo vive a través del amor, o del sexo, con un hombre. A pesar de que el cuento clásico original era sabio, terrorífico y poco complaciente. Advertía de que a la mujer que se duerme, real o metafóricamente hablando, la puede violar el primer 'caballero' que pase cerca, aunque luego se case con ella para 'legalizar' así su abuso.

-¿Cuál es la adaptación más machista de todas las que han llegado a la pantalla?

-Una muy cruel es 'La Bella y la Bestia'. La Bella transformó a la Bestia en un príncipe perfecto gracias a su amor. Y ese mensaje tóxico lo han creído a pie juntillas muchas mujeres que, para su desgracia, se han tropezado con un auténtico bestia. No solo no han conseguido cambiarlo, sino que él las ha maltratado o asesinado. Debemos actualizar el mensaje de los cuentos y pulverizar los tópicos misóginos a los que se han visto reducidos. Por fortuna, los estereotipos cambian también en el cine: de 'La Sirenita' a 'Frozen' va un buen trecho.

-¿Por qué nos ha costado tanto ver que la mujer puede ser la heroína de la historia?

-Porque la historia la cuentan los vencedores, que hasta ahora habían sido hombres que, en muchos casos, tenían miedo a la mujer.

-¿Qué le parece el éxito de '50 sombras de Grey' y similares?

-Resulta increíble que se nos venda a las mujeres la sumisión, incluso sadomasoquista, como forma de liberación y modernidad. Yo llamo a esto el discurso de la Sección Femenina de la Falange 2.0.

-¿Qué va a suponer el 8-M para el feminismo?

-Ha sido un éxito que calará en la mentalidad colectiva. Creo que dejará una huella buena, pero hay que seguir caminando día a día en busca de la igualdad.