La nueva zarina rusa

La nueva zarina rusa

Ganó un oro olímpico en patinaje sobre hielo en 2006. Tatiana Navka, la mujer del asesor de Putin Dmitri Peskov, es el blanco de la oposición por su rápido enriquecimiento

A. CORBILLÓN

La nueva zarina de Rusia, como llaman en su país a Tatiana Navka, conquistó a sus compatriotas haciendo de gitana. Navka ganó el oro en patinaje sobre hielo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín en 2006 con una vibrante versión de la 'Carmen' operística de Georges Bizet. Hasta la mítica Maya Plisétskaya (primera figura del Bolshói) dijo de ella que era una zíngara «convincente y apasionada». Doce años después, para muchos rusos su princesa sobre el hielo ha dejado de ser tan adorable. Navka es desde hace cuatro años la esposa de Dmitri Peskov, el asesor que más cerca susurra en los oídos de Vladimir Putin. Y estar cerca del poder absoluto tiene beneficios elevados.

En el caso del matrimonio Peskov-Navka se está traduciendo en un cada vez más abultado y exhibicionista tren de vida que ha despertado las sospechas de los pocos opositores que se atreven a desafiar el poder oficial. Las investigaciones de alguno de ellos, como el valiente Alexei Navalny, denuncian estos días que Tatiana acumula ya un patrimonio de unos 10 millones de euros.

En esta valoración no se incluye el enorme palacio que se está construyendo en Rublyovka, una zona boscosa del oeste de Moscú, famosa por albergar a la élite de megarricos de Rusia, incluido su presidente Vladimir Putin.

Las denuncias ponen dudas sobre el precio del terreno, una parcela valorada en 15 millones de euros que la pareja compró por menos de la mitad. Y, para completar el hedor a tráfico de influencias que flota sobre el asunto, el proyecto estaría siendo supervisado por un magnate ruso sospechoso de estar implicado en los presuntos negocios que Donald Trump quería desarrollar en Moscú. Y que son una de las recurrentes pesadillas que penden sobre el presidente norteamericano.

«Llevo muchos años trabajando. Gano dinero y pago impuestos. Todo lo demás es asunto personal», ha zanjado la antigua patinadora ante las constantes sospechas que genera su tren de vida. La vivienda debe de ser una obsesión para esta mujer. Cuando ganó el oro olímpico y fue recibida en el Kremlin junto con otros medallistas, le espetó de forma directa a Putin que «no tengo donde vivir en Moscú». En compensación por los «méritos atléticos a la patria», el premier le regaló un apartamento de 180 metros cuadrados en el centro de la capital.

Tras su brillante carrera deportiva, Tatiana se convirtió en un personaje popular entre sus compatriotas promoviendo espectáculos sobre el hielo y ganando bastante dinero con campañas publicitarias en las que tan pronto anunciaba yogures como ofertas inmobiliarias.

La reina del hielo (Dnepropetrovsk, 1975), casada con su entrenador Alexander Zhulin desde 2000 y padres de una hija, pasaba por un modelo de éxito para el común de los rusos. Aunque la pareja se divorció en 2010. En 2014 fue nombrada embajadora de los Juegos Olímpicos que se celebraron en Sochi, la ciudad de veraneo favorita de Putin. Este título parecía lavar un poco su imagen después de que se supiera que tenía tres cuentas bancarias en Suiza, compañías 'offshore' en las Islas Vírgenes Británicas y su nombre figuraba en los llamados 'Papeles de Panamá'.

Por entonces a Navka le empezaba a resultar complicado ocultar su relación sentimental con Dmitri Peskov, portavoz de Putin desde 2008 y jefe de la Presidencia desde 2012. Fueron padres de una niña manteniendo una relativa opacidad hasta que se casaron en el verano de 2015 precisamente en Sochi y en el hotel Ródina, el favorito de su 'jefe', aunque no lograron que se presentara en la boda.

Un reloj como una casa

La ostentación ya figuraba entonces en los códigos públicos de la pareja. Peskov, que apenas ganaba 132.000 euros al año, según la agencia rusa Ria Novosti, dio el 'sí, quiero' con un reloj de 600.000 euros. «Vale más que el apartamento en el que vive», dijo con ironía el opositor Navalny.

Además de sus ambiciones personales, Peskok aportó a la nueva sociedad de gananciales la experiencia de dos matrimonios previos y tres hijos. Tatiana también se llevó a su hija mayor, Sasha (nacida en 2000). La pareja dedicó un amplio esfuerzo y despliegue mediático a ganarse a sus conciudadanos en medios y cadenas de televisión cercanos al régimen. A Nadezhda, la hija común, la presentaba su madre como «un ángel guardián que una a toda la familia».

Junto a los reportajes sobre el color de las cortinas o cómo van a llenar los 2.400 metros cuadrados habitables que contempla su nueva mansión, en Moscú se multiplican las voces que reclaman explicaciones respecto a qué parte de la fortuna del matrimonio se debe a los réditos de los veinte años que Dmitri Peskov lleva siendo hombre de confianza del ruso más poderoso.

El ascenso de la pareja ha ido en paralelo con la soledad de Putin, divorciado de su mujer, Liudmila, precisamente en 2014. Desde entonces, la gitana Carmen que sorteaba el hielo sobre una cuchilla es hoy para los rusos la nueva 'zarina' que pone ritmo al Kremlin. Tan grácil y segura que ya es la séptima esposa más rica entre los funcionarios rusos, según la lista Forbes.

 

Fotos

Vídeos