Moda española de segunda mano

Desfile de María Escoté. / Ifema

Igual que un buen complemento levanta un estilismo plano, el asturiano Marcos Luengo alzó una jornada en la que María Escoté presentó un trabajo para wallapop

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

La polémica acompañó a María Escoté en la última jornada de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). La diseñadora levantó el telón de la última jornada de la pasarela madrileña con un curiosa colaboración con wallapop. La plataforma de compraventa de enseres de segunda mano dio a la miembro del jurado del programa de La1 'Maestros de la costura' una cantidad de dinero -la cuarta parte de lo que suele gastar en una de sus colecciones- para invertir en adquirir ropa de la plataforma que transformó en otras prendas que, indudablemente, tenían el sello Escoté. Lo que es un mérito enorme y demuestra su maestría con la aguja. Desde el vestido de novia confeccionado con una veintena de retales de camisones a otro creado con medio centenar de camisetas de distintas selecciones de fútbol pasando por la transformación de un traje de flamenca, una chaqueta de moto o vestidos infantiles de nido de abeja. Su intención no era presentar en el calendario oficial este trabajo, que no va a estar a la venta. No consideraba que fuese el lugar adecuado. Sin embargo, el cliente insistió y la dirección de MBFWM aceptó el reto.

Una transformación que sorprendió tanto como la nueva estética de Miguel Marinero en una apuesta más armoniosa de lo que acostumbra. Partiendo de los elementos del fondo marino como inspiración de patrones y gama cromática, trabaja con materiales naturales como el lino lavado y el tul bordado y plisado, que mezcla con lentejuelas a modo de escamas, mientras los flecos generan tentáculos inesperados en vestidos vaporosos. La napa en negro representa la faceta rebelde y un tanto punk de la firma, con prendas clave pintadas a mano.

Ulises Mérida también sigue apostando por tejidos naturales y líneas fluidas más amplias de lo habitual. Los cortes al bies provocan que las prendas se muevan alrededor de la mujer que busca piezas especiales para el día a día sin perder el toque de sofisticación de los eventos especiales. Siluetas urbanas y elegantes en prendas muy relajadas en vaporosas bambulas y guipures acompañando algodón y lino -del bueno-. Se trabajan tejidos más rígidos como el gazar y algunos con acabados metalizados para aportar ese toque arquitectónico tan distintivo de la casa. La gama de color va desde el blanco y beige, combinados con unos cálidos fucsias y rosas, pasando por azules medios y azules intensos. Intensidad a la que dan más potencia los colores flúor. Las joyas súper ligeras de Begoña Rentero, creadora que usa papeles especiales de seda, lana o algodón, son un gran descubrimiento.

Como si de una galería de arte se tratase, las espectaculares obras de Marcos Luengo hipnotizaron con el elegante y delicado vaivén de sus vaporosos tejidos, con acuarelas del arquitecto y pintor Charles Villeneuve sobre ellas. La calidad de las telas del diseñador dan vida al esplender de la floración, representada en colores como el magenta, blanco, rosa, lila y musgo. Cabe destacar la colaboración con la escultora Marga García Pinto, que baña en estaño hojas de ficus, arce, semillas y frutos para unos complementos con vida. Igual que un buen complemento levanta un estilismo plano, el asturiano alzó una jornada que se presagiaba sin mucha chicha.

Una de las propuestas de Marcos Luengo.
Una de las propuestas de Marcos Luengo. / AFP

La moda masculina llegó con la joven marca Duarte partiendo del concepto minimalista de la sastrería clásica y evolucionando hacia lo nativo y artesanal. Siluetas estructuradas en tejidos de lino, sargas y denim, que se rompen en una fusión con prendas más livianas y fluidas en seda, algodón y tejidos técnicos ligeros. La paleta de color empleada recoge una base ligera de tonos crudos que se va amplificando y desarrollando hacia tonos muy saturados a medida que aparecen estampados como el tie-dye en naranja y azul, cuadros en verde, lima y vainilla, y un estampado inspirado en el arte Haida de los nativos de la Columbia Británica canadiense en tonos marrones y burdeos como contrapunto. Además, el director creativo de la firma, Kiko Font, presentó una serie de joyas de edición limitada que ha diseñado en exclusiva para David Locco con diamantes ecológicos.

«Porque tú lo vales»

L'Oréal Paris culminó la temporada con un desfile que festejaba sus 20 años apoyando a la moda española. Un apoyo que ha supuesto más 30 millones por parte de la marca de cosmética y se ha visto reflejado en los premios a la Mejor Colección y a la Mejor Modelo, que han reconocido el trabajo de 21 diseñadores y 39 maniquíes. Para celebrarlo, reunieron en un desfile a 17 diseñadores premiados (Agatha Ruiz de la Prada, Alvarno, Ana Locking, Ángel Schlesser, Antonio Miró, Carlos Díez, Carmen March, , Ion Fiz, Jorge Vázquez, José Castro, Juan Duyos, Juan Vidal, Juajo Oliva, Miguel Palacio, Miriam Ocariz, Spastor y Teresa Helbig) y a 20 modelos, entre las que estaban Marta Español, Amparo Bonmatí, Madeleine Hort y Laura Sánchez.

Una fiesta de la que quiso ser participé la ministra de Industria. Reyes Maroto lleva dos temporadas asistiendo a desfiles, pero también conociendo a la Industria desde dentro, «visitando fábricas, empresas de calzado y centros tecnológicos como Inditex». «Sí, compro mucho en Inditex. También las ministras consumimos ese tipo de moda», señaló. «Me gusta mucho Massimo Dutti y me gustan los colores de Agatha Ruiz de la Prada. Es muy rompedora».

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