Kohl, pasión en la sauna

Helmut Kohl y su primera esposa, Hannelore, en 1997, cuatro años antes de divorciarse. Arriba, Beatrice en portada de la revista en la que desveló su romance con el mandatario alemán. / REUTERS
Helmut Kohl y su primera esposa, Hannelore, en 1997, cuatro años antes de divorciarse. Arriba, Beatrice en portada de la revista en la que desveló su romance con el mandatario alemán. / REUTERS

Una amante del excanciller desvela los secretos de su romance en un libro donde le describe como un experto en engañar a su esposa

I. CUESTA

Alemania lleva días preguntándose qué pensaría Helmut Kohl si supiera que una de sus amantes ha decidido abrir su corazón y volcar su tórrida historia de amor en las páginas de un libro que ha nacido con vocación de 'best seller'. Beatrice Herbold, que así se llama la señora que compartió cama con el líder de la CDU, afirma que le habría gustado conocer la opinión del excanciller. Pero Kohl falleció hace dos años sin imaginar que llegaría el día en que la primicia que Beatrice adelantó en 2016 en una entrevista a la revista 'Bunte' se convertiría en una máquina de hacer dinero tras decidirse a contarlo con todo lujo de detalle.

La historia de la antigua amante, que a estas alturas encabeza la lista de libros más vendidos de la Alemania que él ayudó a reunificar, comienza -como no podía ser de otro modo- por el principio. Dice Beatrice, que ha cumplido ya 61 años y ha demostrado tener una memoria al alcance de un puñado de privilegiados, que era la Semana Santa de 1990, un momento clave para la historia de Alemania y también del mundo tras la caída del muro de Berlín, cuando ambos coincidieron en la sauna de un hotel de Austria. Ella, que por aquel entonces tenía 28 años, se disponía a pasar unos días de descanso en el hotel St. George de Bad Hofgastein, en Salzburgo, cuando al entrar en la sauna se dio de bruces con un Khol inmenso y despatarrado como Dios le trajo al mundo, rodeado de guardaespaldas. Asegura que cuando quiso marcharse y apartar aquella visión de su fotográfica memoria el canciller le rogó que se quedara. Aquello sería el comienzo de mucho más que una bonita amistad. «Quise salir lo antes posible, pero él no lo permitió. Tuve que sentarme a su lado, totalmente sonrojada, y luego mirar hacia adelante para no tener que ver al canciller desnudo. A él le gustó la situación», asegura Beatrice en el libro, que ha titulado 'Geliebte Freundin. Meine geheimnen Jahre mit Helmut Kohl' (Amiga amante. Mis años secretos con Helmut Kohl), para no dejar ningún espacio a la duda.

Pero si alguien cree que el artífice de la reunificación alemana se lanzó inmediatamente a su conquista, está equivocado: la relación avanzó lentamente hasta que años después se dejaron llevar por la pasión. Fue el día en que él acudió a su casa de Wiesbaden. «Después de cenar (Beatrice recuerda el menú completo) mi corazón latía salvajemente», relata. «En ese momento se concretó nuestro amor secreto, todo lo que hace que el amor entre un hombre y mujer sea completo y único. Fue muy hermoso. Incluso después de tantos años, sigo llevando la sensación de nuestra primera noche dentro de mí», revela. Y es que Kohl, además de un animal político, era único engañando a su esposa.