Boda galáctica

Sergio Ramos y Pilar Rubio se dan el 'sí, quiero' en la catedral de Sevilla ante futbolistas y artistas

P. MUÑOZ

La boda del siglo fue también la de la galaxia... balompédica. Salvo Iker Casillas, que convalece de una lesión cardiaca y cuya mujer, Sara Carbolnero, se recupera también de una reciente operación, no faltaba un solo 'crack' en la catedral de Sevilla para asistir al enlace entre el capitán del Real Madrid Sergio Ramos y la presentadora de televisión madrileña Pilar Rubio. Desde viejas glorias como David Beckham, destilando elegancia junto a la glamurosa ex'spice' Victoria, hasta figuras de la Liga actual como Luka Modric, Jordi Alba o Keylor Navas. El libro de fotografías de la boda bien podría pasar por un álbum de cromos futbolísticos si no fuera por la distinción con que los jugadores portaban sus chaqués y por las esculturales mujeres que les acompañaban. Toreros, artistas y personajes de la farándula completaban la relación de 400 invitados que, al desfilar hacia la catedral, llevaron al delirio a cientos de personas apostadas desde horas antes ante el templo.

Ramos, con chaqué oscuro a cuadros y original corbata, llegó del brazo de su madre a la catedral, en cuyo interior esperó a la novia. Esta apareció envuelta en un espectacular vestido blanco de silueta columna con sobrefalda incorporada, diseño del libanés Zuhair Murad, tocada con un largo velo y llevando un ramo negro.

Tras siete años de convivencia y con tres hijos en común, la pareja estaba decidida a darse el 'sí quiero' a lo grande. Tras alrededor de una hora de ceremonia, durante la cual Niña Pastori cantó la Salve rociera, los novios salieron a la luz del atardecer convertidos ya en marido y mujer y posaron -ella visiblemente emocionada, él muy sonriente- y se besaron ante las cámaras.

Novios e invitados partieron después hacia la finca La Alegría SR4 que Sergio Ramos tiene en Bollullos de la Mitación, cerca de Sevilla. Allí les esperaba el banquete, a cargo del chef Dani García, tres estrellas Michelin, y un espectáculo grandioso a cargo de la legendaria banda australiana AC/DC y de los cantaores flamencos Manuel Carraco y Manuel Cortés. La juerga se prolongó, es un suponer, hasta la madrugada.