Aquí yace el cadáver del cuerpo electoral

ANTONIO TINOCO

Queríamos cambios, los pedimos a gritos, es verdad, nos parecía que el bipartidismo había llegado a ser de nuevo el turnismo de la Restauración, trufado de corrupciones. La fatiga de los materiales había llegado al PP y al PSOE y España acogió con alivio y expectación los nuevos partidos que surgieron, decían, para regenerar la vida política, para salvarnos del peligro del inmovilismo, incluso para tonificar la democracia. Más o menos un lustro después lo que hay no es lo que esperábamos: el bipartidismo ha muerto, sí, pero en su lugar ha emergido un bibloquismo que formalmente se nutre de dos o más partidos y que a la vista de que está dejando pendiente aquello por lo que parecía haber llegado, la conclusión es que sólo ha traído una novedad, e insustancial: ahora hay más actores sobre el escenario, pero la obra que representan es la misma.

Lo visto en los últimos días con las negociaciones previas a la constitución de los ayuntamientos es la demostración del fracaso de la España multipartidista que nos habían vendido, y si hay alguien que piense que ahí ha habido una muestra de regeneración, de avance de nuestro sistema político o de mejora de nuestra democracia en relación con la que había hace 5 años que levante la mano. Yo no la levantaré. Porque nosotros fuimos a votar, elegimos nuestra opción y de ello salieron unos resultados de los que se han apoderado los partidos para utilizarlos en su exclusivo beneficio y con consecuencias que nada tienen que ver con el mensaje de las urnas.

Ellos nos han dicho que lo vivido en estos días han sido negociaciones necesarias para constituir mayorías con las que alcanzar acuerdos de investidura. No es verdad, es propaganda. Cometeríamos un error si dejáramos que lo sucedido nos lo explicaran los telediarios o las páginas de los periódicos, porque para entenderlo hay que remitirse a los documentales de La 2 sobre la vida salvaje: lo que han hecho con los votantes los partidos políticos se comprende mejor viendo las imágenes de un muladar en el que especies carroñeras despedazan y se reparten los despojos de un cadáver. El muerto somos nosotros, el cuerpo electoral. ¡Los ciudadanos, Ciudadanos!.

La verdad de los pactos no está en los periódicos, sino en los documentales de la vida salvaje

¿Quién nos iba a decir que cuando nos hablaban de pactos querían decirnos que eran esto? ¿Quién nos iba a decir que cuando nos aseguraban que en la España superadora del bipartidismo se aposentaría un modo de hacer política basado en la negociación, las coaliciones transversales, el consenso. el resultado iba a ser el espectáculo de unos partidos a la rebatiña con nuestros votos, jugando con ellos como si fueran su botín para crear modelos de alcaldías sólo a su conveniencia: las de medio tiempo; las del partido que ni ganó las elecciones ni fue el más votado entre los que las perdieron; incluso las alcaldías de alcaldes que no tienen grupo?

Ahora ya lo sabemos: lo que nos vendían sobre las bondades del multipartidismo y los partidos nuevos era propaganda. ¿La verdad? En los documentales de La 2. Allí encontrarán, despedazado, el cuerpo electoral. Es decir, nosotros.