«Lo del wasap, peor en India»

Subhas Yadav, la pasada semana en Cáceres. :: Jorge Rey/
Subhas Yadav, la pasada semana en Cáceres. :: Jorge Rey

Subhas Yadav, un doctorando hindú que nos ve muy pesimistas

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Cuando Subhas Yadav (Nagai-India, 1985) sale de su apartamento universitario cacereño, se encuentra con un rebaño de ovejas pastando en la puerta y si levanta la vista, todo es llanura, todo es dehesa. Esta circunstancia, que tanto extraña a otros estudiantes y profesores visitantes del campus de Cáceres de la Universidad de Extremadura, no le llama la atención a Subhas, al fin y al cabo, pertenece a la casta hindú de los 'ahir', pastores rurales de clase media baja.

Este joven hindú, que realiza estudios de doctorado en la facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, es un personaje singular en su comunidad: primer licenciado de su familia, primer doctorando de su pueblo y quizás también el primero de su provincia que trabaja en una tesis sobre literatura hispánica.

Subhas disfruta de una estancia de diez meses en el campus de Cáceres. Está encantado con el ambiente de trabajo en los talleres de investigación de Filología. «Mi tutor, el profesor Miguel Ángel Lama, me ayuda mucho», apunta. A la vez que prepara su tesis, imparte conferencias y presenta ponencias en congresos: una en Alicante sobre la recepción de Miguel Hernández en la India, otra en Barcelona sobre el pensamiento del colonialismo, una tercera en la República Checa en torno al lenguaje y la realidad en el realismo mágico.

¿Por qué un joven de Nagai escoge Cáceres para formarse como doctor? «Pues porque no conocía la ciudad y porque el hispanismo empieza en Extremadura con los conquistadores, que son quienes llevan España a América», explica. Una vez asentado en la ciudad, Subhas Yadav ha ido descubriendo lo que él llama las diferentes ciudades que hay en Cáceres: «Hay un Cáceres por San Blas, otro Cáceres en La Madrila, están los Cáceres de Cánovas, de la parte antigua, de la plaza Mayor... En la India, todo es más compacto. Además, en Cáceres se conserva muy bien la historia. En la India, solo se valoran los grandes monumentos como el Taj Mahal, pero los restos de muralla romana de la Puerta de Coria de Cáceres, allí no se habrían conservado», detalla.

En la India, no se sabe nada de Extremadura y de España, solo se conocían el flamenco, las playas y los toros. «Aunque lo que ahora está de moda en la India es la tomatina de Buñol por una película de mucho éxito: una despedida de solteros hindúes en España visitando la tomatina, los sanfermines, la playa, los campos de encinas y alcornoques y los molinos de viento de La Mancha», repasa Subhas Yadav los tópicos para después cambiar de lado y destacar el yoga, la espiritualidad y la pobreza extrema como los tres elementos con que relacionan a su país en España. «Si tecleas India en google.es, salen noticias de vacas, de elefantes y de pobres; si lo tecleas en google.com, aparecen noticias digamos normales, de la gente común; y si lo tecleas en google.in, entonces todo son noticias políticas de la India», se extraña.

En Extremadura, disfruta del embutido. «El jamón y el chorizo tienen un sabor muy diferente al que tomaba en Santiago de Compostela, con las lentejas hago cocina fusión: cúrcuma y tocino», comenta. En las tiendas, le preguntan si es marroquí o sudamericano y cuando dice que es de la India se extrañan: «¿Qué haces aquí?». Cree que la gente mayor es muy amable, pero los jóvenes no parecen tener tiempo para relacionarse y tienen prisa siempre, aunque cuando le decimos que quizás se deba al wasap, replica: «Lo del wasap es mucho peor en la India. Va a cambiar la cultura de las relaciones, esta generación no interactúa, no habla y solo se ríe en su wasap».

Subhas lee cada día la prensa extremeña y nacional. En su país, los diez primeros periódicos venden entre millón y medio y cuatro millones de ejemplares cada uno. «Pero la diferencia es que ustedes, por lo que leo en la prensa, están todo el día en los extremos, en lo negativo, no dialogan, todo está muy mal, son demasiado pesimistas», sentencia.

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