La vuelta al cole de los abuelos

El decisivo papel de los mayores en el cuidado de los nietos se hace más visible con el inicio del curso escolar

Francisco León acompaña a sus nietas al colegio pacense Luis de Morales:: C. MORENO/
Francisco León acompaña a sus nietas al colegio pacense Luis de Morales:: C. MORENO
CLAUDIO MATEOSPlasencia

El inicio del curso escolar transforma por completo la rutina diaria de miles de familias, y en ese cambio juegan también un papel creciente los abuelos, cuyo papel de 'canguros', a veces obligado, se hace más visible al encargarse en muchos casos de llevar y recoger a sus nietos en el colegio. «Es la mal llamada solidaridad intergeneracional», apunta Santiago Cambero, profesor de Sociología en la Universidad de Extremadura y especialista en gerontología social.

No cabe duda de que un porcentaje muy elevado de los abuelos que asumen este rol lo hacen con gusto y encantados de ayudar a sus hijos cuando a estos les resulta imposible hacerse cargo de los niños, casi siempre por motivos laborales. Pero eso no significa, ni mucho menos, que sea la situación ideal, ya que, como apunta Cambero, están cubriendo una necesidad de la que deberían ocuparse las administraciones, como ocurre en los países del norte de Europa, donde las ayudas públicas para facilitar la conciliación laboral y familiar se encuentran a años luz de lo que ocurre en España.

«Nos encontramos ante un fracaso del sistema social del estado del bienestar –afirma el sociólogo de la UEx–, que en Extremadura y en todo el país en general está basado en la familia, el colchón que amortigua las malas condiciones de vida».

Después, cada familia es distinta, y de hecho cuesta encontrar abuelos que se quejen abiertamente de este papel que muchas veces no les queda más remedio que asumir, y menos aún que se nieguen a hacer de canguros de sus nietos. «Sí vemos casos de mayores que se plantan y les dicen a sus hijos que no, pero no es lo habitual, entre otras cosas porque en España, que es una sociedad familista, está mal visto, y además ante todo están movidos por el cariño».

Puerto Sánchez y su nieta :: A.S.
Puerto Sánchez y su nieta :: A.S.

Santiago Cambero llama la atención sobre un fenómeno creciente y que intensifica aún más la presión sobre los mayores que se encuentran en condiciones de servir de soporte familiar. Los abuelos de hoy, que son la generación del 'baby boom' de los años cincuenta y sesenta, se están ocupando por una parte de cuidar a sus nietos de la 'generación Z' (nacidos entre 1994 y 2010), y por otra de sus propios mayores, la generación de la posguerra, con más de 85 años y dependientes en un alto porcentaje. Esto, indica el sociólogo, se debe a la cada vez mayor longevidad de la población, y es una realidad que se irá viendo incrementada en los próximos años en sociedades cada vez más envejecidas como la española, y sobre todo la extremeña, donde los mayores de 64 años superan ya el 30% de la población.

Pepi Claverías Avivar, que lleva tres décadas viviendo en Plasencia, ha iniciado el nuevo curso volviendo a llevar cada día al colegio a sus nietos, dos gemelos que están a punto de cumplir siete años. «Yo lo llevo muy bien, y casi mejor ahora que ha empezado el cole porque ya no los tengo toda la mañana en casa y dispongo de más tiempo para hacer mis cosas», afirma esta abuela, que tan solo tiene 57 años. Sobre el fenómeno de los abuelos 'canguro' en general, ella cree que es positivo ayudar a los hijos, aunque eso sí, «siempre dentro de un límite y cuando sea necesario, porque los hay que abusan». Además, a diferencia de su propia madre, que trabajaba y apenas pudo colaborar en la crianza de los nietos, Pepi Claverías dispone de una pensión de viudedad que le permite contar con tiempo y estar ahí para echar una mano siempre que se la necesita.

Pepi Claverías acompaña a sus nietos mellizos, que están a punto de cumplir siete años. :: ANDY SOLÉ
Pepi Claverías acompaña a sus nietos mellizos, que están a punto de cumplir siete años. :: ANDY SOLÉ

También en Plasencia vive Puerto Sánchez Molano, de 61 años, otra de las abuelas que prácticamente a diario acuden al colegio, en su caso para llevar o recoger a su nieta Shaila, que acaba de empezar quinto curso de Primaria. Ella no nota una gran diferencia entre las vacaciones y la época escolar, si bien señala que si no fuera por la ayuda que presta, su hija y su yerno tendrían que recurrir a algún otro familiar, porque los dos suelen estar trabajando a la hora de salida de colegio. Puerto conoce muy bien el valor de tener una abuela que te ayude, ya que de muy joven emigró a Suiza para trabajar y su madre fue un apoyo imprescindible en la crianza. «Si para mi madre fue fundamental, ¿cómo no voy a ayudar yo a mi hija?», razona.

«La mal llamada solidaridad entre generaciones es un fracaso del sistema social del estado del bienestar»

«La mal llamada solidaridad entre generaciones es un fracaso del sistema social del estado del bienestar» santiago cambero, profesor de sociología

Santiago Cambero indica que, por muy de buena gana que los abuelos ejerzan este papel, supone para ellos un esfuerzo «injusto» cuando se convierte en obligación, y en el caso de los padres una «desvirtualización social del rol de los adultos». Además, pone el acento en la «contradicción» que supone en la sociedad actual que por un lado exista esta dependencia de ayuda de los abuelos, y por otra sufran una discriminación por su edad, el llamado 'edadismo', que según la ONU es la tercera más grave que existe en el mundo tras el racismo y el sexismo.

El sociólogo apunta no obstante que el fenómeno de los abuelos 'canguro' es sobre todo urbano, ya que en los pueblos pequeños sigue existiendo en buena medida una «solidaridad vecinal» que ya se ha perdido en las ciudades, incluidos los barrios donde antes sí se daba.

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