«Yo voté la Constitución»

Cinco extremeños recuerdan la emoción de aquel 6 de diciembre de hace 40 años

«Yo voté la Constitución»
Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Ellos eran los 'millennials' de entonces. Hace 40 años cumplieron 18 años. A la emoción de los españoles por votar la Constitución tras una guerra y cuatro décadas de dictadura, ellos sumaron la juventud y las ganas de comerse el mundo. Ese sentimiento que desborda a quienes están a punto de abandonar la adolescencia, en muchos casos empiezan la Universidad y se sienten mayores por primera vez.

Opinión

Julián Pocostales, Trinidad Nogales, Juani Mateos, Diego Mostazo y José Luis Quintana echan la vista atrás para recordar qué hicieron aquel lejano 6 de diciembre de 1978. Unos fueron a votar con amigos y se preguntaban si en el último momento aparecerían en la lista con derecho a voto. Otros fueron en familia y mantienen la tradición de ir con los suyos a las urnas.

Ellos, como la mayoría de los extremeños que fueron aquel día a votar, coinciden en una palabra: ilusión. En Extremadura, la Constitución tuvo un respaldo del 89,3%, lo que la situó en la sexta comunidad con mayor voto favorable, por detrás curiosamente de Cataluña (90,5). La mayor proporción de síes se logró en Canarias (91,9) y Andalucía (91,6).

Algunos actualizarían la Carta Magna y otros están decepcionados con la política, así rememoran aquel día y valoran las últimas cuatro décadas

El 6 de diciembre de 1978 estaban convocados a las urnas un total de 765.235 personas en Extremadura. La participación en la región fue del 70,5%. El profesor de Derecho Constitucional de la UEx José Ángel Camisón asegura en estas mismas páginas en una artículo de opinión que todavía conviven entre nosotros unas 300.000 personas que fueron directamente protagonistas en aquella jornada.

De ellos no hablan los libros de Historia, pero pasarán a la española por haber votado la Carta Magna que ha dado a nuestro país las mayores cotas de desarrollo que ha conocido. En HOY les hemos puesto nombres propios.

Trinidad Nogales | Directora del Museo de Arte Romano «No fuimos conscientes de estar viviendo algo histórico»

La emeritense Trinidad Nogales estudiaba Historia en la Universidad de Salamanca con 18 años recién cumplidos el día del referéndum. «Deseaba que llegara esa fecha porque hasta entonces la mayoría de edad se alcanzaba a los 21 años. Se cambió y se puso a los 18. Y para mí eso supuso entrar en la madurez más absoluta», admite la directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.

«En aquellos primeros años de la transición democrática en la Universidad había muchas conferencias de los partidos políticos, que entonces empezaban a hacer actos públicos. Teníamos ocasión de escuchar a gente de todo el espectro político. Para mí, como persona que comenzaba a vivir una vida adulta, era una nueva etapa muy ilusionante. ¡Y claro que voté!», comenta. Lo hizo en el colegio público Trajano de Mérida y dio su voto favorable.

Nogales, que es funcionaria del cuerpo de conservadores de museos, dio el salto a la primera línea política durante la legislatura de José Antonio Monago (2011-2015), cuando asumió la cartera de la Consejería de Educación y Cultura. Pero en 1978, admite, no se había sentido atraída por la política. «Lo veía más bien como espectadora. Nosotros, como jóvenes, queríamos una transformación que evitara que la sociedad se polarizara. Creo que, afortunadamente, se consiguió y por eso fue tan importante la Constitución para los españoles. En aquel momento no fuimos tan conscientes de estar viviendo un acontecimiento histórico. Cuando eres testigo de cosas así, te das cuenta a posteriori».

Trinidad Nogales.
Trinidad Nogales. / HOY

José Luis Quintana | Alcalde de Don Benito «Apuesto por una Constitución viva, que pueda cambiarse»

«Fue mi primera votación porque yo cumplí años justo dos días antes», recuerda José Luis Quintana, alcalde de Don Benito, sobre el ambiente que se respiraba esos días en los que se iba a decidir el futuro de todo el país.

«Siempre me había atraído la política, en aquellos momentos había mucho debate y durante todo el verano previo seguí las negociaciones y la labor de los padres de la Constitución», añade.

Recuerda cada detalle. «Voté en las urnas de la calle República Argentina y el ambiente que se respiraba era el de dejar atrás la dictadura y empezar un nuevo camino; la mayoría de la gente decía que sí, había total unanimidad, todo era incipiente, pero era el inicio de la consolidación de la democracia».

Pero también fue una época especial en lo personal. «Tenía una edad en la que te quieres comer el mundo, tienes muchas ilusiones y con esto abandonábamos el blanco y negro para iniciar un nuevo camino a color». «Además meses después iba a iniciar mi época universitaria, por lo que para mí marcaría también un camino personal por recorrer ... Quién me iba a decir a mí que iba a ser el alcalde de Don Benito 40 años después».

Sin embargo, no sólo ha cambiado la vida de Quintana, también lo ha hecho el país y llega a 2018 con una Constitución ya envejecida. Cree que es momento de adaptar la Carta Magna a los nuevos tiempos. «Sólo hay que ver por ejemplo cómo eran los periódicos entonces para notar los cambios que se han producido», dice Quintana, que añade que no entiende cómo la sanidad no está en la Constitución, «no parece que sea lógico, como tampoco lo es que no aparezca todo lo referente a las nuevas tecnologías, algunos aspectos de las comunidades autónomas o sobre la Corona». Son cuestiones que cree que se deben modificar: «El cambio es necesario y además apostaría por una Constitución viva, que pueda cambiarse y pueda continuar en el tiempo. Las bases están puestas y ahora hay que adaptarse a las circunstancias y a los tiempos, que nada tienen que ver con 1978».

José L. Quintana en una exposición de portadas sobre el 6-D .
José L. Quintana en una exposición de portadas sobre el 6-D . / Estrella Domeque

Juani Mateos | Empresaria «Mis padres me dijeron que votar era bueno para España»

Vive justo enfrente del colegio electoral donde depositó su voto, el Suárez Somonte de Mérida, hace 40 años. Entonces, ella era una joven de 20 que trabajaba de administrativa. Recuerda que oyó comentarios de sus compañeras sobre el derecho a votar y se animó a hacerlo. «Tenía ilusión por hacer una cosa nueva y votar era una de las cosas que te hacían mayor». En aquel tiempo vivía con sus padres y ellos le animaron. «Me dijeron que votar era una cosa buena para España». Y les hizo caso.

Recuerda fue acompañada de una compañera y una vecina a votar, y que había «mucho ambiente y mucha gente» en el colegio.

Conoce el texto porque ha preparado oposiciones, pero le parece aburrido y opina que debería cambiar para «adaptarse a los nuevos tiempos». Confiesa Juani que no le gusta la política y que echa de menos en la sociedad actual «más justicia e igualdad». «Antes votaba, pero en las últimas elecciones no he ido porque estoy decepcionada y muy cabreada. Los gobernantes actuales tenían que ser más humanos y humildes y pegarse más a las vidas y problemas de los ciudadanos. Y como no lo veo no voy a votar». Confía en un cambio para volver a creer en la política.

Juani Mateos delante del colegio donde votó el referéndum.
Juani Mateos delante del colegio donde votó el referéndum. / Brígido

Julián Pocostales | Gerente de Tubasa «Es la única vez que todo el mundo se ha puesto de acuerdo»

Le parece que fue ayer. Acudió a las urnas con un amigo y, como estaban ya en el centro de Badajoz, después se fueron de cañas. La calle Zurbarán era un hervidero de gente. El Pichi, el Méndez y el Hogar Extremeño estuvieron a tope hace hoy 40 años.

Julián Pocostales era entonces un estudiante de primero de Ingeniera Industrial, que iba con su grupo de amigos a casi todos los actos que convocaban los partidos.Recuerda uno en la parroquia de San José cuando el PSOE aún no estaba legalizado. «Era un mundo nuevo el que se nos abría y teníamos muchas ganas, todo era muy pacífico. Había un interés por parte de unos de explicar lo que pretendían hacer y de otros por escuchar. Pero todo con mucho respeto, que hoy veo que se ha perdido por las ideas de los demás».

«Creo que es la única vez que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en España», dice sobre el referéndum, y valora que los españoles supieran hacerlo por el bien común. «Eso es lo que echo de menos ahora».

Cree que no ha faltado a ninguna cita con las urnas. Ahora, siempre que pueden, le acompañan sus hijas. Le gusta irse después a comer a la calle con ellas, «como si fuera un día de fiesta». Aún así, opina que «no ha habido ninguna votación como aquella. Había después mucha gente en la calle y todo el mundo estaba feliz». De hecho, rememora que todos daban por hecho que ganaría el 'sí'. No siguió la jornada por la radio. Por eso, al día siguiente y con los datos por delante, se sorprendió por «la alta participación y la abrumadora mayoría». Cuarenta años después valora que la Constitución ha sido buena. «No me imagino cómo sería España sin su Constitución».

Echa la vista atrás para volver a su casa de aquellos días. Primero el miedo por la incertidumbre que sintió su madre, ya viuda, y después la esperanza que ella sintió al ver el consenso.Ella, que había sufrido la guerra, también participó en el referéndum.

Julián Pocostales con un ejemplar de la Constitución.
Julián Pocostales con un ejemplar de la Constitución. / J. V. Arnelas

Diego Mostazo | Comerciante de Cáceres «Voté que sí; me parecíaun paso adelante»

Diego Mostazo es miembro de una conocida familia cacereña vinculada al mundo del comercio. En 1978, evoca, él ya estaba detrás del mostrador en uno de los establecimientos de su padre. Y un año después, en 1979, nació su primera hija. «He vivido deprisa. Se me adelantó la madurez», asegura el empresario.

Nació el 26 de mayo de 1960. «En el 78 estábamos sensibilizados porque salíamos de una dictadura. Nosotros, sinceramente, no la sufrimos como tal porque éramos pequeños cuando aquello ocurría. Pero tengo claro que voté y que voté que sí. Me parecía un paso adelante para la situación que estábamos viviendo en este país», afirma rotundo.

En lo personal, detalla, que «cuando se votó la Constitución era la época en la que estabas intentando tomar una decisión sobre qué hacer con tu vida: si te ponías a trabajar, si seguías estudiando...», relata. «Yo me incliné por ser autónomo, aunque ahora me arrepiento», confiesa.

A la hora de trazar una fotografía del Cáceres de hace 40 años, Diego sitúa la instantánea en la Ciudad Monumental. Pone el foco, en concreto, en la plaza de San Jorge. «En aquella época Cáceres era una ciudad tranquila. La gente de mi generación era tranquila, más o menos comprometida, y nos reuníamos mucho en la plaza de San Jorge. Frecuentábamos el casco histórico. Había muy buen ambiente. Me acuerdo de que las chicas de la Universidad Laboral daban mucho ambiente a la ciudad, al igual que los soldados. Por lo tanto, en Cáceres había un ambiente juvenil muy agradable», concluye.

Diego Mostazo.
Diego Mostazo. / Jorge Rey

 

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