Vara y el Papa

Entendemos, aunque nos duela, que Francisco no haya aceptado la invitación cursada por el alcalde de Guadalupe, a través del arzobispo de Toledo, para visitar esta población con motivo del 25 aniversario de su declaración como Patrimonio de la Humanidad

VICENTE SÁNCHEZ-CANOPresidente de Honor de Guadalupex

Al poco tiempo de fundar Guadalupex, el presidente Vara nos convocó a una representación de la junta directiva de Guadalupex en un hotel de Mérida para saludarnos y conocer de primera mano de nuestro propósito. Fue una reunión muy cordial y discreta, de la que salimos con el firme compromiso del presidente de la Junta de Extremadura de apoyar sin fisuras nuestra reivindicación.

Desde aquel momento hasta el día de la fecha Vara ha cumplido con su palabra, como también lo hicieron los anteriores presidentes autonómicos de nuestra región en cuantas oportunidades tuvieron. El apoyo institucional, político, ciudadano y religioso de la sociedad extremeña a la propuesta de normalización del anacronismo histórico que supone la pertenencia eclesiástica de la Patrona de nuestra región a un territorio ajeno a la misma ha sido una constante en estos más de 12 años de reivindicación de nuestra asociación.

Fruto del clamor popular que generó nuestra demanda fue la declaración institucional que la Asamblea de Extremadura realizó el día 18 de febrero de 2008, donde manifiesta: «…es justo que el esfuerzo y la constancia de la Asociación cívica extremeña 'Virgen de Guadalupe', Guadalupex, se vea acompañado por quienes tenemos responsabilidades políticas. Este Parlamento, desde el más profundo respeto a la independencia y autonomía de la iglesia católica para gestionar sus propios asuntos e intereses, quiere manifestar su expreso apoyo a que Guadalupe dependa de una jurisdicción eclesiástica con sede en el territorio extremeño». A esta declaración se sumaron las dos diputaciones provinciales, la totalidad de las grandes corporaciones municipales, la mayoría de los colegios profesionales, asociaciones sociales y culturales, fundaciones, y más de 50.000 extremeños que, con sus firmas, apoyaron nuestra reivindicación. Fuera de Extremadura, las casas regionales extremeñas se convirtieron en altavoces de nuestras propuestas organizando charlas, reuniones, conferencias, asambleas y manifestaciones como apoyo a la misma.

Los obispos extremeños, así como la alta jerarquía eclesiástica española, en las distintas reuniones mantenidas, nos han mostrado su apoyo y comprensión, si bien hemos de reconocer que ha sido en los últimos años cuando se percibe una actitud más comprometida con el sentimiento de la mayoría de los extremeños. La llegada de monseñor Morga como titular del arzobispado de Mérida-Badajoz ha representado un salto cualitativo muy importante en esta cuestión. Nos consta, en este sentido, que la postura de los obispos extremeños es unánime. Consideran imprescindible para su labor pastoral que se normalice esta situación. Como también nos consta que la alta jerarquía eclesiástica española está muy preocupada con este asunto. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, en una entrevista que nos concedió hace unos meses, con total claridad y hondo pesar, nos dijo: «Era un asunto que debería haberse resuelto hace años», y que comprendía «la indignación y el enojo de los extremeños».

Sin embargo, el problema lo encontramos en el Arzobispo Primado de España que, ajeno a la realidad del momento y a los nuevos aires que corren en la Iglesia Católica, sistemáticamente se viene negando a abordar esta cuestión.

Desde la creación de Guadalupex hemos intentado, en reiteradas ocasiones, y por todos los medios posibles a nuestro alcance, mantener una reunión con dicho prelado, para poder exponerle personalmente nuestros planteamientos, para buscar una vía de dialogo, sin que en ningún caso hallamos obtenido respuestas a nuestras peticiones. Sabemos que la curia vaticana recomienda para la solución de estos conflictos el acuerdo de las partes. Pero difícilmente se pueden poder de acuerdo dos partes cuando una de ellas se niega persistentemente a dialogar.

También entendemos, aunque nos duela, que el Papa no haya aceptado la invitación cursada por el alcalde de Guadalupe a través del arzobispo de Toledo, para visitar esta población con motivo de celebrarse los 25 años de su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

Cuando tuvimos conocimiento de la noticia de que el presidente Vara iba a ser recibido por el Papa, vimos la oportunidad que llevamos buscando durante tanto tiempo y entendimos que podría ser una ocasión histórica para desbloquear este conflicto y normalizar la situación eclesiástica de nuestra Patrona.

Como ha informado este periódico, el presidente Vara declaró el pasado sábado con motivo del acto religioso del Día de Extremadura: «Le diré (al Papa) que Extremadura es el único territorio en el mundo en el que su patrona pertenece a otro sitio. Así de claro». Y remataba sus declaraciones diciendo: «(es) imposible de entender, porque Guadalupe no sólo es un pueblo de Extremadura, es que Guadalupe es la capital espiritual de Extremadura».

Decía Píndaro: «aprovecha la oportunidad en todas las cosas; no hay mérito mayor». Esperemos que en esta ocasión nuestro presidente tenga el mérito de convertirse en 'la Vara del Papa', en el báculo o férula papal para que nos devuelvan a nuestra Patrona.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos