Vara y Monago no quieren delfines

A la izquierda, Sánchez, Fernández Vara y Miguel Ángel Gallardo en octubre de 2016 en Villanueva de la Serena. A la derecha, Fernando Pizarro, Monago, Casado y el exministro Zoido en mayo de este año en Plasencia /HOY
A la izquierda, Sánchez, Fernández Vara y Miguel Ángel Gallardo en octubre de 2016 en Villanueva de la Serena. A la derecha, Fernando Pizarro, Monago, Casado y el exministro Zoido en mayo de este año en Plasencia / HOY

La legislatura empieza con el PSOE permitiendo a su líder prolongar su mandato más allá de 2023

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

El Partido Popular en Extremadura ha tratado de presionar para que esta legislatura sea la última de Fernández Vara al frente de la Junta. Como se sabe, durante el gobierno de José Antonio Monago (2011-2015) la Asamblea aprobó una ley de limitación de mandatos: ningún presidente de la Junta puede encadenar dos legislaturas seguidas. El PSOE quiere cambiar esa ley y esta misma semana ha impulsado una iniciativa parlamentaria para anular ese límite. La decisión se tomó el lunes pasado en un comité regional. El portavoz socialista, Juan Antonio González, habló de que esta ley de 2014 impulsada por el PP era una «anomalía» democrática que además no se daba en ningún otro lugar de España.

El PP y Ciudadanos se apresuraron a señalar que la anulación de esta ley por parte del PSOE se debía a una estrategia para aplacar la guerra civil interna que se estaba desatando en el partido socialista ante la necesidad de encontrarle un sucesor a Vara. De momento, esta limitación de mandato será anulada en los próximos días y el debate por el relevo de Vara ha quedado congelado. Si quisiera, el actual secretario general del PSOE extremeño podría ser candidato a la presidencia de la Junta en 2023. De ganar otra vez, sería su cuarta legislatura no consecutiva.

Pero la cuestión de la sucesión, que ahora parece aparcada en las filas del PSOE, no es solo un asunto socialista. También sobrevuela las filas populares. Monago no quiere que en la agenda de su partido se cuele la búsqueda de una alternativa a su persona después de dos derrotas consecutivas en las elecciones autonómicas (2015 y 2019).

Así empieza la temporada política en los dos grandes partidos de la región, con sus líderes tratando de no desatar –o al menos ocultar– una pelea entre posibles aspirantes a sucederles.

Voces internas del PP hablan de que esa transición la quiere pilotar Monago, y que quiere que sea sin sobresaltos. Otras fuentes incluso no descartan que se empeñe en seguir siendo el referente del PP en la región.

Tanto Vara como Monago llevan en política prácticamente toda la vida y por sus manifestaciones recientes ninguno parece decidido a abandonarla para regresar a sus anteriores ocupaciones.

De momento, tras la derrota del 26 de mayo, Monago ha recuperado su puesto de senador por designación autonómica.

Ahora manda Casado

En este contexto de fines de ciclo se especula inevitablemente con posibles sucesores, lo que en el argot político se denominan delfines, esas personas señaladas por el líder, al que acompañan hacia su despedida antes de tomarle el relevo.

En el caso del PP hay que tener en cuenta que la dirección nacional cambió hace apenas un año, en julio de 2018. Pese al cambio de presidente de Mariano Rajoy por Pablo Casado, el partido no hizo grandes cambios territoriales y compitió en los últimos comicios con candidatos que pertenecían a la estructura del pasado. Esto lleva a pensar en una renovación inminente, en parte argumentada por los malos resultados electorales. Solo una repetición de elecciones generales y un resultado diferente al actual podría alterar todos los calendarios.

En teoría los congresos territoriales serían en 2021, pero en el PP saben que se van a adelantar a 2020. Canarias sería la primera comunidad en celebrar su cónclave, después Asturias y Cantabria. En cuanto le toque el turno a Extremadura la otra novedad a tener en cuenta es que el PP ya celebra primarias, lo que abre la puerta a cualquier candidato inesperado. El propio Casado es un ejemplo.

En el PP Pizarro es el mejor posicionado y el PSOE apoyó que su secretario pueda repetir de forma unánime

Para analizar cómo está el Partido Popular en Extremadura hay que saber que el círculo más cercano a Monago, aquellos que lo acompañaron antes y durante la victoria de 2011 (Juan Parejo, Cristina Teniente, Fernando Manzano, ...) llevan meses retirados de la exposición mediática.

En la nueva etapa que se abre hay que recordar que una de las personas más cercanas a Casado es el alcalde de Trujillo, Alberto Casero, impulsado como diputado nacional y por tanto con contacto directo en Madrid con la cúpula nacional. Gente del PP afirma que Casero son los ojos de Génova en Extremadura.

También es sabido que Fernando Pizarro, alcalde de Plasencia, ha mantenido históricamente una muy buena relación con Casero, además de tener en común que ambos han ganado con holgura en sus localidades, dos de los pocos bastiones municipales que el PP conserva en Extremadura, si bien Casero en este 2019 no concurrió a la Alcaldía.

Durante la campaña autonómica Casado solo vino a Extremadura en campaña una vez y visitó Plasencia, donde la victoria popular parecía segura. Allí conoció a Pizarro, del que dicen que quedó cautivado. El alcalde placentino, tras revalidar su mayoría absoluta a la vez que Monago perdía votos, fue señalado como el sucesor más solvente al frente del PP extremeño.

De momento, ha sido nombrado portavoz de su partido en la región, un puesto que ocupó fugazmente hace años y que ahora retoma. Es evidente que desde ahí se multiplica su visibilidad para convertirse en un líder conocido más allá de la capital del Jerte.

Pizarro ya ha dicho que éste será su último mandato al frente del Ayuntamiento de Plasencia. Además, el pasado mes de julio en una entrevista en este diario Pizarro declaró que Monago había hecho bien no dimitiendo para no crear una guerra civil dentro de su partido. Pero por otro lado, nunca negó que se fuera a postular para relevarlo.

El PSOE quiere cambiar la ley

En el PSOE celebraron el lunes pasado el comité regional, máximo órgano entre congresos. Cuando debatieron la resolución que permitiría prolongar la carrera política de Guillermo Fernández Vara éste se ausentó. Este comité lo integran sobre 300 personas y quien lideró la iniciativa de trasladar al grupo parlamentario Socialista la supresión de la limitación de mandatos para que Vara pueda optar a seguir a partir de 2023 fue el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna.

El respaldo, según explicó el partido, fue unánime, lo que da a entender que PSOE extremeño cierra la puerta a que emerjan candidatos alternativos a suceder a Vara. En esta quiniela hace tiempo que sonaba el presidente de Diputación de Badajoz y alcalde de Villanueva de la Serena, Miguel Ángel Gallardo.

Hasta este lunes también se llegó a especular con más sucesores y por eso la designación de José María Vergeles como vicepresidente de la Junta se interpretó en clave de darle una visibilidad extra a quien también podría querer relevar de Vara.

Vergeles, consejero de Sanidad, fue preguntado por ello en una entrevista en HOY y como era de esperar apostó por la prudencia, pero en ningún momento descartó rotundamente la posibilidad. «Yo soy partidario de un dicho de mi pueblo que dice que el salchichón hay que comérselo a rodajitas porque si no te atragantas», declaró.