El vagón del silencio: Extremadura no se calla

Extremadura ha dicho basta. Queremos un tren digno, y lo queremos para que vertebre nuestra tierra, no solo para conectarnos con Madrid. Queremos, entre otras cosas, que se acometan las inversiones en nuestra red convencional

JARA ROMERODiputada de Podemos en la Asamblea de Extremadura

Viernes, 13 de abril, el tren Plasencia-Mérida llega a su destino con 60 minutos de retraso, después de que perdiera 38 minutos entre Aldea del Cano y Aljucén por una avería. Dos días más tarde, el domingo 15 de abril, el tren Sevilla-Cáceres, que adelantó su salida, permaneció después parado media hora en Llerena esperando por un tren sin pasajeros, lo que provocó que partiera de allí más tarde y que los viajeros que iban a Badajoz o Don Benito perdieran su enlace en Mérida. Otros dos días más tarde, el martes, 17 de abril, el tren Alcázar de San Juan-Badajoz se avería a la altura de Caracollera, provocando que el tren Badajoz-Puertollano-Madrid no pueda continuar con su ruta, llegando a Puertollano con 45 minutos de retraso. Pero hay más: cuatro días más tarde, el sábado, 21 de abril, el tren Cáceres-Madrid tuvo una hora de retraso. Y por desgracia, el martes, 24 de abril, un hombre murió arrollado en un paso a nivel. Cinco incidencias, una de ellas con un triste final, en menos de dos semanas.

Pero podemos seguir retrocediendo y encontrando ejemplos de lo que sufren, día sí y día también, las usuarias y usuarios del tren extremeño y, pese a ello, el presidente de la Junta sigue defendiendo las actuaciones del ministro de Fomento.

Un ministro que sigue manteniendo que tenemos que pagar con dinero público extremeño un convenio por el déficit de funcionamiento. ¿Es culpa de Extremadura que la población no quiera embarcarse en la aventura de coger un tren en nuestra tierra? Desde luego que no pero, para haber llegado hasta esta situación, ha sido necesario que los ministros anteriores nos hayan ignorado, con la connivencia, por supuesto, de los gobiernos regionales. Y mientras, lo único que el ministro De la Serna está haciendo ahora es capear el temporal.

Extremadura ha dicho basta. Queremos un tren digno, y lo queremos para que vertebre nuestra tierra, no sólo para conectarnos con Madrid. Queremos un tren que llegue a Andalucía en tiempos decentes, que nos permita transportar nuestras mercancías hasta los puertos de Huelva y Lisboa, que recupere la conexión hasta Gijón, que reabra la línea Valencia de Alcántara-Marvao-Beira, que mejore la ruta Mérida-Puertollano, pero sobre todo, que se acometan las inversiones necesarias en nuestra red convencional.

El año pasado no hubo ni un sólo céntimo de inversión en pasos a nivel a pesar de que, en enero, tuviéramos que lamentar otra pérdida en uno de los pasos a nivel de Calamonte, y la inversión prevista para este año no dista mucho de esa cantidad.

Para colmo, se dan palmaditas por haber recuperado un Talgo. Un Talgo que no entra en Plasencia, y que ha supuesto el incremento de los billetes en algunos trayectos. Un Talgo sin vagón del silencio, en sentido literal y figurado.

En la última reunión del Pacto por el Ferrocarril, el pasado 25 de abril, la consejera nos relataba las distintas actuaciones que se habían realizado desde la última reunión que tuvimos cinco meses atrás. Nos contó el calendario de obras, las diferentes reuniones a las que había asistido la Junta y los viajes institucionales a Portugal y Bruselas.

Pero, sin embargo, no habló nada, silencio absoluto, sobre las continuas averías que se siguen produciendo. Ni una palabra sobre la ejecución de 2017 que roza el escaso 60%, y nada tampoco sobre las cuatro manifestaciones en las que la ciudadanía ha seguido reclamando un tren digno para Extremadura, a pesar del Pacto.

Desde el inicio del Pacto Social y Político por el Ferrocarril, desde Podemos reclamamos que, para ser un auténtico pacto social, no bastaba con la representación legítima de CCOO y UGT, sino que necesitábamos abrirlo a la sociedad, incorporando a otras organizaciones y asociaciones que trabajan por la defensa de nuestro tren.

Pedimos que era necesario utilizar el Pacto como herramienta social, con la que informar a toda Extremadura de los avances y retrocesos porque ¿de qué sirve que la información la tengamos unas pocas si la mayoría de la ciudadanía no se entera? Necesitábamos que la acción institucional y las esperanzas de todas esas extremeñas y extremeños que se desplazaron a Madrid el pasado 18 de noviembre fueran paralelas.

Por eso no vamos a permanecer impasibles mientras se le da la espalda a la población que no se calla, que entiende que la defensa del tren (también) es suya.

Hemos estado presentes en la calle, hemos tejido lazos con otras comunidades que reclaman infraestructuras de calidad como Castilla La Mancha, hemos viajado hasta Navarra para conocer las desigualdades en materia ferroviaria en nuestro país, hemos cumplido con nuestro trabajo institucional llevando a la Asamblea en reiteradas ocasiones la situación de nuestras vías y el convenio con Adif, y seguiremos trabajando al lado de la sociedad y con la responsabilidad mostrada hasta ahora para que en Extremadura tengamos un Tren Digno Ya.

Pero no vamos a participar de la instrumentalización de un Pacto cada vez más Político y menos Social que sólo está sirviendo para tapar los fracasos del gobierno Socialista en la región.

Nosotros no vamos a sumarnos al vagón del silencio de este pacto. Extremadura no se calla, y nosotras tampoco.