Tucsón

JOSÉ LUIS GIL SOTO

Hugo O´Conor era irlandés de Dublín, donde había nacido en 1732. Era descendiente del rey Turlough Mor O'Conor, y por sus raíces reales estaba en contra de la dominación inglesa. Era católico y políticamente opuesto a sus gobernantes. Como consecuencia, abandonó su país a los dieciocho años y, como muchos aristócratas irlandeses, se asentó en España, donde ya estaban sus primos Dominic y Alejandro O'Reilly.

Se naturalizó español y se enroló en el ejército, incorporándose a las milicias reales. Ingresó en el Regimiento Hibernia y sirvió en Badajoz, entre otros destinos. Participó en la invasión de Portugal durante la guerra de los Siete Años, ascendió a capitán e ingresó en la Orden de Calatrava.

Fue enviado a Nueva España como parte del contingente destinado a reformar el ejército del virreinato. Se le envió a Texas para investigar casos de corrupción y reformó la defensa de la región, que estaba acosada por apaches y comanches. Sustituyó a Bernardo de Gálvez como comandante. Por el color de su pelo era conocido por los apaches como el 'capitán rojo'.

Hoy lo traigo a este espacio porque el 20 de agosto de 1775 fundó el Presidio Real de San Agustín de Tucsón. Era una fortaleza con una guarnición de soldados, como el resto de presidios, con fines defensivos y de vigilancia. Fue terminado en 1783 y su construcción se atribuye a españoles provenientes del presidio de San Ignacio de Tubac, unas sesenta millas al sur de Tucsón, por lo que a partir de ese momento pasó a ser el más norteño de Nueva España. Su nombre fue tomado del santoral católico y de la expresión 'Chuk shon', proveniente del idioma local indígena y que significa «al pie de la montaña del manantial negro». Las palabras indígenas se españolizaron inmediatamente pasando de 'Chuk shon' a 'Tucsón', de ahí el nombre del presidio.

Con el tiempo, este presidio acabó perteneciendo a México, una vez independizado de España. Luego, junto con toda la región de La Mesilla, fue vendido a Estados Unidos en el año 1853, en el marco de los conflictos fronterizos entre ambos países derivados del tratado Guadalupe-Hidalgo.

Poco a poco el asentamiento fue creciendo, ganando habitantes, extendiéndose, y se convirtió en la ciudad estadounidense de Tucson, la segunda más poblada de Arizona con más de 800.000 habitantes en el área urbana y sede de su universidad. Por cierto, que Arizona, que también debe su nombre a los españoles, es conocidísima en todo el mundo por albergar el Gran Cañón del Colorado, descubierto por la expedición de Francisco Vázquez de Coronado cuando buscaba las Siete Ciudades de Cíbola que ya había intentado localizar el franciscano Marcos de Niza en 1539. Pero esa es otra historia de la que ya hablaremos.

La estructura primitiva del presidio de San Agustín de Tucsón, con fuertes ascendentes coloniales, fue deteriorándose en el centro de Tucson hasta ser reconstruida en 2008. Hoy celebra su fundación. Como en tantos casos en Estados Unidos, pocos sabrán su verdadero origen.